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23/04/2024

15 buenas razones para descubrir los secretos de Albacete

La ciudad manchega tiene mucho que ofrecer para recorrerla con calma

15 buenas razones para descubrir los secretos de Albacete

Texto: Enrique Sancho

Fotos: Carmen Cespedosa y archivo

 

Desde siempre se ha dicho que Albacete es una ciudad de paso, pero eso se ha interpretado mal. No es una ciudad por la que pasar y seguir, es de paso porque siempre ha sido un cruce de caminos, un lugar de encuentro en las rutas entre Andalucía y Levante, entre la meseta y el litoral. Eso, en realidad, le da en parte su grandeza. No es casual que la ciudad contase con ferrocarril desde 1855, apenas siete años después del primer tren en España y que todavía hoy, en la moderna estación del AVE, que se llama Los Llanos, como muchas cosas en esta ciudad, tengan parada más de 200 trenes diarios que van a una veintena de destinos de todas las compañías que operan en el país: Renfe, Ouigo, Yrio y Avlo.

 

Pero tantos caminos que la cruzan y tantos destinos que la señalan como origen o final, tal vez hacen olvidar que esta ciudad tiene mucho que ofrecer, que sus calles y parques merecen ser recorridos con calma y que, como los cazadores de tesoros en los mercadillos, hay que rebuscar para descubrir sus secretos. A eso se han dedicado millones de visitantes a través de los siglos, que se han visto seducidos por los ocultos encantos de esta ciudad. Convencer a esos visitantes “de paso” de que se queden unos días a disfrutar sus secretos es una de las prioridades de joven alcalde de la ciudad, Manuel Serrano López, y de la Concejala de Turismo, Rosa González de la Aleja. También de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Albacete (APEHT) que preside David Giménez y que tiene a Silvia Ródenas como una de sus más entusiastas promotoras.

Albacete tiene muchas razones, algunas poco conocidas, para merecer una visita. Hay muchas, pero aquí destacaremos solo quince.

 

La cúpula azul que reta al cielo

Es uno de los símbolos en el centro de Albacete, entre varias casas señoriales que nacieron en los comienzos del siglo XX. La Casa Cabot Jubany compite con su vecina en la calle Mayor la Casa de Juan López en esplendor de las fachadas inspiradas en el Barroco pero también en el Modernismo de la época. Las dos casas asoman elegancia y contundencia seguramente queriendo mostrar cuál es más potente, pero en el caso de Cabot destaca su magnífica cúpula en cerámica azul vidriada que combina con el cielo casi siempre azul de Albacete. Remates vegetales, exuberantes capiteles florales, torrecillas que prolongan los ejes del edificio, la famosa escultura del globo terráqueo sostenido por niños – los Niños de la Bola– y una enorme águila forman un conjunto espectacular, todo un símbolo de la pujante ciudad.

 

La calle cubierta más bella de España

Lleva el nombre del hombre que la mandó construir en 1925, Gabriel Lodares, y se conoce como Pasaje Lodares y es, sin duda, el símbolo de Albacete y lugar de visita imprescindible a cualquier hora del día porque gracias a su cubierta de hierro y cristal y su luz cenital, cambia su aspecto permanentemente. Hay que apreciar sus retorcidos balcones de forja, sus elaboradas cornisas, sus estatuas y, sobre todo, esa luz tamizada que proyecta su techo acristalado, en la mejor tradición de las galerías comerciales decimonónicas en Europa.

Nació como galería comercial y residencial. Las columnas renacentistas que separan los comercios, soportan una arquitectura posmodernista espectacular en la que se filtran cabezas mitológicas, especialmente de Mercurio, dios del Comercio. También hay otras figuras cuyos modelos fueron, curiosamente, una prostituta que trabajaba en la zona y un albañil de la obra. Es obra del arquitecto valenciano Buenaventura Ferrando Castells y está declarada Bien de Interés Cultural. Durante la Guerra Civil estuvo a punto de ser destruida, ya que allí se encontraba Radio Albacete, tomada por los nacionales en los primeros días de 1936, que repetía constantemente el bando de guerra. Un avión republicano fue enviado desde San Javier en Murcia para bombardear la radio y acallar la sublevación pero, afortunadamente, no lo lograron. Curiosamente la locutora que repetía en bando acabó casándose con uno de los aviadores. Una de las muchas anécdotas que guarda el Pasaje Lodares.

 

Un refugio antiaéreo que cuenta la historia de la ciudad

A propósito de la Guerra Civil, en la plaza del Altozano –la más popular de Albacete con magníficos edificios que la rodean, con parterres y fuentes situados en el centro y con dos esculturas que representan dos símbolos de la ciudad: el Monumento al Cuchillero, y la Bicha de Balazote, una reproducción en bronce de esta esfinge que evoca el origen ibero de Albacete–, se conserva un refugio antiaéreo construido en 1937 tras el terrible bombardeo que los nazis de la Legión Cóndor sometieron a la ciudad en febrero de ese año, se trata de un conjunto de galerías y pasillos subterráneos que logró salvar la vida de miles de personas durante la guerra, y hoy se ha convertido en un museo vivo de la historia de la ciudad desde los tiempos en que fue bautizada por los árabes como Al-Basit.

 

Una catedral de cien estilos

Los que quieran estudiar estilos arquitectónicos tienen un excelente escenario en la catedral de San Juan Bautista, gracias a los cuatro siglos que llevó su construcción, desde el mudéjar al siglo XX. Sus cuatro columnas renacentistas fueron la causa para parar las obras y son hoy la principal razón para visitarla. Sobre la antigua iglesia mudéjar se alzaba un templo de base gótica y corona barroca, sostenido en la parte central por cuatro gigantescas columnas renacentistas. Su interior alberga tablas barrocas como la de la Virgen de la Estrella, una pila bautismal rococó, retablos barrocos y renacentistas como el de la Virgen de los Llanos, la representación del calvario en las grisallas de la sacristía de estilo manierista, una custodia de plata dorada de 1583... Llama la atención la decoración con motivos de la Biblia de cada rincón de los muros, pintados sobre lienzo por el sacerdote valenciano Casimiro Félix Escribá García que tardó cinco años en completar las cientos de figuras representadas que ocupan casi mil metros cuadrados y se considera uno de los mayores lienzos del mundo pintado por un solo autor.

