31/01/2011
"Recomiendo que las ayudas agrarias no salgan del presupuesto europeo"
El profesor es partidario de apostar por la competitividad y que las subvenciones a los agricultores sean nacionales.
-¿En esta Europa en crisis, pondría esos fondos en el presupuesto de 2014 a 2020?
-Desgraciadamente ahora habría que hacer lo mismo que propusimos en 2003. En conjunto mi reflexión no ha cambiado. Al contrario, la necesidad para Europa de tener una estrategia de crecimiento que dé resultados es más necesaria que entonces. Europa puso en marcha el año 2000 una estrategia para el 2010 y con nuestro informe intentamos darle los medios. No reinventamos los objetivos, eran necesarios entonces y ahora, pero no existían los medios para conseguirlos. E hicimos una serie de proposiciones, dentro del presupuesto.
-¿Cuál era el mensaje principal de su informe?
-Que todas las políticas fueran coherentes con el objetivo central de la agenda de Lisboa: el crecimiento. Hicimos proposiciones sobre las políticas económicas europeas, incluida la presupuestaria.
-En 2010 se constató que la Agenda de Lisboa había sido un fracaso.
-Y la crisis muestra que el objetivo de crecimiento continúa siendo un objetivo primordial.
-Y ahora estamos con la estrategia 2020.
-Sí, es una estrategia de Lisboa revisada o mejorada. Saca conclusiones de la falta de resultados de Lisboa y de la crisis económica y llega a una serie de conclusiones sobre lo que se debería hacer.
-¿Eso le inquieta?
-Mi inquietud es que se fija de nuevo un plazo de 10 años. Y con la rapidez con la que las cosas cambian en el mundo, temo que seamos lentos para reaccionar. Podemos reunirnos en 2020 y constatar, como en 2010, que no lo hemos conseguido. De nuevo la visión es correcta, la pregunta es si tenemos los medios para llegar a esos objetivos.
-¿El presupuesto es vital?
-El presupuesto es un componente importante, pero ni era crucial en 2003, ni ahora es el elemento crucial. Es absurdo que eso pueda cambiar a Europa.
-¿Cree que un presupuesto del 1% del PIB europeo es suficiente?
-La crisis nos ha enseñado que a Europa le faltan instrumentos. Se ha puesto en marcha el año pasado el fondo de estabilidad financiera. Ahora queremos crear el mecanismo de estabilidad europeo.
-¿Imagine que le consultan sobre la directriz presupuestaria? ¿Más o menos del 1% del PIB?
-Es my difícil de decir. El presupuesto europeo debería ser más grande. Pero antes de la crisis siempre he rechazado pedir su aumento antes de que se cambie su estructura. Las dos cosas deben estar unidas. Necesitamos un fondo de estabilidad, pero es discutible que deba estar dentro del presupuesto.
-¿Qué haría usted?
-No necesitamos meter 750.000 millones en el presupuesto europeo. Necesitamos una especie de garantía permanente, con una parte que venga del presupuesto.
-¿Qué le parecen los eurobonos para el endeudamiento europeo?
-Dos de mis colegas, aquí en Bruegel, han propuesto la creación de bonos azules y rojos. Una parte de las emisiones de obligaciones de los estados miembros se harían a través de una Agencia Europea de la Deuda, hasta un cierto montante. Por ejemplo el 60% del PIB del país, que es la cifra de Maastricht sobre la deuda. Es la parte azul.
-¿Y los bonos rojos?
-A partir del 60% de deuda pública, un país emitiría bonos rojos bajo su propia responsabilidad. Eso crearía un sistema de obligaciones europeo muy importante; un gran mercado europeo de la deuda que hoy no tenemos, como existe en Estados Unidos el mercado de la deuda americana. Y los que vayan más lejos tendrían una diferenciación en el mercado. Sería un avance: antes de la crisis el mercado no diferenciaba entre la deuda griega, española o alemana.
-¿Qué fondos crearía en el presupuesto 2014-2020?
-Las dos grandes prioridades son el crecimiento y la convergencia. En crecimiento, hay que utilizar la amplitud del mercado europeo para hacer una selección de los mejores proyectos posibles. Al fondo de crecimiento le atribuimos en 2003 el 45% del presupuesto. Era un montante pequeño, del 45% del PIB europeo, pero era una apuesta por la Europa de la excelencia. Para afrontar los grandes desafíos de Europa, como la innovación, cuidar el medio ambiente, luchar contra el cambio climático, o la energía es necesaria la excelencia.
