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20/11/2015

La literatura portuguesa actual protagoniza el nuevo número de la revista “Turia”

Editado un número especial con motivo de la “Mostra Espanha 2015” dedicado a las letras de España y Portugal

La literatura portuguesa actual protagoniza el nuevo número de la revista “Turia”
Fuente: La literatura portuguesa actual protagoniza el nuevo número de la revista “Turia” / DPT

La revista cultural TURIA presenta hoy, en la Fundación Gulbenkian de Lisboa, un espectacular monográfico sobre la literatura portuguesa actual en el que participan, con textos inéditos, un total de 40 escritores lusos de distintas edades, estéticas y procedencias. Junto a ellos, otros tantos destacados autores españoles de nuestros días conforman un sumario especial elaborado con motivo de celebrarse este otoño la “Mostra Espanha 2015”, un evento bienal que pretende fortalecer los vínculos culturales entre España y Portugal.

Con el lema “Letras de España y Portugal”, el nuevo número de la revista TURIA ofrece una panorámica exhaustiva y sugerente de las letras portuguesas contemporáneas. El elenco de escritores es amplio, plural e integra a diferentes generaciones: desde nombres ya consagrados como António Lobo Antunes, Nuno Júdice, Eduardo Lourenço, José Bento o Lídia Jorge a destacados autores de la literatura del siglo XXI como Valter Hugo Mae,  Gonçalo Tavares, Afonso Cruz, Inés Pedrosa o José Luis Peixoto. A ellos se suman textos introductorios, elaborados por especialistas, sobre la situación de la narrativa, la poesía y el ensayo portugués actual. Puede decirse, por tanto, que este esfuerzo de aproximación cultural brinda al lector una ocasión inmejorable para conocer a fondo la rica creatividad literaria del país vecino.

La presencia española en el sumario de TURIA es igualmente muy atractiva. Así, el lector encontrará trabajos inéditos del recientemente fallecido Rafael Chirbes, así como narraciones de José Jiménez Lozano, Gonzalo Hidalgo Bayal, J.A. González Sáinz y poemas de Antonio Gamoneda, Francisco Brines o Luis Alberto de Cuenca, entre otros autores.

Agustina Bessa-Luís, Rafael Sánchez Ferlosio o Juan Marsé también protagonizan interesantes artículos de análisis de su obra. Además se publican dos sugerentes ensayos sobre la situación de la cultura elaborados por José María Lassalle (“Cervantear la política: algo más que una ilusión postmoderna”) y Jorge Barreto Xavier (“El lugar de la cultura. La naturaleza y lo humano”), máximos responsables de las respectivas Secretarías de Estado de Cultura de los Gobiernos de España y Portugal.

Además de descubrir al lector hispanohablante la valiosa y sugerente literatura portuguesa contemporánea, TURIA ofrece en su próximo sumario otros muchos contenidos de interés. Y, entre ellos, destacan dos entrevistas a fondo y en exclusiva con el escritor António Lobo Antunes y con Manuel Borrás, editor de Pre-Textos. Lobo Antunes, uno de los autores portugueses   de   mayor  proyección  internacional,  asegura  que  “saber  hacer  pasteles  de bacalao  es  tan  importante  como haber leído Os Lusíadas, es una forma de cultura”. Por su parte, y preguntado por la situación actual del libro y la lectura, el responsable de una de las editoriales españolas de mayor prestigio lo tiene claro: “hemos desvirtuado la naturaleza lenta de la literatura”.

Este nuevo número de TURIA está ilustrado por el artista portugués Pedro Cabrita Reis, uno de los creadores lusos más reconocidos tanto en su país como internacionalmente. Por otra parte, la selección de los contenidos portugueses de la revista ha contado con el asesoramiento de dos acreditados especialistas: el español Antonio Sáez Delgado, profesor de Filología Hispánica en  la Universidad de Évora y el portugués Pedro Serra, profesor de Filología Portuguesa en la Universidad de Salamanca.

TURIA, que cuenta ya con más de 32 años de trayectoria, es una de las revistas culturales de referencia en español. Fundada y dirigida por el escritor y periodista Raúl Carlos Maícas tiene  periodicidad cuatrimestral en papel, cuenta también con una versión digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Cuenta también con el mecenazgo de la empresa Aragonesa de Servicios Públicos.

