20/10/2016
Las cuatro víctimas del pederasta de Ciudad Lineal lo reconocieron en el juzgado
La Policía Científica hace un recorrido fotográfico del piso al que Antonio Ortiz llevaba a las menores
Gran parte de la sesión de hoy se ha desarrollado a puerta cerrada al público en general y a los medios de comunicación. Se ha centrado en las declaraciones de las testigos protegidas 4 y 5. Al igual que ocurrió con las dos primeras, se preconstituyeron sus declaraciones durante la instrucción —lo que incluye la presencia del acusado y de su abogado en una estancia contigua— para evitar que comparecieran en el juicio.
La primera exploración de hoy ha correspondido a la testigo protegido 4, una niña de seis años de origen chino que, supuestamente, fue engañada por Antonio Ángel Ortiz el 17 de junio de 2014 en la calle de Luis Ruiz, en el barrio de Ascao. La pequeña estaba jugando delante del comercio de sus padres cuando el procesado la engañó para llevársela en su coche hasta su domicilio. Allí la agredió sexualmente, tras lo cual la obligó a lavarse todo el cuerpo en la ducha. Después la abandonó en la calle de Jazmín, justo a la otra punta del distrito.
La agresión en este caso fue tan grave que la menor tuvo que estar varios días ingresada en el hospital La Paz. Sufrió lesiones de tal calibre que estuvieron a punto de costarle la vida. De ahí, que alguna acusación particular solicite para Ortiz homicidio en grado de tentativa.
La segunda exploración que ha visionado el tribunal ha sido la de la testigo protegida 5, una niña española de origen dominicano de siete años. Presuntamente, la cogió el 20 de agosto de 2014 en un momento que se separó de su hermano y de su tío, en la calle de Gomeznarro (Hortaleza). La engañó con la excusa de dar una sorpresa a su abuelo. La montó en su coche y la llevó a un descampado de Canillejas, junto a la autovía de Barcelona (A-2). Allí la agredió sexualmente antes de abandonarla junto a una caseta.
Grabado por dos cámaras
Esta menor fue la que dio mayor número de detalles como su corpulencia, que fumaba, la verruga que tenía en la cara y el tipo de vehículo que conducía. Además, el acusado cometió el error de parar en una tienda de todo a cien para comprar. Allí le grabaron las cámaras de una sucursal bancaria y de un autobús de la EMT que pasó por la zona. Eso permitió centrar las investigaciones policiales en Ortiz.
Justo después de todas las exploraciones de los menores, se han emitido las grabaciones de las ruedas de reconocimiento de cada una de las menores. Todas ellas le señalaron en sede judicial sin ningún tipo de duda. Durante estas pruebas de cargo, el acusado se ha mostrado impasible y no ha cambiado su actitud pese a la gravedad de los testimonios. “Prácticamente no ha mostrado sensibilidad ni nada”, ha destacado el abogado de la acusación particular ejercida por la familia de la testigo protegida 3, José Antonio Tuero Sánchez.
La última prueba que se ha visto en la sala ha consistido en un vídeo de la vivienda a la que Ortiz llevó presuntamente a sus víctimas, en la calle de Santa Virgilia. A este piso se le llamó durante la investigación y la instrucción del caso como la casa de los horrores. Especialistas de Policía Científica hicieron un reportaje con una cámara que graba 360 grados. Permite ver la ducha en la que aseó a sus víctimas, el colchón de una habitación en la que se encontraron restos orgánicos de una niña y la entrada y los trasteros del edificio, entre otros detalles. “Estas imágenes apuntalan el testimonio de las víctimas, que concuerdan al detalle con lo que fueron declarando”, ha añadido el letrado de la acusación particular.
Fuente: El País