20/01/2014
BioNeuroEmoción y el Sobrepeso
Vino a consulta con una depresión severa. Dimos rápido con el programa raíz de su sobrepeso y desánimo generalizado, cuando contó que era la menor de tres hermanos y su madre la tuvo muy tarde, a los 42 años, cuando su hermano menor ya tenía 20 años. Fue un embarazo sorpresa que sus padres celebraron mucho, repitiendo continuamente lo afortunados que eran de tener una hija para que fuera “el bastón de su vejez”. En el vientre materno ese fue el mensaje que se le grabó cientos de veces, y otras muchas más se le repitió y afianzó cuando era niña. Toda la familia estaba de acuerdo en que ella cuidaría a los padres.
Su destino estaba ya decidido desde el embarazo y atornillado durante toda su vida. Su inconsciente entendió que para ser bastón de su padres tenía que ser baja de estatura, fuerte y sólida de cuerpo, además de no casarse ni formar su propia familia, porque el sentido de su vida era cuidar de sus padres, ya mayores.
Cuando entendió el origen de su sobrepeso, decidió dejar de ser el bastón de sus padres, y empezó a hacer su propia vida. La depresión fue barrida por su determinación y entusiasmo de empezar a vivir su vida. Con la depresión empezaron también a irse los kilos que no tenían ya razón de ser.
La debilidad profunda en la que había vivido toda su vida al no poder ser ella misma, hizo que su inconsciente también la protegiera con una buena capa de grasa, que se hizo innecesaria cuando eliminó esa debilidad.
Muchas historias felices como ésta vivimos en nuestra consulta. Ese es el milagro de la bioneuroemoción, dicen algunos. Yo la veo como un método que actúa como bisturí que extirpa el programa dañino que te está estropeando la vida. Dicho así parece fácil, sobre todo si crees que un experto cirujano te puede resolver el problema. Pero no es tan fácil; de hecho el cliente tiene que hacer el 90% del trabajo. Por eso también algunos de nuestro clientes no consiguen los resultados que desean, porque no asumen los cambios que tienen que realizar en su vida si quieren curarse. Nunca olvides que tu manera de vivir tu vida te está generando los problemas de salud que tienes.
A María le tomó varios años decidirse a acudir a un biodescodificador; tampoco le fue fácil desprenderse de la tremenda culpa que toda la familia le echó encima acusándola de dejar tirados a sus ancianos padres, de no tener alma, de ser una mala hija, que así les pagaba todo lo que habían hecho por ella etc. De hecho tardó varios meses en empezar a perder peso; tenía que tomar decisiones difíciles, resolver asuntos peliagudos. Pero decidida a vivir su propia vida terminó consiguiendo ambas cosas: perder el peso que le sobraba y ser feliz realizando sus sueños.
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