En reconocimiento a su labor, la revista obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura. Este nuevo número de TURIA ha sido posible gracias al patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

UNA MAGNÍFICA APROXIMACIÓN A LA LITERATURA PORTUGUESA CONTEMPORÁNEA

El nuevo número de TURIA propone un sumario hispano-portugués que es una auténtica delicia para los buenos lectores. Ofrece, por primera vez en español, una rica y diversa aproximación a la literatura portuguesa contemporánea. Acompañados de sus respectivos estudios introductorios a cargo de reconocidos especialistas, TURIA brinda una nutrida antología de textos inéditos con los mejores autores portugueses actuales de novela, poesía y ensayo.

Pedro Serra, profesor titular de Filología Gallega y Portuguesa en la Universidad de Salamanca, es el encargado de analizar la novela. En su texto, titulado “Esperando por el renacimiento y nada ha ocurrido. Novela en Portugal, edad de la inflación, siglo XXI”, señala que la concesión del Premio Nobel de Literatura a José Saramago puede considerarse como “el fin y/o principio del nuevo siglo XXI de las letras portuguesas” y un punto de inflexión positivo para la difusión de sus autores en el panorama de la literatura universal. Por otra parte, si durante los últimos 25 años del siglo pasado, la novela portuguesa se caracterizó por la búsqueda de la identidad y la memoria crítica, hemos pasado a una radicalización trivializadora del valor de la novedad y a una diversidad estética e intelectual. También subraya Serra la plena incorporación y el justo reconocimiento hacia las mujeres escritoras en ese balance, la práctica del hibridismo de géneros o la mayor visibilidad de la literatura de corte homoerótico. En cualquier caso, para Pedro Serra, la actual “edad de la inflación” nos brindaría una imagen global del arte novelesco portugués que, en última instancia, está en disonancia con el proceso social.

A continuación, TURIA brinda una antología textos narrativos inéditos de  Afonso Cruz, Valter Hugo Mae, Inés Pedrosa, José Luís Peixoto, Gonçalo Tavares y Joâo Tordo.

Rosa María Martelo, profesora titular de la Facultad de Letras de la Universidad de Oporto, recuerda que 2015 ha sido el año del centenario de “Orpheu”, una publicación mítica para la poesía portuguesa y ha sido también el año de la muerte de uno de los mayores poetas del país vecino: Herberto Helder. Respecto a las principales tendencias poéticas en el siglo XXI, Martelo habla de la práctica de una poesía con fuertes registros autobiográficos así como marcada por la reivindicación de un tiempo lento. También la intertextualidad tiene un papel de relevancia en la actual escritura poética. Se acentuó el hibridismo y la disolución de las fronteras entre prosa y poesía, lirismo y narración o forma lírica y forma dramática. La ironía, el humor y el sarcasmo también forman parte de las estrategias de resistencia de la poesía portuguesa. Por último, Martelo destaca la dimensión transcultural, “proporcionada por un tránsito cada vez mayor de poetas y de textos, de revistas y de libros, de blogs y de otros medios digitales, de traducciones y de diferentes actualizaciones de la lengua portuguesa en una comunidad lingüística cada vez más transnacional”.

En el apartado de poesía, los textos inéditos que TURIA traduce para el lector en español pertenecen a los siguientes escritores: Manuel de Freitas, Ana Luísa Amaral, Manuel Gusmâo, Fernando Pinto do Amaral, Luís Quintais, José Tolentino Mendonça, Rui Pires Cabral, Ruy Ventura, Bénédicte Houart y Daniel Jonas.

Cándido de Oliveira Martins, profesor titular de la Universidad Católica Portuguesa de Braga, elabora un estudio crítico del ensayo literario portugués y subraya que subsiste en un contexto desfavorable. No obstante, su evolución “no es ajena ni al creciente peso de las llamadas industrias culturales, ni tampoco a la evolución de las más recientes teorías literarias, estéticas, filosóficas y culturales de las últimas décadas, en la sucesión de modelos y de paradigmas, como los naturales desarrollos de los estudios literarios y de la cultura, sobresaliendo en el vasto campo de los estudios comparatistas, pero sin olvidar las recientes derivas de los llamados estudios culturales y post-coloniales”.