-Pero hay resistencia al cambio.
-Siempre hay resistencia a hacer un proceso de selección. Europa prefiere la solidaridad. Tiene miedo de que se seleccione a los mejores y se deje detrás a los otros.
-Si sólo los fuertes sobreviven, estamos hablando de Darwin.
-Esa es la inquietud. Pero ya que estamos en Europa, debemos tener ese elemento de solidaridad, de cohesión, pero de manera inteligente. O sea, por un lado la selección de los mejores, el elemento darwiniano, pero al mismo tiempo ayudar a los menos buenos. Y para eso sirve el fondo de convergencia, para permitir a todos los países y regiones competir con los mejores.
-Usted opina que no hay que ayudar a regiones pobres de países ricos.
-Absolutamente. Estaba convencido y sigo convencido de que la reflexión sobre la política regional estaba mal planteada. Es absurdo pensar que la política regional de un país pueda estar divorciada de las otras políticas a nivel nacional. La política del empleo o de la energía en España tiene un impacto sobre las regiones. Cuando un país define una política regional, debe hacerlo con una visión total del conjunto. Si una política de empleo nacional crea dificultades, porque no hace suficiente diferenciación entre los mercados de empleo regionales; si es incoherente, lo seguirá siendo con fondos europeos también. No propusimos cambiar el montante, sino utilizar mejor el dinero. El objetivo de convergencia sigue siendo importante. Y no sólo para los nuevos estados miembros; ahora con la crisis, cuando veo la situación en Portugal o en Grecia me digo que para esos países es esencial tener fondos estructurales, para poner en marcha las nuevas políticas de crecimiento que necesitan.
-¿Qué cambiaría?
-Lo más importante es que no se puede decir "esta región tiene derecho a este montante". Propugno que además del elemento de transferencia debe haber el elemento de disposición. Lo que es lamentable en la política regional, es que cuando un país piensa que una región tiene derecho a un montante, esa política no es suficientemente evaluada. Tenemos un gran déficit de evaluación de nuestras políticas. La asignación competitiva del dinero es muy importante.
-Así distribuían los fondos en su informe de 2003.
-Tanto en el fondo de competitividad, como en el de convergencia. Con una diferencia, en el de crecimiento se asignan los fondo a nivel de la Unión, los mejores de la UE, y en el de convergencia, lo hacemos a nivel del país. Hay un fondo para un país, pero en el interior de ese país debemos hacer las cosas de manera competitiva, no podemos hacer sobres reservados.
-¿Evaluar? ¿Cómo?
-Es importante que haya una evaluación antes y después. Mientras no se haga eso, será difícil aumentar el presupuesto. Cuando el presupuesto esté bien gestionado, y fije objetivos que se consigan, entonces habría que aumentarlo. La política se juzga a través del presupuesto, no por las palabras. Los bonitos discursos son muy fáciles, pero las palabras se las lleva el viento.
-Andalucía recibe en la actualidad unos 4.000 millones al año por todos los conceptos de la UE. Ahora perderá fondos estructurales, porque sale del grupo de regiones de convergencia. ¡Y con su método no recibiría ayudas de la PAC!
-Yo no recomiendo reducir las transferencias a los agricultores. Lo que recomiendo es que no se haga a través del presupuesto europeo. Si España quiere dar ayudas a sus agricultores, ningún problema. Pero ¿por qué con el presupuesto europeo? No lo entiendo en absoluto. No es un proyecto europeo, hay que hacerlo a través de los presupuestos nacionales. No está entre los objetivos europeos de hoy día. ¿El desafío de Europa en la actualidad es cómo ayudar a los agricultores? Las pensiones de España ¿vienen de Bruselas?
-Se ha considerado siempre a la agricultura como un sector estratégico. La calidad alimentaria, la reserva de alimentos...
-¿Por qué la agricultura antes que otros sectores?
-Por cuidar el medio ambiente y fijar población en el campo.
-Por qué debe ser una política europea. Por qué si el paro sale del presupuesto nacional, las ayudas a los agricultores provienen del presupuesto europeo. No es lógico.
-¿Y los fondos estructurales?