 

Teatro, circo, auditorio... todo en uno

Sólo hay seis en el mundo y éste es el más antiguo, también es el único en España que mantiene una doble funcionalidad escénica y estructural tanto para teatro como para espectáculos circenses, y además también es sala de cine y teatro de ópera. El Teatro Circo (Isaac Peral s/n) fue concebido en el año 1886 por un grupo de inquietos ciudadanos, ávidos por presenciar espectáculos teatrales en un lugar digno y preparado, que tuvieron la idea de crear una sociedad, que llamaron Sociedad del Teatro Circo, compraron un solar y acometieron la empresa de construir un teatro, el primero y el único con el que contaría la ciudad durante varios años. Tiene un exterior un tanto anodino, pero todo cambia al penetrar en él. Su estilo europeo de columnas y estructura de hierro se combina con el árabe de sus arquerías que rezan en árabe la frase “Alá es grande porque es amor.” Además, la cúpula del coliseo es una representación del cielo nocturno donde se pueden contemplar las constelaciones y las estrellas. En él se celebra cada año en febrero el Festival Internacional de Circo de Albacete, uno de los más prestigiosos del mundo. Aspira a ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

Un vermut y una croqueta

Con las primeras visitas llega la hora del aperitivo y lo que apetece es un buen vermut. Difícil elección en La Bonita de 1850 (Tejares, 10) que propone hasta 250 referencias. El lugar y lo que allí se ofrece es la fusión perfecta entre tradición y modernidad. Su carta está enfocada al picoteo y a compartir, con una calidad de producto y presentación muy notables. Entre sus tapas más originales están el ceviche de corvina y las lendrecillas con ajetes. Aunque si de tapas se trata y de una de las especialidades más características de España, la croqueta, también Albacete es el lugar adecuado. En la pasada edición Madrid Fusión se ha sentenciado que la mejor croqueta de España se ofrece en el restaurante Ababol (Calderón de la Barca, 14) que regenta el joven chef Juan Monteagudo, única estrella Michelin de la ciudad. Es cremosa por dentro y crujiente por fuera, como mandan los cánones del buen comer. Deliciosa en su sabor y perfecta en su textura. El truco, si es que lo hay, son los ingredientes con los que está elaborada: leche de oveja y vaca, nata, mantequilla, jamón ibérico y un poco de gelatina de cola de pescado.

 

Depósito de agua... y libros

Este hermoso edificio construido a principios del siglo XX, sobre una explanada de grandes dimensiones que representa un gran tablero de ajedrez, es un claro ejemplo de la apuesta de Albacete por conservar sus señas de identidad y recobrar espacios para uso de la cultura en el mundo moderno. De esta forma, los antiguos Depósitos de Agua de la plaza del Sol (Marzo, 50), almacenan otra forma indispensable de supervivencia: libros. Actualmente y desde 2001, alberga la Biblioteca Municipal que ofrece 216 puestos de estudio, una mediateca con 20 puestos de internet, así como una biblioteca y un centro de documentación con más de 15.000 volúmenes y 50 asientos con conexión informática individual. El lugar, hoy, es la recreación de un universo donde lo industrial se torna figura en la torre, recordando la chimenea de una fábrica. Es la segunda biblioteca en importancia de Castilla-La Mancha.

 

Miles de las mejores navajas del mundo

Tras una espectacular fachada de estilo modernista y aire gótico con vistosos azulejos verdes, construido en el año 1912 y conocido como Casa de Hortelano, se encuentra el Museo Municipal de la Cuchillería (plaza de la Catedral s/n), uno de los tres únicos que hay en Europa, un lugar donde preservar y conservar su herencia histórica; donde recuperar y difundir ese patrimonio cultural y dinamizar el sector de la cuchillería, la artesanía que hace universal a esta ciudad. Se trata de un itinerario histórico y geográfico por la historia de la cuchillería de Albacete, la de mayor prestigio y fama a escala universal desde hace siglos. Navajas de todos los tiempos, de la Edad del Hierro, de Roma en Hispania y de los visigodos. Unas 500 piezas europeas de los siglos XVII, XVIII y XIX. Y un espacio reservado a las tijeras, con decenas de utilidades distintas, que se vienen utilizando desde la Edad del Bronce y ya en la Edad Media toman un cuerpo y una forma idénticos a las de hoy. Hasta marzo de 2026 puede contemplarse la exposición “Navajas con historia: colección Rol” cedida por los hijos del coleccionista holandés Wil Rol, una de las mejores colecciones privadas de cuchillería a nivel mundial. Está formada por 600 navajas del siglo XIX y de origen europeo, principalmente españolas, francesas e italianas. En la tienda del museo y muchas otras en la ciudad se venden todo tipo de navajas, pero hay que tener precaución porque hay normas rígidas sobre su tamaño y si se pueden llevar encima, o incluso en coche o en el tren. Hay que asegurarse de llevar el recibo de compra. Una tradición dice que si te regalan una navaja debes dar algo a cambio. No hay que olvidarlo.

 

Palacio político y galería de arte moderno

En pleno centro de la ciudad, en el llamado “Bosque del Altozano” y en lo que era el huerto del convento de San Agustín, se encuentra el Palacio de la Diputación, en el paseo de la Libertad. La entrada es espectacular con una escalera de tipo imperial, donde el hierro cobra valor estético en soportes, vidrieras y lucernario. Como en muchos edificios de Albacete, se descubren los detalles modernistas y eclécticos, propios de la época en que se construyó, finales del siglo XIX. Llama la atención que en el interior de un edificio tan clásico, que muestra algunos cuadros cedidos por el Museo del Prado de Madrid –de los 3.100 que se encuentran en diversos museos e instituciones oficiales de distintas comunidades autónomas, lo que se conoce como El Prado Disperso–, cuelguen también interesantes pinturas modernas de diversos autores, aunque se echa en falta alguna de Benjamín Palencia nacido en la localidad albaceteña de Barrax, aunque el Museo de Albacete ofrece más de un centenar de ellas. En el exterior, en una pequeña explanada hay una escultura de Don Quijote y Sancho, como no podía ser menos en una ciudad en plena Mancha. También sorprende el interés de algunos viandantes por la verja que cierra el palacio, al acercarse se ve que hay agujeros provocados por los bombardeos de la Legión Cóndor sobre la ciudad.

 

La mejor vista está en el agua

De nuevo el agua es protagonista en Albacete y esta vez por varios motivos contundentes. De entrada, es la parte más representativa del llano skyline albaceteño son los depósitos de agua del Parque de la Fiesta del Árbol, símbolo del pasado, referencia del presente y futuro de la ciudad. Con más de 70 metros de altura es, nada más y nada menos, que el edificio más alto no solo de Albacete sino de toda Castilla-La Mancha, también el depósito de agua más alto de España. Si los Depósitos del Sol, mencionados más arriba, se construyeron en 1921, entre 1944 y 1947 se edifica este otro ante la necesidad de almacenar agua en Albacete. Lo curioso del caso es que jamás se utilizó como depósito de agua. Se construyó en medio del mayor parque, más antiguo y más representativo de la ciudad. Es la sede del Centro de Interpretación del Agua de Albacete, concebido como un espacio de conocimiento y experiencias, abierto, innovador, accesible, cercano, original, versátil, inclusivo, transparente, adaptado y dirigido a toda la población desde los niños a los longevos de más de 100 años. En el Museo del Agua, el visitante conocerá desde su aspecto más micro (composición molecular) hasta lo macro (su presencia en el planeta). El hilo conductor será la vinculación con el ser humano, haciendo hincapié en la creación de una conciencia de respeto: el agua es un bien básico y necesario para la creación de la vida, por lo que es necesario conocer y cuidar los ciclos del agua, hacer un consumo sostenible de los recursos y respetar el medioambiente. La parte superior del antiguo depósito, donde está previsto instalar un restaurante en el futuro, acoge el Mirador de la Torre del Agua, que no solo es un elemento clave del paisaje de la ciudad de Albacete sino también el mejor observatorio de toda la ciudad y la extensa llanura que la rodea.