Además del citado análisis, TURIA ofrece dos valiosos textos inéditos de prestigiosos ensayistas portugueses: Eduardo Lourenço (“Lázaro o la travesía del espejo según Jorge Guillén”) y Onésimo Teotónio Almeida (“Mito, utopía y verdad. La teoría aplicada al caso portugués”).

AGUSTINA BESSA-LUÍS, RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO Y JUAN MARSÉ

El sumario de TURIA se abre, en esta ocasión, con un sugerente artículo de Silvina Rodrigues Lopes sobre una de las escritoras mayores de la literatura portuguesa del siglo XX: Agustina Bessa-Luís. Su dilatada e intensa obra, integrada por algunos cuentos extraordinarios, varias decenas de magníficas novelas y algunas de las más interesantes crónicas y ensayos escritos en portugués “supone un moviendo transformador” y merece ser descubierta por el público lector español.

No menos interesante resulta el texto de José Luis Pardo que publica TURIA: “El nacimiento de la comedia y el espíritu de la letra. Sobre la obra de Rafael Sánchez Ferlosio”. 

En su artículo “Juan Marsé múltiple”, Fernando Valls elabora una certera semblanza acerca de “un escritor que en un país en el que cada vez hay más gente con deseos de formar parte del rebaño, ha sido capaz de mantener su voz propia, discordante, ajena a las componendas y parabienes del poder, ya sea este local, autonómico  o nacional”.

La sección se cierra con un clarividente y hermoso artículo de Enrique Andrés Ruiz: “Viaje de Unamuno, con Portugal al fondo”.

RAFAEL CHIRBES, LÍDIA JORGE, ANTONIO GAMONEDA, NUNO JÚDICE, FRANCISCO BRINES Y LUIS ALBERTO DE CUENCA

Entre el buen surtido de lecturas inéditas que ofrece TURIA sobresalen los fragmentos de su cuaderno de notas que Rafael Chirbes envió a la revista poco antes de morir el pasado mes de agosto. De quien ha sido considerado como uno de los grandes narradores españoles de las últimas décadas, TURIA publica ahora “materiales fechados en distintos años, del 1998 al 2007 y que, dada su condición de anotaciones para una novela futura, el autor temía modestamente que resultaran un tanto crípticos para sus lectores. Nada de eso. Aquí encontraremos de nuevo al mejor Chirbes: tan pronto reflexiona sobre el dolor como nos informa acerca de las sensaciones experimentadas por una nueva lectura del Decamerón de Bocaccio o de Pan de Knut Hamsun, o sobre cómo la vida se empeña en repetir los esquemas que le regala la literatura: “La vida sigue sin apartarse ni un ápice del guión marcado hace muchos siglos. La literatura nos lo ha ido contando en cada  época. Cada hornada de jóvenes que llega a escena cree representar una nueva obra cuando resulta que repite viejísimos papeles”.   

Una de las grandes escritoras portuguesas actuales, Lídia Jorge, que fue galardonada el pasado año con el importante Premio Luso-Español de Arte y Cultura, también publica en TURIA un excelente texto inédito en una sección dedicada a la narrativa que cuenta también con una participación de lujo: José Jiménez Lozano, Gonzalo Hidalgo Bayal y J.A. González Sáinz entre los españoles y Màrio de Carvalho, Joâo de Melo y Almeida Faria entre los autores portugueses.

En poesía, el sumario de esta entrega de TURIA se enriquece con los inéditos de Nuno Júdice, Antonio Gamoneda, José Bento, Francisco Brines, Fernando Echevarría, Luis Alberto de Cuenca, Gastâo Cruz, Pureza Canelo, Pedro Tamen, Rafael Juárez, António Franco Alexandre, Manuel Vilas, José Agostinho Baptista, Álvaro Valverde, Javier Lostalé, José Ángel Cilleruelo, Yolanda Castaño, Pablo Fidalgo y Joâo Moita.

