24/07/2011
"Sin la construcción, nuestra economía ya no pierde empleo"
"No habrá cinco millones de parados" · "Es lógico pedir una aportación a la banca y los grandes patrimonios" · "Defiendo la reforma laboral, pero mucho más el derecho de los sindicatos a defender sus posiciones".
-Tras su llegada al Ministerio, los sindicatos esperaban que pudiera rectificar la reforma laboral.
-El asunto es más complejo. Defiendo la reforma por dos razones: porque trata de restablecer un funcionamiento más correcto y estable del mercado laboral, con menor recurso a los despidos y mayor adaptación flexible de las relaciones laborales en la empresa, y porque avanza en un funcionamiento más adecuado de las instituciones laborales, haciendo que despido y contratación sean más causales que en el modelo que surgió de las reformas de 2001 y 2002, y reduciendo la dualidad. Lo que los sindicatos planteaban es que el desarrollo de la reforma, incluyendo la parte complementaria de la reforma de la negociación colectiva, avanzara en un concepto equilibrado de las relaciones laborales. Y creo que lo hemos hecho.
-De todas formas, la reforma laboral no da los resultados que ustedes esperaban, ¿no?
-Los datos reflejan que, hasta el momento, ha impulsado los contratos indefinidos de fomento y los contratos formativos para jóvenes, que ha fomentado la reducción de jornada en las empresas en lugar de los despidos colectivos y que está propiciando un aumento de los instrumentos de intermediación laboral, que son las empresas privadas de colocación. Y creo que son equivocadas las opiniones que pretenden contrastar su éxito o fracaso en función de los datos de empleo y paro a corto plazo. Ninguna reforma habría podido lograr que, de la noche a la mañana, se pasara de destruir empleo a crearlo, porque eso depende de alcanzar un crecimiento económico suficiente y de que las empresas reciban financiación adecuada. Ésta es una reforma de calado que desplegará toda su potencialidad cuando la economía entre de lleno en una fase más expansiva.
-El descenso del número de afiliados a la Seguridad Social en junio ha deslucido la bajada del paro por tercer mes consecutivo.
-Los análisis de coyuntura y de muy corto plazo impiden ver qué está sucediendo en realidad con el paro y el empleo. Porque cada mes influyen muchos factores que a veces no se tienen en cuenta. Por ejemplo, en la primera parte de junio la afiliación se vio afectada por la crisis del pepino. Pero ya se ha recuperado, y julio va bien. Por eso resulta más preciso ver qué pasa con la tendencia, hacer un análisis con mayor perspectiva. Y así, se observa que en el último trimestre la afiliación ha crecido en casi 200.000 personas. Y que en junio había más afiliados que en diciembre, es decir, que en lo que va de año el empleo ha aumentado. Esto no ocurría desde 2007.
-Pero hablamos de empleo estacional. Mientras la recuperación sea tan débil, en septiembre volverá a subir el paro. ¿Superará la barrera de los cinco millones?
-Los vaivenes puntuales de cada mes siempre tienen mucho que ver con la estacionalidad de las actividades. Por ejemplo, en octubre y noviembre siempre sube el paro, tanto en años de crisis como de crecimiento. Y este año volverá a pasar. La cuestión es en qué cuantía lo hace, para ver si la tendencia anual es favorable o no. Y este año la tendencia está siendo positiva, y todo apunta a que se intensificará conforme avance el año. Por eso el Gobierno mantiene que lo peor ya ha pasado, y que, en consecuencia, no se van a alcanzar los cinco millones de parados.
-¿Cuáles son las verdaderas razones de que el modelo austriaco no se haya puesto en marcha?
-El Fondo de Capitalización implica la puesta en funcionamiento de un sistema con costes muy elevados. La imposibilidad de incrementar las cotizaciones empresariales y la dificultad de hallar fuentes de financiación alternativas han aconsejado demorar su entrada en vigor.
-¿La reforma de los convenios colectivos es la clave?
-En efecto, se trata de una reforma profunda de uno de los elementos clave de nuestro sistema de relaciones laborales. Una reforma que aborda los principales problemas, tantas veces identificados, planteando soluciones eficaces, equilibradas y respetuosas con la autonomía colectiva. Y una reforma necesaria por su dimensión y perspectiva de futuro, porque España requiere una negociación colectiva moderna, que permita tener más flexibilidad, pero con más participación de los trabajadores, y obtener más productividad y más cooperación.
-Si es tan crucial, ¿por qué no han habilitado en julio un Pleno en el Congreso para aprobarla?