 

Una feria popular desde hace 300 años

Puede parecer extraño que una feria popular, con su tiro al plato, sus tómbolas de la muñeca Chochona, sus caballitos que suben y bajan, sus puestos de churros y algodón dulce, sus coches de choques y su noria gigante, haya conseguido ser Fiesta de Interés Turístico Internacional. Pero es que la Feria de Albacete no es una feria corriente. De hecho, tiene más de 300 años de tradición a fecha fija del 7 al 17 de septiembre, pero es que además de lo mencionado, la Feria reúne cada año lo mejor de la cultura, el toreo, la música y el arte en torno a decenas de actividades en las que participan más de 500.000 personas. Actos culturales, deportivos, sociales. Desde degustaciones culinarias a presentaciones de libros, campeonatos de ajedrez y torneos internacionales de tenis, rutas de tapas típicas, conciertos de bandas musicales, folclore de todo el mundo, concentraciones de diverso tipo, jornadas culturales, tardes taurinas, teatros, batallas de flores, exposiciones, recitales poéticos, concursos, bailes, conciertos, verbenas, mercadillos, certámenes, exhibiciones... Y por si faltara algo, también un trasfondo religioso ya que no en vano la Virgen de los Llanos que es la patrona de Albacete, preside la Feria y es la protagonista de la Cabalgata de Apertura, uno de los actos más populares y emotivos, en el que se entremezclan pasos de moros, manchegas vestidas con el atuendo regional, las peñas acompañados por bandas musicales y carrozas con adornos festivos, y que concluye con una espectacular suelta de palomas. Hay quienes hablan de la Feria de Albacete remontándose a sus orígenes, hace más de tres siglos, en tiempos de Felipe V, o incluso antes, en el siglo XV, cuando empezó la primera actividad comercial en la ciudad, entonces un villorrio. Otros prefieren referirse a ella, como la fiesta de los mojitos, el jamón, el queso y el buen vino manchego, como el lugar que nunca duerme y que ofrece excelentes atracciones musicales. La Feria de Albacete es para algunos, ante todo una feria taurina, de las mejores de España, donde es posible ver a los grandes diestros y toros de las mejores ganaderías; los más intelectuales valoran en cambio su atractiva propuesta cultural, con buenas exposiciones, conciertos, muestras de artesanía y mucho más. Sería difícil decidir cuál de estos criterios es el más acertado. En realidad, lo mejor de la Feria de Albacete es que todo lo dicho es cierto, que en ella se dan cita la alegría y el espectáculo, la cultura y el deporte, la buena gastronomía y la marcha nocturna, la diversión asegurada para gentes de todas las edades.

 

Recordando la infancia

Una visita singular, que poca gente hace pese a ser muy recomendable, es la del Museo Pedagógico y del Niño (Amparo, 14), situado en la antigua escuela Virgen de los Llanos, cuyo objetivo es rescatar, preservar y difundir el legado histórico de la infancia, la familia y la escuela en Castilla-La Mancha. Es el único museo de España dedicado a la infancia en todas sus expresiones culturales. Su entusiasta director, José Juan Morcillo, indica que hay inventariadas unas 45.000 piezas, sin contar el material audiovisual, con lo que se llegaría a más de 60.000 piezas, “hay que tener en cuenta que este museo abarca todo lo que se refiere a la historia de la educación, pero también a la historia de la infancia en general, la familia, el juego y el juguete. Cabe resaltar, que es el único museo de Europa con una sala dedicada a la infancia abandonada, a los niños de la calle. La planta baja está dedicada a la historia de la educación, y a la sala de ilustración infantil, y la primera planta está dedicada a la historia de la infancia, dentro y fuera de la escuela”. Globos terráqueos, animales disecados, ilustraciones infantiles, un centenar de bellas linternas mágicas, tebeos antiguos, cochecitos, orinales para bebés... y recreaciones de cómo eran las aulas a mediados del siglo XIX y el XX. Un mundo que todos hemos vivido y que forma parte de nuestra propia historia. Visita muy recomendable.

 

Tiempo para la gastronomía

Sin conocer y disfrutar las buenas recetas de un lugar no se puede decir que se le conoce, y Albacete no es una excepción. Ya se han mencionado un par de templos gastronómicos, pero hay muchos más, estos son solo tres ejemplos: Cuerda 1973 (Gracia, 8) que regentan los hermanos Cuerda –Antonio, el grandullón en la cocina y el chiquitín Francisco en la sala–, y que tiene como seña de identidad esta frase: “No existe modernidad sin una buena tradición” algo que debería ser seña de identidad de todos los buenos restaurantes. Ellos lo practican en platos como el ajo de matadero, servido con hígado y pringue o el atascaburras manchego, elaborado con patata, ajo, bacalao y huevo. Pero también, por ejemplo, con el buñuelo de cordero con crema de coliflor, el “miguelito” relleno de codillo, setas y manzana, las croquetas caseras de cocido de crema de chorizo, los arroces o las originales y sabrosas tapas de oreja de puerco “crunch”, churros de berenjenas o el chupachups de queso de cabra. También original y tradicional es Sueños del Este (Mayor 59) que, como su nombre parece indicar, hace un guiño a la cocina levantina con sus sugerentes arroces, como el arroz al horno, con costilla, panceta tostada, morcilla, garbanzos... pero también carnes y verduras a la brasa de leña e infinidad de tapas con nombres e ingredientes sugerentes, un ejemplo: tartar de cabracho, papada ibérica de bellota, gamba roja, salmorejo de su coral y piparra... pura frescura y sabor. Más elegante por el marco en que está, dentro del Gran Hotel, el restaurante Telma (Marqués de Molins, 1) donde algunos de los platos son preparados a la vista del cliente, es sorprendente como una simple (no tan simple) ensaladilla que aquí llaman Ensaladilla Molina 2.0 se transforma en las manos del chef Javi en una obra de arte o cómo le dan el punto exacto al “Rodaballo a la plancha con agua bendita y verduras”. Una experiencia extraordinaria.

 

Dormir con vistas a La Mancha

Aunque Albacete cuenta con varios buenos hoteles, como, entre otros, el mencionado Gran Hotel, el Palacio Albacete & spa, el San Antonio o el Universidad y algunos otros rurales o con encanto, sin duda una muy buena opción es el Parador de Albacete, a tres kilómetros de la ciudad, situado en donde el mismísimo don Quijote habría elegido para alojarse, en la extensa llanura de La Mancha, un lugar ideal para desconectar, relajarse, jugar al golf y refrescarse en la piscina cuando el calor aprieta. El edificio es una finca de amplios corredores, suelos de terracota, techos de madera y cuidados jardines. Aunque la decoración conserva el estilo que se impuso en buena parte de los Paradores hace tiempo, el llamado estilo castellano o renacimiento, que algunas malas lenguas rebautizaron como “remordimiento”, en este caso resulta acorde con el conjunto y, eso sí, las habitaciones son muy amplias y todas con terraza a los jardines. El bufet de desayuno es amplio y se pueden pedir platos calientes hechos al momento, entre ellos llama la atención lo que denominan “guarra”, una chistorra sabrosa que puede acompañar a los huevos fritos. Por supuesto, como en la mayoría de Paradores no faltan los churros recién hechos.