CERVANTEAR LA POLÍTICA

En el apartado que TURIA dedica al ensayo, merecen atenta lectura dos artículos. En el primero,  titulado  “Cervantear  la  política:  algo más que una ilusión posmoderna”, José María Lassalle postula brillantemente su tesis de que “mejorarse a sí mismo para tratar de mejorar el mundo nace en el Quijote de un distanciamiento crítico de la realidad cotidiana que le toca vivir. Distanciamiento que es el resultado de un descontento y desilusión colectivos que Cervantes no duda hallarlos en su tiempo cuando afirma por boca de su personaje la disconformidad que experimenta con ‘estos nuestros detestables siglos’. Con todo, este distanciamiento no desemboca en el resentimiento ni la crítica ácida. Cervantes respeta su tiempo como oportunidad. No es fatalista ni tampoco determinista. El desengaño que proyecta la realidad es grande pero piensa que puede corregirse. La ilusión siempre está vigente en la escritura cervantina, pues, aunque ‘ahora ya triunfa la pereza de la diligencia, la ociosidad del trabajo, el vicio de la virtud, la arrogancia de la valentía y la teórica de la práctica de las armas, que sólo vivieron y resplandecieron en las edades de oro y en los andantes caballeros’, sin embargo, sigue siendo posible a los ojos del Quijote restaurar el pasado que tanto se añora y que no se da del todo por perdido”.

Desde dicha perspectiva, José María Lassalle nos propone “cervantear” la política de nuestro tiempo. Lo que significaría que deberíamos “practicar, llevados por la complicidad que nos presta la cultura/s, ‘la virtud en la esfera propia de cada cual’; eso sí, con la firme y abnegada convicción de que ‘es lo único que puede servir de provecho al mundo’. Un camino que debemos intentar a pesar de los encantamientos del mundo virtual porque la hazaña lo merece ya que se asienta en el empeño más digno de todos: el empeño de ser libres”.

Por su parte, Jorge Barreto Xavier analiza en su artículo “El lugar de la cultura. La naturaleza y lo humano” cómo “desde muy temprano en la historia de los hombres, los lugares de la cultura, que son al final lugares físicos y mentales, emocionales y materiales, simbólicos y prácticos, metafóricos y de sabiduría, interaccionan con la política, la religión, la economía”. Su tesis es que “hoy, al contrario de lo que muchos piensan, ni la ciencia ni la tecnología van a cambiar el mundo. Hoy, tenemos que cambiar el corazón de los hombres, continuar  defendiendo el desarrollo pleno de la ciudadanía, el acceso a la creación artística y al disfrute de la cultura por todos. La correlación entre grado de calidad de vida y grado de acceso a la cultura es evidente. El lugar de la cultura es entonces el lugar de la humanidad. La cultura puede ser clave esencial de lectura y de organización del pensamiento y de la acción en las sociedades complejas contemporáneas. El humanismo del siglo XXI necesita de la política cultural en su centro. Una política plural, inclusiva más que en cada territorio, en cada lugar, no reniega ni olvida la historia de la identidad común, de aquello que nos une, ya que no podemos estar cerca de los otros si no nos reconocemos dentro de nosotros mismos”.

ENTREVISTAS A ANTÓNIO LOBO ANTUNES Y MANUEL BORRÁS

Uno de los contenidos estelares de los sumarios de TURIA son sus extensas entrevistas, a fondo y en exclusiva, a grandes protagonistas de la actualidad cultural. En esta ocasión, también merece la pena leer con detenimiento las conversaciones mantenidas con el escritor portugués António Lobo Antunes y con el cofundador y director de la editorial Pre-Textos, Manuel Borrás.

Cuando han transcurrido 36 años desde que Lobo Antunes publicara su primera novela, puede afirmarse que el escritor portugués es ya un clásico contemporáneo. Ha conseguido aquello de lo que pocos nombres de la historia de la literatura universal pueden presumir: un estilo absolutamente propio e inconfundible, una forma de escribir, también de narrar, nueva y diferente con respecto a toda la tradición literaria. Este eterno candidato al Premio Nobel nunca se ha mordido la lengua ni lo hace ahora. De ahí que, preguntado por Fátima Campos Ferreira, afirme que “saber hacer pasteles de bacalao es tan importante como haber leído Os Lusíadas, es una forma de cultura”.