-No debemos confundir urgencia con precipitación. La reforma proviene de un decreto ley y ya está plenamente en vigor. Además, se tramita por el procedimiento de urgencia como proyecto de ley, lo que ya reduce a la mitad el tiempo de los trámites. Ahora bien, un Pleno en julio hubiera privado tanto a los grupos parlamentarios como a los propios interlocutores sociales, de quienes esperamos importantes aportaciones, de un debate que estimamos necesario para encontrar nuevos puntos de encuentro.
-¿Acabarán imponiendo los nacionalistas sus tesis de fortalecer los convenios autonómicos en detrimento de los estatales?
-El espíritu y el texto básico de la reforma siguen intactos. Es cierto que tras las negociaciones con los partidos nacionalistas se ha accedido a valorar si se otorga un papel mayor al que estaba previsto en el texto inicial a los convenios autonómicos. No se trata de nada que no se contemplara ya en el modelo de 1994. Y, en todo caso, manteniendo la importancia del convenio sectorial y estatal, y dando prioridad aplicativa -ésta es la novedad verdaderamente destacada- al convenio de empresa en aspectos esenciales.
-¿Cabe la posibilidad de que esta reforma quede para la siguiente legislatura?
-Insisto: la reforma ya está en vigor. Además, el Gobierno está decidido a culminar su ambicioso proceso de reformas. No trabajamos con otro escenario.
-Lo que sí se va a quedar para la siguiente legislatura es la receta del candidato socialista al Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. ¿Conoce usted algunos de sus ingredientes?
-Rubalcaba está construyendo un ambicioso y realista programa de futuro. Le corresponde a él desarrollarlo y hacerlo público en el momento oportuno.
-¿Los tres nichos de empleo que apuntó en su discurso de arranque pueden ofrecerle a la economía española los casi 5 puntos de PIB que perdió tras la eclosión de la burbuja inmobiliaria?
-Como él mismo ha dicho, tan sólo esbozó unas líneas maestras. Fueron tres ejemplos, pero certeros, porque las tres actividades que citó -las energías alternativas, la lucha contra el cambio climático y la atención a personas mayores y dependientes- son sectores que suponen retos y oportunidades para nuestro país, en los que hay muchas capacidades para crear empleo en los próximos años, y en los que hemos demostrado que somos competitivos. Pero hay más. El candidato también se refirió a la educación, que es un sector que extiende su incidencia positiva horizontalmente a toda la economía productiva, en la medida que eleva la cualificación de forma generalizada.
-¿No han demonizado ustedes la construcción inmobiliaria cuando el mismísimo Zapatero aseguró que hasta que no se recupere este sector no se creará empleo de forma vigorosa?
-Son análisis compatibles. Los datos que muestran la relevancia de la construcción en nuestra crisis, y sobre todo en materia de empleo, son irrebatibles. Le daré dos muy clarificadores: desde enero de 2008, siete de cada diez empleos perdidos han sido directamente en la construcción; y en el último año, el 97% de la pérdida de afiliados se localiza en ese sector. Dicho de otra forma, eliminando el sector de la construcción, nuestra economía ya no pierde empleo. Los servicios, que es el sector que ocupa las tres cuartas partes del empleo, ya están aumentando globalmente su ocupación. Por tanto, no se trata en absoluto de demonizar la construcción, sino de desarrollar usos alternativos en esta actividad distintos del inmobiliario. Y de reabsorber a los trabajadores que no puedan colocarse en él en otros sectores más pujantes.
-Entenderá usted que le pregunte por qué el Gobierno no activa ya las recetas de Rubalcaba.
-Las propuestas a las que se ha referido el candidato del PSOE son para el futuro próximo, y en consecuencia no suponen incoherencia alguna con lo realizado hasta ahora, que responde a unas necesidades concretas y diferentes.
-¿El paro acabará devorando electoralmente al PSOE?
-Estoy convencido de que los ciudadanos, con la perspectiva adecuada, valorarán la responsabilidad demostrada por este Gobierno frente a la pasividad y la nula ayuda del PP.
-¿La subida de impuestos a los grandes patrimonios y la tasa bancaria forman parte del realismo al que se comprometió Rubalcaba?
-Son medidas absolutamente realistas. En un momento de dificultades y sacrificios, parece muy razonable pedir una aportación extraordinaria a aquellos que se encuentran en una posición más desahogada y que han obtenido grandes beneficios en la anterior etapa expansiva, que ha durado 14 años. Estamos hablando de solidaridad. Hay quien critica el paro pero antepone los intereses de los privilegiados. Son medidas que han propuesto otros gobiernos europeos e incluso el estadounidense.
Fuente: diariodesevilla.es