 

Calles que casi no duermen

Los que no tengan prisa por irse a dormir encontrarán en las calles Tejares y Concepción (ambas peatonales) suficientes tentaciones para dejar pasar las horas hasta la madrugada. Se conoce simplemente como La Zona y está repleta de bares (están censados más de 130 y no se permiten abrir más), donde lo mismo se puede tomar unas cañas que alargar la velada con copas a precios razonables. Hay para todos los gustos: decenas de pubs, lugares de tapeo, restaurantes, chillout loungues, salas de jazz, discotecas... donde se congregan jóvenes y no tan jóvenes. Uno de los que están de moda es Pico Fino (Concepción, 25), una coctelería que, a golpe de copas premium, ha dado un vuelco al panorama nocturno de Albacete en un sofisticado local siempre atestado de gente. Casi enfrente está La Luna (Concepción 30) con varios DJs y la música más actual. Para una noche desenfadada Canalla Pub (Concepción 34) y Villa Vicent (Concepción s/n) son perfectos. Una de las mejores discotecas es La Mansión (Concepción, 36), abre de jueves a sábado.

 

Más información:

https://www.turismoenalbacete.com/

https://apeht.es/

15 buenas razones para descubrir los secretos de Albacete
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Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

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Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

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Si estás buscando un lugar que combine rascacielos futuristas, templos budistas milenarios, una gastronomía callejera adictiva y una cultura pop imparable, Corea del Sur es la elección perfecta y uno de los destinos que más va a crecer en los próximos meses y años. Hay que ir cuanto antes. Más allá de los típicos circuitos turísticos, este país es un auténtico cofre de sorpresas. Aquí tienes algunas de ellas en un recorrido muy ameno por algunas de sus curiosidades y lugares más fascinantes que te atraparán antes de hacer la maleta y emprender el recorrido. Estas son algunas preguntas (y respuestas) básicas para que el viaje sea un éxito. ¿Cuándo es el mejor momento para ir? Primavera (abril a junio): Es la época estrella. Los cerezos en flor tiñen todo el país de rosa y el clima es templado y agradable. Otoño (septiembre a noviembre): Una opción igual o mejor para muchos. Las montañas se llenan de colores rojizos y dorados (danphung), y las temperaturas son frescas y secas. Hay que evitar si se puede los meses de verano (julio y agosto), ya que coinciden con el monzón (lluvias intensas) y un calor húmedo muy pesado. ¿Cómo manejarse?: imprescindibles tecnológicos En Corea no funcionan Google Maps ni Apple Maps para navegar a pie o en coche con precisión debido a restricciones de seguridad nacional. Para sobrevivir como un local, descarga estas aplicaciones antes de volar: Naver Map o KakaoMap: Son los navegadores locales. Te dirán exactamente qué metro tomar, el andén, el tiempo de trayecto e incluso la ruta a pie más rápida. Papago: El traductor definitivo creado por Naver. Funciona mucho mejor que Google Translate para el coreano, permitiéndote traducir texto, voz y carteles en tiempo real con la cámara. KakaoT: La aplicación para pedir taxis oficiales (equivalente a Uber), muy útil si te cansas del transporte público a altas horas de la noche. ¿Cómo moverse?: Conectividad y Transporte Tarjeta T-Money: Nada más llegar al aeropuerto o en cualquier tienda de conveniencia (como CU o GS25), compra una tarjeta T-Money física o digital. Es una tarjeta recargable que sirve para pagar el metro, los autobuses e incluso en algunas tiendas. Internet: Lo más cómodo es llevar una eSIM contratada desde casa o alquilar un Pocket WiFi en el aeropuerto al aterrizar. La conexión en Corea es de las más rápidas del planeta, así que volarás digitalmente. ¿Dónde comer y qué pedir? Comer en Corea es una experiencia social increíble. En algunos restaurantes elegantes con suelo de tatami, es obligatorio quitarse el calzado en la entrada. Olvídate de los modales occidentales: aquí se comparte todo al centro de la mesa. Platos que debes probar sí o sí: Kimchi: Es un icono de la cocina coreana. Parece una sencilla combinación fermentada de verduras en salmuera sazonadas pero se le suele añadir mariscos frescos o col china y otras cosas, hasta conseguir 200 tipos de kimchis. Los coreanos suelen preparar distintos tipos para consumir a lo largo del año, incluso se han diseñado frigoríficos especiales para conservarlo. Samgyeopsal: Panceta de cerdo a la brasa que tú mismo cocinas en la mesa. Bibimbap: Es muy popular, colorido y nutritivo ya que combina diferentes ingredientes como arroz, diversas verduras, carne de res, gochujang (salsa picante a base de chiles rojos) y aceite de sésamo. Korean Fried Chicken: El pollo frito crujiente coreano (suele acompañarse con cerveza helada, una combinación clásica llamada Chimaek). Tteokbokki: Pasteles de arroz glutinoso en una salsa roja picante (perfectos para un puesto callejero). Comienza el viaje: Seúl imprescindible Si tienes pocos días para descubrir Seúl, donde suele comenzar el viaje por Corea, la clave es combinar los contrastes que hacen única a esta megalópolis: palacios imperiales milenarios, mercados tradicionales caóticos y barrios ultra modernos. Este es el itinerario definitivo para exprimir al máximo lo mejor de la capital coreana: El contraste de palacios e historia viva Es casi imprescindible comenzar el recorrido por el Palacio Gyeongbokgung, es el más grande y espectacular de los cinco grandes palacios de la dinastía Joseon. No te pierdas el Cambio de Guardia Real (suele ser a las 10:00 y a las 14:00). Un consejo: Si vas vestido con un hanbok (el traje tradicional coreano), la entrada al palacio es totalmente gratis. Justo al lado del palacio se encuentra la Aldea Bukchon Hanok, un barrio de callejuelas empinadas flanqueadas por cientos de casas tradicionales de madera y tejados curvados (hanok). Las vistas de los tejados tradicionales con los rascacielos modernos al fondo son icónicas. Se puede terminar el día en el Mercado de Gwangjang, uno de los más antiguos y animados de Seúl. Es el paraíso de la comida callejera. Hay que probar los mayak gimbap (rollitos de arroz), los fideos cortados a mano (kalguksu), y las tortitas de judías mungo o soja verde (bindaetteok). Si hubiera que elegir lo mejor de Seúl, sin duda es su capacidad única para fundir pasado y presente. La magia reside en caminar por una avenida futurista rodeada de pantallas gigantes y tiendas de alta tecnología, doblar una esquina y encontrarte de repente con un palacio real del siglo XIV o con un arroyo restaurado (como Cheonggyecheon) donde la gente descansa descalza al atardecer. Es una ciudad que te atrapa porque respeta profundamente sus raíces mientras acelera hacia el futuro. Juventud, tecnología y las mejores vistas Para otro día hay que dejar la visita a Myeongdong, el distrito de las compras por excelencia y el paraíso absoluto de la cosmética coreana (K-Beauty). Aunque no vayas a comprar, pasear por sus calles llenas de puestos de comida callejera es toda una