En la entrevista Lobo Antunes habla de su pelea con el cáncer (“nadie vence al cáncer. Simplemente, de aquí a diez años, el cáncer se volverá cada vez más una enfermedad crónica”), de la situación de Portugal (“me siento indignado con lo que se ha hecho con este país”). Critica a las clases dirigentes por “su egoísmo, por su avaricia, por su deseo de poder, por su desprecio y su incultura” y sobre el surgimiento del Estado Islámico opina que “se trata de una perversión completa del Corán”. Interrogado por los casos de corrupción, a Lobo Antunes no le resulta extraño el panorama que vivimos: “El apetito de poder es tremendo porque en la mayor parte de las ocasiones, o en muchas de ellas, lo hacen personas que no lo necesitan, pues tienen dinero suficiente. Esto es lo paradójico. ¿Qué es lo que sucede con esa gente? Son personas con una valoración de sí mismas muy baja, y, entonces, el tener mucho dinero o tener mucho poder les refuerza la autoestima y les permite vivir con menos angustia. Son también personas sin grandes preocupaciones y con un problema de carácter moral, que les afecta a la personalidad entera, ya que no tienen escrúpulos de ningún tipo”.

TURIA entrevista también a Manuel Borrás cuando se cumplen 40 años de travesía de Pre-Textos, una de las más prestigiosas editoriales independientes españolas. Su extraordinaria labor, que ha cosechado los más importantes reconocimientos como el premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara o el reciente del Liber en España, le permite ser un lúcido  observador del panorama cultural y político latinoamericano. En la reveladora conversación que mantiene con la periodista Emma Rodríguez, Borrás se muestra preocupado por el bajo nivel de lectura de libros de los españoles: “El dato es como para reflexionar muy seriamente y considerar que este país está enfermo. No creo que la cultura sea la supervivencia por antonomasia, pero es indudable que sirve para sobrevivir”.

Sobre la situación de España, Manuel Borrás se lamenta: “no acabamos de salir de la España sempiterna del nepotismo, el amiguismo, el corporativismo. Ya es hora de que nos propongamos finiquitar todo eso”. También afirma que “en estos momentos se está santificando la banalización, la superficialidad, lo trivial”. Recuerda Borrás a quienes fueron personas cruciales en su biografía: Elías Canetti, José Antonio Muñoz Rojas y, sobre todo, Ramón Gaya. Este último, reconoce, le “influyó muchísimo en la manera de ver el mundo”.

A propósito de Pre-Textos, Manuel Borrás considera que “lo que da sentido a nuestra labor es hacer posible que aquello que era desconocido tenga visibilidad” y que el papel del editor “se mueve entre la información y la intuición”. Pese a todo, Borrás es optimista: “en España y Latinoamérica ahora mismo se está escribiendo buena parte de la mejor literatura del momento. Sin embargo, traducimos cualquier tontería europea, mientras que en el extranjero se publica poco y a veces lo más tonto de lo nuestro”.

GONZALO BORRÁS Y JOSÉ LAPAYESE

Respecto a sus dos secciones dedicadas a los asuntos o protagonistas aragoneses, TURIA se ocupa de rendir homenaje a uno de los más singulares nombres propios de nuestra cultura: Gonzalo Borrás, catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza y uno de los principales impulsores del estudio y divulgación del arte mudéjar.

A través de un excelente artículo de Juan Villalba, se analiza la extensa e intensa trayectoria de  compromiso con el arte y con su tierra. No en vano, en Gonzalo Borrás “se compagina en perfecta coherencia vital su labor docente e investigadora con el compromiso personal, intelectual y político con su tierra y con sus gentes, tanto difundiendo su patrimonio artístico, como también modernizando algunas de sus instituciones públicas más importantes vinculadas con el mundo de la cultura”. 

También TURIA ofrece a los lectores un artículo sobre José Lapayese Bruna, un notable artista turolense del siglo XX que merecería una mayor difusión en nuestros días. A lo largo de su trayectoria, fue Lapayese un creador que trabajó con toda clase de materiales y colaboró en diversas restauraciones y decoraciones. Su empeño por investigar y aprender nuevas formas de expresión no le abandonó nunca y fue una de sus características más interesantes. 

