27/03/2017
Abierto a información pública el expediente de declaración de Palencia como BIC con la categoría de conjunto histórico
El expediente ya estuvo en exposición pública el pasado año, pero, en respuesta a las peticiones recibidas entonces, se ha querido abrir un nuevo plazo de información pública, así como poner a disposición la documentación del expediente, a través de la plataforma del Gobierno Abierto de la Junta de Castilla y León (enlace: http://www.jcyl.es/audiencia-informacionpublica).
Físicamente, se podrá consultar la documentación en el Servicio Territorial de Cultura de Palencia, ubicado en la Calle Obispo Nicolás Castellanos, 10, en horario de 9.00 a 14.00 horas.
Se mantiene igualmente, en ese mismo horario, la posibilidad de consulta física en el Servicio de Ordenación y Protección de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Turismo, sito en Valladolid, y en el Palacio del Licenciado Butrón, Plaza de Santa Brígida, s/n, donde ya estuvo disponible la documentación en el periodo anterior de exposición pública.
Zonas delimitadas
Atendiendo a la relación del casco histórico con su entorno y a sus especiales características y circunstancias, la definición del conjunto histórico de Palencia precisa la delimitación singular de tres ámbitos diferenciados.
Por un lado, el casco urbano, y por otro, los cerros del Otero y de San Juanillo como hitos visuales y simbólicos que identifican y caracterizan la imagen de Palencia. Su ubicación, un tanto alejada del casco histórico urbano, precisa una delimitación espacial aislada e independiente.
La delimitación del primer ámbito se inicia en el cruce de la avenida Simón Nieto con las calles San Antonio y Obispo Barberá, e incluye los edificios de la Estación y el entorno comprendido entre esas calles, la carretera Castrogonzalo, el camino Collantes, la avenida de Cuba, y la avenida Manuel Rivera, además de otros espacios.
Así mismo, se incorpora la Pasarela de Villalobón o Pasarela de Piedra, construida entre 1935 y 1940. La Pasarela supuso el primer paso elevado para vehículos y peatones que existió en Palencia, y hoy se ha convertido en un icono de la ciudad.
El segundo ámbito de protección es el Cerro del Otero, que se sitúa a las afueras de la ciudad. El Cerro domina el vasto y llano territorio de Tierra de Campos y ofrece una magnífica vista panorámica de Palencia.
El Cerro del Otero fue el lugar elegido para la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, de Victorio Macho. La obra, iniciativa del obispo Parrado, se encomendó al escultor palentino, representante del realismo castellano, muy conectado con la visión y el sentir de la Generación del 98, a la que pertenece.
Victorio Macho presentó al cabildo catedralicio un boceto en yeso, de cuatro metros de altura, la cuarta parte de lo que sería la obra, que se concibe como el faro espiritual de Castilla. El proyecto sufrió diversas paralizaciones y modificaciones, ya que se decidió eliminar el bronce inicialmente previsto para cabeza, brazos y pies, así como las incrustaciones de mosaicos dorados de reflejos metálicos. El monumento se construyó finalmente en hormigón armado revestido de piedra artificial y granito, y se modificó la disposición de los brazos para situarlos en una posición hierática que representa el instante que antecede la bendición.
El tercer ámbito de delimitación es el Cerro de San Juanillo, que se encuentra muy próximo al Cerro del Otero. En él se ubican los restos de la que fuera la Ermita de San Juan del Otero, testigo de la gran tradición y devoción de la ciudad a San Juan Bautista.
Posiblemente, este eremitorio y posterior ermita rupestre, formaría parte del conjunto fundado en el siglo VI por el monje hispano visigodo Toribio de Palencia, que posteriormente se trasladaría al Valle de la Viorna, en la Liébana cántabra, para fundar lo que hoy conocemos como Santo Toribio de Liébana.
En el siglo XV, bajo los auspicios de un vecino de Palencia, el que fuera su primer ermitaño, Juan García, construye la emita. A su muerte, el Cabildo de la Catedral se hace cargo del edificio, encargando a un capellán la celebración de dos misas por semana y eligiendo a un ermitaño que viviría en el lugar y se encargaría del cuidado del edificio. A partir del siglo XVI comienza su abandono y decadencia, que ya es un hecho en el siglo XVII.
La delimitación de las zonas afectadas por la declaración se lleva a cabo atendiendo las peculiaridades del conjunto, indisolublemente ligado al contexto físico, histórico y cultural en que se ubica, y está justificada por el interés social de permitir una correcta apreciación y visualización del conjunto, asegurando el equilibrio armónico de los valores históricos, arquitectónicos, urbanísticos, ambientales y paisajísticos, que en él y su entorno inmediato concurren.
Los tres ámbitos espaciales diferenciados, configuran el conjunto histórico de Palencia, en los que se ha considerado como unidad básica la parcela urbanística, según las informaciones catastrales disponibles.