experiencia sensorial. Más tarde vale la pena subir hasta el monte Namsan (puedes ir en teleférico o dando un paseo agradable) para llegar a la icónica torre de telecomunicaciones N Seoul Tower. Es el mejor lugar para ver el atardecer y contemplar cómo el mar de rascacielos de Seúl se ilumina por completo. La zona está llena de los famosos "candados del amor" que se popularizaron hace años. Hay que terminar el día, –y comenzar la noche– en Hongdae, el barrio universitario y el epicentro de la cultura urbana y nocturna. Aquí encontrarás música en directo en plena calle, bailarines improvisados, tiendas de diseño independiente y un ambiente joven e imparable hasta altas horas de la madrugada. Seúl y otras ciudades de Corea vibran de noche. Si te cansas de caminar, puedes vivir la experiencia de un Noraebang (un karaoke privado donde cantar a pleno pulmón con amigos) o relajarte en un Jjimjilbang (un spa tradicional coreano abierto las 24 horas que cuenta con saunas de sal, zonas de descanso y los famosos cascos de toalla enrollada en la cabeza estilo "huevo duro"). Lo mejor en el resto de Corea del Sur Si ya te enamoraste de la capital, prepárate porque el resto del país guarda auténticos tesoros que van desde la historia imperial hasta paraísos naturales volcánicos. Aquí tienes las paradas obligatorias para completar tu viaje: Gyeongju: El museo sin paredes. Si te interesa la historia, esta ciudad es una visita obligada. Gyeongju fue la capital del antiguo Reino de Silla durante casi mil años. Hay que visitar el Templo Bulguksa (una obra maestra de la arquitectura budista) y la Gruta de Seokguram en la montaña, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el centro de la ciudad, pasea por el parque de los grandes túmulos funerarios reales (Daereungwon). Busan: Playas y templos junto al mar. Es la segunda ciudad más grande de Corea y ofrece un ambiente completamente diferente al de Seúl, mucho más relajado y marinero. Hay que ver el Templo Haedong Yonggungsa, A diferencia de la mayoría de los templos coreanos (que están en las montañas), este está encaramado directamente sobre los acantilados frente al mar. Gamcheon Culture Village: Un colorido pueblo de casas escalonadas en la colina, lleno de arte urbano, callejones laberínticos y miradores alucinantes. Mercado de pescado de Jagalchi: El mercado de marisco más grande del país, donde puedes probar pescado ultra fresco. La Isla de Jeju: El "Hawái" coreano. Situada al sur del país, esta isla volcánica es el destino de vacaciones favorito de los propios coreanos y un paraíso natural, considerada una de las maravillas naturales. Allí podrás conocer a las Haenyeo, mujeres, muchas de ellas octogenarias, que practican el buceo libre a pulmón hasta a 10 metros de profundidad sin bombona de oxígeno para pescar marisco fresco. Su valentía y tradición forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. También hay que subir a la cima volcánica Seongsan Ilchubong (perfecta para ver amanecer), las cascadas de Cheonjiyeon y recorrer alguna de sus rutas costeras flanqueadas por campos de mandarinas y estatuas de piedra volcánica (Dolhareubang). Jeonju: Tradición y el origen del plato nacional. Si buscas el verdadero sabor de la cultura tradicional y de la gastronomía, este es tu sitio. Su Aldea Tradicional (Jeonju Hanok Village) cuenta con más de 800 casas de estilo clásico. Además, Jeonju es mundialmente famosa por ser la cuna oficial del Bibimbap (el plato de arroz con verduras, carne y salsa picante servido en cuenco caliente), así que comer aquí es obligatorio. De compras por Corea Corea del Sur es un auténtico paraíso para las compras, y lo mejor es que puedes encontrar desde auténticas joyas culturales hasta productos de tecnología y cosmética a precios imbatibles que en Europa o América costarían el doble. Aquí tienes la guía definitiva de qué comprar y qué resulta especialmente económico: Cosmética Coreana: La gran ganga. Si hay algo que vale la pena comprar en cantidades industriales en Corea, es cosmética. Las marcas locales como Innisfree, Etude House, Missha o Laneige son famosas en todo el mundo por su calidad innovadora. Mascarillas faciales de un solo uso (pueden costar desde menos de 1 euro la unidad en tiendas como Olive Young), cremas hidratantes, protectores solares de textura ultraligera y tintes labiales. En Seúl encontrarás tiendas en cada esquina (especialmente en el barrio de Myeongdong) con ofertas constantes de "compra 10 y llévate 10 gratis" o packs promocionales muy económicos. Papelería creativa y diseño cuqui. A los coreanos les encanta el diseño bonito y minimalista. Las tiendas de papelería son un peligro porque querrás llevártelo todo: Agendas, libretas ilustradas, washi tapes (cintas decorativas), pegatinas y estuches con diseños adorables de personajes locales como los de Kakao Friends o Line Friends. Son económicos (suelen costar pocos wones), ocupan muy poco espacio en la maleta y son el regalo perfecto y original para amigos y familiares. Té verde de Jeju e infusiones tradicionales. La isla volcánica de Jeju y la zona de Boseong son famosas por sus plantaciones de té. Entre los mejores está el té verde orgánico de alta calidad o tés tradicionales coreanos a base de raíces y frutas (como el omija, el té de cinco sabores, o el yuja-cha, una mermelada dulce de cítricos que se mezcla con agua caliente). Son ligeros, fáciles de transportar y una forma deliciosa de revivir el viaje al volver a casa. Calcetines originales y divertidos. Puede sonar a tópico, pero los calcetines en Corea son toda una institución cultural. Calcetines con estampados hipercoloridos, caras de dibujos animados, animales, obras de arte famosas o motivos típicos coreanos. Se venden en puestos callejeros (como en los mercados de Myeongdong o Hongdae) por precios ridículos (a veces a 1 o 2 euros el par). Tienen una calidad excelente, son súper suaves y duraderos. Palillos y juegos de cubiertos de acero inoxidable. A diferencia de Japón o China, donde se usan palillos de madera o bambú, en Corea tradicionalmente se utilizan palillos planos de acero inoxidable, acompañados de una cuchara alargada. Son también un original recuerdo para practicar al volver a casa. También vale la pena comprar un juego de cubiertos tradicionales coreanos (sujeo), a menudo decorados con grabados de nácar o estuches elegantes. Es un recuerdo con mucha identidad cultural, barato y que durará toda la vida en tu cocina. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo) Cuando el avión despegue de vuelta a casa y dejes atrás el mar de luces de Seúl, el aroma a brochetas picantes de los mercados callejeros y el murmullo de las olas en las costas de Jeju, comprenderás que Corea del Sur deja una huella imborrable. No te llevarás solo una maleta llena de cosmética, calcetines coloridos y recuerdos únicos; te llevarás la calidez de su gente, el compás de una cultura que honra su pasado mientras acelera hacia el futuro y la certeza de que este viaje no fue solo un destino marcado en el mapa, sino un capítulo inolvidable de tu propia historia. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo).