-Andalucía va a perder fondos estructurales, incluso sin aplicar mi método. España va a recibir menos, porque se ha convertido en un país más rico. Una vez que ha convergido, no puede recibir fondos para converger. Si hoy queremos aplicar la solidaridad, hay que hacerlo con los países que tienen una renta que es la mitad de España. Es la lógica del sistema.
-¿Qué le recomienda a España?
-Que debe reflexionar sobre su modelo de crecimiento, en una Europa que no es la mismo de antes Europa y el mundo han cambiado. No van a ser los fondos estructurales europeos los que van a hacer vivir a Andalucía. Esto no se arregla con transferencias. Hay que preparar el futuro. En Europa hay países muy diferentes. La crisis en Grecia y Portugal y en parte en España e Irlanda tiene una gran relación con sus modelos de crecimiento. Los países del sur de Europa han recibido transferencias que no siempre han sido bien utilizadas, y que no han ayudado a esos países a hacer los ajustes necesarios para adaptarse a una Europa que cambiaba. Y que ahora tiene nuevos lugares para producir. Cuando las empresas alemanas hacen inversiones en el extranjero, tienen tendencia a hacerlo no en los países del Sur de Europa, sino en los del Este.
-Es su espacio natural.
-Sí. Es más fácil para una empresa alemana reorganizarse con los vecinos, que tienen una mano de obra bien preparada, con unos niveles de formación mejores que los que se encuentran en el Sur de Europa. Y los salarios son relativamente bajos, en parte porque se han quedado fuera de la zona euro.
-¿El euro perjudica a España?
-Los países que han entrado en el euro y que al mismo tiempo no han hecho los ajustes necesarios de mejora de su productividad, están dificultades. Como algunos países del Sur, incluidas ciertas partes de España. España ha tenido un crecimiento de la productividad muy bajo en la última década. Ha habido un crecimiento de la mano de obra ligado al sector de la construcción.
-¿Critica su entrada en el euro?
-No, en absoluto. Pero hay países que han entrado en la zona euro y otros son nuevos en la UE. Todo eso ha cambiado el paisaje económico. Eso necesitaba políticas orientadas a ganar productividad y, sobre todo, sobre a la educación. Todavía en España hoy el esfuerzo sobre la educación es insuficiente.
-¿El euro ha sido una buena idea?
-Ha sido una muy buena idea. El error ha sido que no hemos sido coherentes ni en los países, ni a nivel europeo. Hemos introducido el euro y los países no han hecho una serie de reformas.
-Ustedes pedían en su informe más coordinación económica.
-Pero no hablamos, y es un error, de la estabilidad financiera. Si hiciera un nuevo informe metería eso por delante.
-Hay riesgo de un corralito en Europa?
-España ha tenido buenos años de crecimiento. Ha sufrido una burbuja inmobiliaria. Una parte del crecimiento español no era sano, como en Irlanda. Las finanzas públicas eran buenas, las finanzas privadas han llegado a ser malas. El endeudamiento ha aumentado fuertemente. No hemos vigilado suficientemente la estabilidad financiera. Y cuando un país conoce un nivel de endeudamiento tan elevado, el periodo de desendeudamiento es largo y penoso.
-¿Hablamos de cuánto tiempo?
-Es difícil de decir. Pero ese endeudamiento va a pesar sobre la economía española durante años. El país había vivido por encima del nivel de vida que podía permitirse. En parte el ajuste será una bajada del nivel de vida y al mismo tiempo tiene que aumentar la productividad. Para eso hay que hacer una reforma del mercado de trabajo mayor que la ya realizada.
-Algunos elogiábamos el modelo irlandés, por su apuesta por la formación e investigación, pero también ha estallado.
-Pero yo tengo más confianza en la economía irlandesa, que en la economía española, por ese mismo motivo. Irlanda tiene un problema serio con su sector financiero, que afecta al Estado, porque le ha dado su garantía a los bancos. Por eso su déficit público el año pasado ha sido del 30%. Pero el país hizo enormes progresos en términos de productividad. Y el capital humano está ahí.
-¿Cuál es la salud de la banca en Europa?
-No sabemos. No podemos juzgarla, porque los stress test han sido un fracaso. En Irlanda estaban mal hechos. Así que hemos perdido la confianza en el método. ¿En España estaban bien hechos? No lo sé.