23/06/2025
La inversión en criptomonedas en España: un análisis por comunidad autónoma
La inversión en criptomonedas ha dejado de ser un fenómeno uniforme para convertirse en un mosaico regional que refleja tanto la diferente capacidad adquisitiva de los hogares como la madurez de los ecosistemas locales.
Los datos del último informe “El mapa de la inversión cripto en España”, elaborado por la plataforma Criptan, son reveladores. Él sitúa el desembolso medio por persona en 3.100 de euros, aunque con oscilaciones que casi triplican esa cifra entre la comunidad más entusiasta y la más tímida.
Adopción y concentración de usuarios
Cantabria encabeza el ranking con 5.900 de euros de inversión media, seguida de Extremadura con 5.406 euros, Navarra con 5.365 de euros y País Vasco con 5.204 de euros. Castilla y León roza los 4.463 de euros, pero en el extremo opuesto aparecen La Rioja con 2.232 de euros y la Región de Murcia con 2.658 de euros.
Estas diferencias responden, en parte, al tejido económico y al grado de digitalización de cada territorio, pero también a la capacidad de los inversores para identificar y diversificar en las mejores criptos en función del ciclo de mercado. La comunidad de Castilla y León, por ejemplo, es la quinta con mayor desembolso per cápita.
Además, mantiene una dispersión interna increíble, con provincias como Palencia donde la proximidad a Valladolid y a la Universidad de León, foco de iniciativas blockchain, impulsa la adopción. Según Criptan, la región acumula ya más de 22.000 billeteras activas y un peso superior al 59% en Bitcoin dentro de las carteras.
La parte baja de la tabla se concentra en territorios donde el salario medio es inferior a la media estatal y donde la penetración de servicios cripto regulados aún es incipiente. La Rioja, Canarias, Galicia y Asturias apenas superan los 3.000 de euros por cabeza, lo que muestra que la geografía económica sigue marcando el ritmo de inversión pese a la naturaleza descentralizada de los activos digitales.
En número de inversores, Cataluña lidera con el 19,9% del total nacional, seguida muy de cerca por Madrid (19,2%) y la Comunidad Valenciana (17,4%). Estos tres polos aglutinan más de la mitad de los usuarios españoles, atraídos por la densidad de oferta fintech y la presencia de exchanges con licencia.
Por contra, Navarra, Cantabria, Extremadura y La Rioja apenas superan el 1% de la base de usuarios, lo que confirma que un ticket medio elevado no siempre coincide con un gran número de participantes. La concentración madrileña también se explica por la cercanía a hubs de capital riesgo y por la aprobación de ETF de Bitcoin que los bancos con sede en la capital ya comercializan.
Mientras tanto, el crecimiento valenciano se vincula a la pujanza de los pagos con cripto en el turismo de costa, y el caso catalán responde tanto al ecosistema de startups DeFi de Barcelona.
Del dominio de Bitcoin a la pujanza del euro tokenizado
Bitcoin se mantiene como la elección predilecta en la mayoría de las carteras, con especial protagonismo en Aragón (64,8%), Asturias (60%) y Castilla y León (59,3%). Sin embargo, su peso cae hasta el 30,4% en Navarra, donde los inversores apuestan por Euro Coin para mitigar la volatilidad.
En Cantabria, la stablecoin USDC supera el 40% de la cartera, reflejando un perfil más orientado a la liquidez inmediata. El euro tokenizado alcanza casi el 40% en Navarra y rebasa el 30% en Extremadura, un fenómeno impulsado por las ayudas europeas a la digitalización rural.
También por el interés de cooperativas locales en soluciones de pagos instantáneos. Ethereum, con apenas un 2,9% a nivel nacional, encuentra nichos en La Rioja (14,2%) y Baleares (13,7%), donde los desarrolladores de NFT para turismo premium han dinamizado la demanda.
La diversificación territorial también viene empujada por la respuesta del sector bancario. Entidades tradicionales como BBVA o Santander han comenzado a ofrecer servicios de custodia o a planear ofrecerlos, lo que facilita el acceso a inversores más conservadores y refuerza la tesis de madurez del mercado.
El resultado es un mapa cripto asimétrico en el que la elección del activo y la cantidad invertida dependen tanto de la cultura financiera local como de la disponibilidad de productos regulados. Con la entrada en vigor plena de MiCA, y la progresiva tokenización de activos reales, todo apunta a que estas brechas regionales seguirán reconfigurándose.
El retrato robot del criptoinversor español difiere tanto como su código postal. El estudio de Criptan revela que el 46,9% de los usuarios a escala nacional prefiere dejar sus activos en la nevera, custodia pura en wallets, mientras el 53% busca directamente rentabilidad mediante staking o productos de interés.
Sin embargo, el equilibrio salta por los aires en función de la comunidad autónoma. Cantabria es el paradigma del inversor orientado a ingresos, más de ocho de cada diez cántabros utilizan sus criptomonedas para generar rendimiento pasivo.
En el extremo opuesto figura la Región de Murcia, donde seis de cada diez titulares, optan por mantener sus claves a buen recaudo sin exponerlas a movimientos de mercado.