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

13/07/2026

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

China no se visita, se experimenta. China es un país que no te deja indiferente; es un choque de escalas, de tiempos, de historias y de tecnología. El itinerario que comienza en los mostradores de Air China en Madrid, no es solo un vuelo directo de larga distancia; es un puente temporal que nos traslada a un universo donde el tiempo se mide en dinastías y la seda aún se hila a mano. Al llegar a un aeropuerto como el de Pekín-Daxing, lo primero que golpea al viajero no es el caos (como muchos esperan), sino un orden tecnológico casi abrumador y una primera visión de la capacidad china en cualquier modalidad. Cualquiera de los más de 100 millones de pasajeros que recibe al año no tarda más de 8 minutos en llegar a su puerta de embarque desde el centro, está equipado con reconocimiento facial para el check-in y sistemas robóticos de estacionamiento. Además, cuenta con un centro de transporte intermodal subterráneo que conecta directamente con trenes de alta velocidad que te llevan al centro de Pekín en menos de 20 minutos. Esta es solo la primera impresión de este país, a lo largo del viaje que propone Chinavisión Travel, especialistas en dar a conocer China a los turistas españoles. Un viaje en el que uno puede sentir el olor a comida callejera en un viejo callejón hutong cercano que, como las grandes avenidas presumen de una limpieza impecable y la sensación de seguridad absoluta. Donde el efectivo es casi una reliquia. Todo se mueve con códigos QR (Alipay o WeChat), o cámaras de reconocimiento facial que también permiten el pago, sin otro requisito, conviviendo con templos milenarios y maravillosos paisajes. Es como haber aterrizado en el año 2050 pero con los pies en la dinastía Ming. Explorar China es como hojear un libro de historia que cobra vida. El itinerario que propone Chinavisión Travel nos lleva por el "Triángulo de Oro" (Pekín, Suzhou, Hangzhou y Shanghái), donde cada parada revela una faceta distinta de la identidad asiática. Lo esencial de Pekín Hay que comenzar, naturalmente, por Pekín, una ciudad de escala titánica. La llegada es el impacto de lo colosal. Lo primero que nos golpea son las grandiosas medidas: avenidas de seis carriles, nudos de autopistas que parecen imposibles y una arquitectura que busca, ante todo, imponer respeto, y que también sirve de gigantescas pantallas donde mostrar todo tipo de productos de lujo... en un país que se dice comunista. De lo que más sorprende nada más pisar la calle es que, a pesar del tráfico denso, los miles de scooters eléctricos que inundan las calles no hacen ruido; se deslizan a nuestro lado como fantasmas, algo con lo que hay que tener precaución, ya siguen sus propias normas de circulación y entre ellas no siempre está el respetar los pasos de cebra. También sorprende la cantidad de coches eléctricos que ya hay en la ciudad, se calcula que más de la mitad ya lo son. Tras la breve estancia en algunos de los grandes hoteles (hay 190 de cinco estrellas en la ciudad), toca ir a lo esencial porque Pekín es gigantesco – 16.410 km² de superficie (el doble que toda la Comunidad de Madrid) y 22 millones de habitantes–. Y la primera visita es a la mítica Plaza de Tiananmén. Es el punto de partida obligado. No es solo una plaza, es mucho más que un espacio público; es el centro simbólico y político de China. Con una extensión de 44 hectáreas, es una de las plazas más grandes del mundo, y ha sido el escenario de los eventos más definitorios de la historia moderna del país. Su nombre significa "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial", en referencia a la entrada principal a la Ciudad Prohibida que se encuentra en su extremo norte. Fue aquí donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949. La plaza alberga edificios de gran importancia, como el Gran Salón del Pueblo (sede del Parlamento) y el Mausoleo de Mao Zedong, donde su cuerpo está embalsamado, como el de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. A nivel internacional, es recordada principalmente por las protestas pro-democracia de 1989, que terminaron con una intervención militar. Hoy en día, es un lugar de altísima seguridad lleno de vallas que hace complicado el acceso al centro de la plaza, por lo que mejor ir con tiempo, y un destino imprescindible para entender la compleja identidad de la China contemporánea. Un palacio con 9.999 habitaciones El siguiente paso es la Ciudad Prohibida (se llama "Prohibida" porque, durante siglos, nadie podía entrar o salir del recinto sin el permiso explícito del emperador), se trata del complejo palaciego más grande del mundo; cruzando el Puente de las Aguas Doradas se entra en un complejo de 980 edificios y hay que prepararse para recordar los bellos nombres que aquí, y en toda China, tienen los palacios, jardines y monumentos: Salón de la Armonía Suprema, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la Longevidad Tranquila, Pabellón de los Mil Otoños, Pabellón de la Fragancia de Buda, Salón de las Olas Generosas, Jardín del Humilde, Pabellón de la Luna que se encuentra con la Brisa, Altar de la Oración por las Buenas Cosechas... y así por miles en todo el país. Se dice que el palacio tiene 9.999 habitaciones, porque solo el Cielo podía tener 10.000. Es una obra maestra del Feng Shui. Todo el complejo está alineado de norte a sur y los colores predominantes son el amarillo (color exclusivo del emperador) y el rojo (buena fortuna). En las esquinas de los tejados, hay filas de pequeñas figuras de cerámica. Representan animales mitológicos y su función era proteger el edificio de los incendios y los malos espíritus. Cuanto más importante era el edificio, más figuras tenía; el Salón de la Armonía Suprema es el único que tiene el máximo permitido. En el sistema de construcción de las dinastías Ming y Qing, el número de figuritas siempre debía ser impar (3, 5, 7 o 9) según la importancia del edificio. El Salón de la Armonía Suprema es el único edificio en toda China que tiene permiso para romper esta regla y llevar 10, lo que reafirma que es el lugar de mayor rango de todo el imperio. Una muralla de 21.000 kilómetros El siguiente paso en el viaje es la Gran Muralla China, aunque, en realidad, habría que hablar de murallas, porque no es una sola línea continua, sino una red de murallas, fosos y torres de vigilancia construidas por diferentes dinastías a lo largo de más de 2.000 años. Su objetivo principal no era solo frenar invasiones (principalmente de los nómadas mongoles), sino funcionar como un sistema de fronteras, controlar el comercio de la Ruta de la Seda y servir como una "autopista" elevada para transportar tropas rápidamente. La sección más famosa y mejor conservada (la que construyó la dinastía Ming) mide unos 8.800 km. Aunque se ha dicho lo contrario, no se ve desde el espacio. Para su construcción se utilizaron diversos materiales, en las zonas desérticas usaron arena, grava y ramas de tamarisco. En las montañas, piedra caliza tallada. Pero el gran secreto de la dinastía Ming (la sección más famosa) fue el mortero de arroz pegajoso. Mezclaron cal con caldo de arroz flotante, lo que creó una especie de cemento súper flexible y resistente que evitó que creciera maleza y soportó terremotos. La construcción de la primera gran fase de la muralla (bajo el emperador Qin Shi Huang) fue sumamente costosa. Para financiarla, además de exprimir a la población con impuestos, el emperador creó una de las primeras loterías registradas de la