06/08/2012
Los corazones verdes que hacen latir las ciudades
Son esas reservas de calma necesarias en mitad de unas zonas urbanas muy transformadas y unas ciudades consumidas por las prisas, los coches y los ruidos. El silencio que reina entre sus senderos y atajos animan a dejar atrás el asfalto e interactuar con un entorno natural donde el horizonte siempre es de color verde y la riqueza de su paisaje y su biodiversidad sorprende a quienes se acercan a él por primera vez. Los parques metropolitanos de Los Toruños y Pinar de la Algaida en pleno corazón de la Bahía de Cádiz y del Alamillo en la capital sevillana constituyen los pulmones que contribuyen a la regeneración y al equilibrio urbano de los entornos en los que se localizan.
Ambas reservas son exponentes de un valioso patrimonio ecológico en los que también reside la identidad y la diversidad cultural de la comunidad andaluza y, sobre todo, contribuyen a mejorar la dotación pública al servicio del ciudadano para el ocio, el esparcimiento y el deporte que ofrecen las ciudades de influencia de estos parques. Por todas esas razones, este tipo de espacios libres adquiere cada vez más importancia en el diseño de la ciudad sostenible por su capacidad para articular el territorio y por su función social, dejando atrás la vieja concepción que relegaba a los parques en general a meras contribuciones estéticas al paisaje.
La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Fomento y Vivienda, es la responsable de gestionar ambas áreas verdes, que se integran en la Red de Parques Metropolitanos de Andalucía. Durante la última década, la administración autonómica ha realizado un gran esfuerzo inversor de 36,6 millones de euros para ampliar, dotar de equipamientos, y mantener en condiciones óptimas los dos parques, que en la actualidad suman unas 1.100 hectáreas y benefician a una población superior a los 2,1 millones de personas.
Una vez que ya está creada gran parte de la infraestructura destinada al disfrute ciudadano y a la conservación de la biodiversidad que atesoran, los objetivos ahora se concentran en las labores de mantenimiento y de servicio en sus ámbitos metropolitanos, a través de iniciativas que propugnen una mayor implicación de los diferentes colectivos ciudadanos o una mejor difusión e interrelación con el resto de la red de espacios libres de su entorno.
Aunque ambos parques se gestionan desde una misma óptica y responden a objetivos comunes, pero lo cierto es que Los Toruños y el Alamillo son dos espacios muy diferentes desde el punto de vista de las dimensiones, su diseño, su riqueza natural, su legado histórico, su fauna o su flora.