historia. La excursión permite disfrutar de esta maravilla del mundo durante unas horas. Para aprovechar el día, vale la pena una parada para hacerse una foto frente al estadio Nacional de Pekín, construido para ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y que se conoce popularmente como nido de pájaro. Después, una visita a una fábrica de perlas y recorrer uno de sus hutongs en Rickshaws, su nombre proviene del término japonés jinrikisha, que significa "vehículo impulsado por fuerza humana” y es que es el conductor quien pedalea para avanzar. Al caer la noche, hay que pasear por la calle peatonal Wangfujing, que es un festín sensorial, y cenar un buen pato a la pekinesa. Antes de abandonar Beijing hay que hacer una visita al Templo del Cielo, ubicado en un parque donde los jubilados practican Tai Chi y juegan al Jianzi o bádminton con los pies, este templo es una joya de la arquitectura Ming. Allí está el llamado Muro del Eco que tiene una curiosidad acústica increíble. Si dos personas se colocan en extremos opuestos del muro circular y susurran, pueden escucharse perfectamente gracias a la curvatura y densidad del material. También está el Ciprés de los Nueve Dragones: Un árbol de más de 500 años cuyas ramas retorcidas parecen dragones trepando hacia el cielo. Los locales creen que su forma retorcida es producto de la energía espiritual del Templo del Cielo. Es el símbolo de la longevidad y un lugar sagrado para la fotografía. Paraíso en la Tierra La siguiente etapa del viaje supone pasar de la monumentalidad de la Gran Muralla y los grandes palacios al romanticismo de las "ciudades del agua". En China hay un proverbio clásico que dice: "En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou". Suzhou, la "Venecia de Oriente", es un oasis de elegancia clásica donde el agua y el arte se fusionan. Famosa por sus canales serpenteantes cruzados por puentes de piedra milenarios y sus exquisitos jardines tradicionales —diseñados meticulosamente para recrear paisajes naturales a escala microscópica—. El Jardín Liuyuan (también conocido como el Jardín de la Demora) es uno de los tesoros más grandes de la arquitectura paisajística china. No es un jardín cualquiera; está considerado uno de los cuatro jardines clásicos más famosos de toda China. Al avanzar hacia el sur se llega a Hangzhou, la capital del té y la naturaleza, cuyo corazón late a orillas del legendario Lago del Oeste (Xi Hu). Este paisaje, que parece sacado de una pintura tradicional con sus pagodas recortadas entre la niebla y sus sauces llorones, ha inspirado a poetas y emperadores durante siglos. Hangzhou ofrece una desconexión total a través de sus colinas verdes, donde se cultiva el famoso té verde Longjing (Pozo del Dragón). Es un destino donde la espiritualidad de los templos budistas, como el de Lingyin, se mezcla de forma única con la serenidad de sus aguas, cerrando con broche de oro una de las rutas más bellas de toda China. Rumbo al futuro Si Suzhou y Hangzhou son el alma de la China antigua, Shanghái, última etapa del viaje, es el sistema nervioso de la China del futuro. Es el lugar donde el té Longjing se cambia por un espresso y las barcas de madera por trenes Maglev que flotan a 431 km/h. Llegar a Shanghái es como aterrizar en el set de rodaje de una película de ciencia ficción. La ciudad es un duelo visual constante: de un lado del río Huangpu está Puxi, más conocida como el Bund, un desfile de edificios coloniales que parecen sacados del Londres de los años 20; del otro, Pudong, un bosque de rascacielos que parecen diseñados por un arquitecto que viajó en el tiempo. Como casi siempre en toda China, salen al paso los contrastes. En una misma mañana uno puede perderse en las callejuelas de la Antigua Concesión Francesa y diez minutos después estar rodeado de pantallas LED gigantes y robots que te sirven el café en Nanjing Road. O visitar el Museo de Shanghái, dedicado al arte chino antiguo y que contiene más de 120.000 piezas y después subir a la Torre de Shanghái, que no solo es un gigante de cristal; es un recordatorio de que en esta ciudad el único límite es el cielo, y a veces ni eso, cuando la niebla abraza su cima a 632 metros de altura. Shanghái no se visita, se experimenta a través de sus luces de neón reflejadas en el río al anochecer. Un paseo en barco al anochecer es, seguramente, la experiencia visual más potente de todo el viaje y el broche de oro perfecto para un recorrido que empezó en la piedra milenaria de la Gran Muralla y termina en el brillo cromado de la metrópolis más eléctrica del mundo. No hay que olvidar la gastronomía china Un aspecto importante e imprescindible en cualquier viaje a China es el gastronómico. En el viaje que proponemos se incluyen todas las comidas. A diferencia de Occidente, donde cada uno pide su plato, en China la comida es comunitaria. Una gran variedad de platos se colocan en el centro para que todos prueben de todo. La mesa redonda elimina las jerarquías físicas: todos están a la misma distancia de la comida y de los demás, fomentando la conversación y la cercanía. En el centro de la mesa suele haber un gran disco de vidrio giratorio que suelen llamar "Lazy Susan" donde se ponen los distintos platos y permite que cada comensal se sirva del que quiera girándolo. Es importante girarlo despacio y con cortesía cuando nadie esté sirviéndose. No hay que sorprenderse si el arroz blanco llega al final. Se considera un "saciador" por si te quedaste con hambre. La sopa también suele servirse a mitad o al final de la comida para ayudar a la digestión. Un detalle de cortesía: Servir primero el té o los mejores trozos de comida a los demás (especialmente a los mayores o invitados) antes que a uno mismo es el mayor gesto de respeto en una mesa china. La cocina de Pekín está influenciada por la cercanía a Mongolia, el clima frío del norte y los banquetes de la corte imperial. Los sabores son más intensos, salados y con un uso generoso del ajo, el jengibre y la pasta de soja dulce. Imprescindible probar el Pato laqueado a la Pekinesa (Beijing Kaoya), es el rey indiscutible. La piel crujiente y la carne jugosa se cortan en finas lonchas frente al comensal. La tradición indica que el chef lo debe cortar en exactamente 108 lonchas, pero pocas veces se cumple... y nadie las cuenta. Se come enrollado en una fina tortita con tiras de pepino, cebolleta y salsa dulce de judía. Otros platos habituales en Pekin es la Olla caliente de Pekín (Beijing Huoguo) una especie de fondue con agua o caldo suave (no con aceite o queso) de herencia mongola. En ella se cocinan al momento finísimas láminas de carne de cordero, verduras, setas... que luego se mojan en una rica salsa de sésamo. Más información: https://www.chinavisiontravel.com Sobre Chinavisión Travel Chinavisión es una marca registrada de Wenjing Global S.L. Somos una agencia de viajes Mayorista/ minorista con sede en Madrid. Nuestro propósito es dar a conocer al mercado de habla hispana, el impresionante legado cultural de China , así como su actual pujanza. Nuestro personal esta formado por empleados chinos y españoles, con años de experiencia en el turismo emisor a China y en el turismo receptivo hacia España. Para la elaboración de nuestra programación de viajes a China contamos con la inestimable colaboración de importantes empresas del sector turístico, relacionadas con China, como son Air China, China Eastern Airlines, Capital Airlines, la Oficina Nacional de Turismo de China en España, que nos ayudan a dar a conocer a nuestros clientes lo mejor que el gigante chino puede ofrecer.

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

12/07/2026

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

Enrique Sancho   Tras el éxito de los Juegos Olímpicos del año pasado, la capital francesa afronta una nueva prueba internacional, de carácter muy distinto. La élite de los videojuegos competitivos ha encontrado un nuevo hogar este verano. Por primera vez en su historia, la Esports World Cup (EWC) sale de Arabia Saudita para celebrar su tercera edición en Europa. Desde el 6 de julio hasta el 23 de agosto de 2026, la vibrante ciudad de París acoge el evento de deportes electrónicos más grande del planeta. El centro de operaciones principal se ha instalado en el prestigioso recinto Paris Expo Porte de Versailles, transformando la capital francesa en un festival masivo que combina competición extrema, cultura geek y entretenimiento para todos los públicos.   Las cifras récord del evento   Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en París, basta con mirar los números que maneja la organización este año: Duración: 7 semanas de competición ininterrumpida. Participación: Más de 2,000 jugadores de élite y 200 clubes internacionales provenientes de más de 100 países. Bolsa de premios: Un récord histórico de 75 millones de dólares a repartir entre todas las disciplinas. Variedad: 25 torneos en total que cubren 24 de los videojuegos más populares del mundo.   ¿Qué juegos están en el menú?   La EWC 2026 destaca por su diversidad, ofreciendo competiciones de primer nivel divididas en grandes categorías para satisfacer a cualquier fanático del gaming: Tácticos y Shooters: Counter-Strike 2, VALORANT, Call of Duty: Black Ops 7, Rainbow Six Siege. Estrategia y MOBA: League of Legends, Dota 2 y torneos digitales de Ajedrez. Lucha y Deportes: Street Fighter 6, Tekken 8, Rocket League y Trackmania. Battle. Royale y Móviles: Fortnite (en su modo Reload), PUBG Mobile y Honor of Kings.   El Campeonato de Clubes: La joya de la corona   A diferencia de los torneos tradicionales donde solo importa el campeón de un juego individual, la EWC premia la consistencia global. El Club Championship cuenta con una bolsa reservada de 30 millones de dólares. Aquí, organizaciones multidisciplinarias gigantes como Team Vitality (los héroes locales franceses), G2 Esports, T1 o los vigentes defensores del título, Team Falcons, compiten entre sí sumando puntos con los resultados de sus divisiones en cada juego. El club que demuestre ser el más dominante y versátil en múltiples videojuegos se llevará el gran trofeo a casa.   ¿En qué consisten las "Pruebas"?   En total se celebran 25 eventos en 24 disciplinas de esports. En el mundo de los videojuegos competitivos, las pruebas varían drásticamente según la disciplina. En las siete semanas de competición se abarcan todos los grandes géneros del gaming competitivo: FPS, juegos de estrategia, títulos deportivos, MOBA, battle royale, juegos de lucha, juegos de carreras, ajedrez...   1. Pruebas por Objetivos y Rondas (Shooters Tácticos)   Juegos como Counter-Strike 2 o VALORANT se juegan en equipos de 5 contra 5. La prueba consiste en que un equipo debe plantar un artefacto explosivo en una zona designada y el otro debe evitarlo o desactivarlo. Se juegan a mapas completos; el primer equipo en ganar 13 rondas se lleva el punto del mapa.   2. Destrucción de la Base Rival (MOBA)   En League of Legends y Dota 2, la estrategia es total. También juegan 5 contra 5, y cada jugador controla a un "campeón" con habilidades únicas. La prueba consiste en avanzar de forma coordinada a través de un mapa custodiado por torretas automáticas para destruir el núcleo o base del enemigo (llamado Nexo o Ancestro). Estas partidas pueden durar entre 25 y 50 minutos llenos de tensión táctica.   3. Modos de Supervivencia Masiva (Battle Royale)   Para títulos como Fortnite o PUBG Mobile, la prueba cambia por completo: no es un cara a cara directo, sino un "todos contra todos". Docenas de equipos caen simultáneamente en una isla gigante con el objetivo de recolectar armas y recursos. A medida que una tormenta eléctrica reduce el espacio de juego, los equipos se eliminan entre sí. La prueba premia la supervivencia absoluta: el último equipo en pie gana.   4. Duelos 1 contra 1 (Lucha y Deportes Digitales)   Juegos como Tekken 8, Street Fighter 6 o los torneos de ajedrez virtual son el equivalente al tenis o al boxeo tradicional. Es un enfrentamiento directo e individual a base de reflejos puros o estrategia mental, donde el jugador que comete el más mínimo error queda fuera del torneo.   El Orgullo Hispano en París   La comunidad hispanohablante tiene varios de sus proyectos más potentes compitiendo codo con codo contra los gigantes asiáticos y norteamericanos en la EWC 2026:   Team Heretics (España): El club fundado por el creador de contenido TheGrefg es una de las organizaciones con más peso en la escena de shooters de Europa. Llegaron a la cita parisina pisando fuerte en el torneo de VALORANT y buscan arañar puntos vitales para el Campeonato de Clubes.   Movistar KOI (España): La alianza entre el streamer Ibai Llanos y el exfutbolista Gerard Piqué se mide a nivel internacional, especialmente en competiciones de estrategia y arenas de batalla como League of Legends.   9z Team (Argentina): La "Violeta" es el estandarte absoluto de América Latina en los juegos tácticos, destacando su presencia en las fases finales del torneo de Counter-Strike 2.   Leviatán (Argentina): El club del dragón se ha ganado a pulso su plaza internacional, aportando plantillas multiculturales muy potentes a la competición general.   Estrellas más allá de la pantalla   El evento no solo ha atraído a leyendas del teclado y el mando. La EWC 2026 ha vuelto a fichar a grandes figuras del deporte y la cultura tradicional como embajadores globales, destacando la presencia del astro del fútbol Cristiano Ronaldo y el genio del ajedrez Magnus Carlsen. Además de la acción competitiva, los asistentes en París disfrutan del Fan Fest, zonas de juego libre para probar lanzamientos recientes y un despliegue de retransmisión masivo que planea superar las 7,000 horas de contenido en directo en más de 40 idiomas. En paralelo a las pruebas se celebra el Festival EWC, una celebración mundial de la cultura gamer que acompaña a los torneos. Reúne competiciones de esports, conciertos de música en directo, salas de arcade retro, cafés temáticos, concursos de cosplay, estudios creativos y mucho más, ofreciendo a millones de fans una experiencia total. En París, esta dimensión festiva se desplegará dentro y alrededor de Paris Expo Porte de Versailles. París no solo celebra el verano físico, sino que ya se ha coronado como el epicentro digital del año.   Más información: Valerie.Watine@atout-france.fr https://www.atout-france.fr/es/pro/ES