Cierra el sumario de TURIA una amplia sección de crítica de libros, “La Torre de Babel”, donde se analizan las novedades editoriales de mayor interés.
La literatura portuguesa actual protagoniza el nuevo número de la revista “Turia”
La literatura portuguesa actual protagoniza el nuevo número de la revista “Turia” / DPT
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Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

29/07/2026

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

Enrique Sancho Hay lugares en el mundo que no solo deben visitarse; se sienten, se respiran y se quedan grabados en la memoria para siempre. Corea del Sur es uno de esos destinos raros y fascinantes donde los contrastes no chocan, sino que se abrazan: rascacielos ultramodernos de neón que rozan el cielo se alzan a pocos pasos de palacios imperiales del siglo XIV; templos budistas milenarios esconden paz absoluta en medio del bullicio metropolitano, y una de las culturas pop más vibrantes del planeta convive con tradiciones artesanales ancestrales. Si buscas un viaje que despierte todos tus sentidos, te saque una sonrisa en cada esquina y te demuestre que el mañana ya ha llegado, prepárate, Corea te espera. En el corazón de Seúl y en muchos otros rincones de Corea del Sur, conviven los rascacielos de última generación que nunca duermen y los templos centenarios envueltos en silencio. El país asiático se ha convertido en un imán global, con paisajes espectaculares, demostrando que es posible liderar el futuro tecnológico del planeta sin renunciar jamás a las raíces de su pasado. Ya no es solo la música que arrasa en estadios de todo el mundo o las series que baten récords en las plataformas de streaming. Corea del Sur ha conquistado el planeta exportando una cultura vibrante que marca el ritmo de toda una generación, convirtiéndose en la gran superpotencia del entretenimiento actual. De las cenizas de la devastación a la vanguardia mundial en apenas unas décadas. La historia de Corea del Sur es un vertiginoso viaje de resiliencia, innovación y ambición que ha transformado a una nación entera en un gigante tecnológico e industrial indispensable para entender el siglo XXI. Si estás buscando un lugar que combine rascacielos futuristas, templos budistas milenarios, una gastronomía callejera adictiva y una cultura pop imparable, Corea del Sur es la elección perfecta y uno de los destinos que más va a crecer en los próximos meses y años. Hay que ir cuanto antes. Más allá de los típicos circuitos turísticos, este país es un auténtico cofre de sorpresas. Aquí tienes algunas de ellas en un recorrido muy ameno por algunas de sus curiosidades y lugares más fascinantes que te atraparán antes de hacer la maleta y emprender el recorrido. Estas son algunas preguntas (y respuestas) básicas para que el viaje sea un éxito. ¿Cuándo es el mejor momento para ir? Primavera (abril a junio): Es la época estrella. Los cerezos en flor tiñen todo el país de rosa y el clima es templado y agradable. Otoño (septiembre a noviembre): Una opción igual o mejor para muchos. Las montañas se llenan de colores rojizos y dorados (danphung), y las temperaturas son frescas y secas. Hay que evitar si se puede los meses de verano (julio y agosto), ya que coinciden con el monzón (lluvias intensas) y un calor húmedo muy pesado. ¿Cómo manejarse?: imprescindibles tecnológicos En Corea no funcionan Google Maps ni Apple Maps para navegar a pie o en coche con precisión debido a restricciones de seguridad nacional. Para sobrevivir como un local, descarga estas aplicaciones antes de volar: Naver Map o KakaoMap: Son los navegadores locales. Te dirán exactamente qué metro tomar, el andén, el tiempo de trayecto e incluso la ruta a pie más rápida. Papago: El traductor definitivo creado por Naver. Funciona mucho mejor que Google Translate para el coreano, permitiéndote traducir texto, voz y carteles en tiempo real con la cámara. KakaoT: La aplicación para pedir taxis oficiales (equivalente a Uber), muy útil si te cansas del transporte público a altas horas de la noche. ¿Cómo moverse?: Conectividad y Transporte Tarjeta T-Money: Nada más llegar al aeropuerto o en cualquier tienda de conveniencia (como CU o GS25), compra una tarjeta T-Money física o digital. Es una tarjeta recargable que sirve para pagar el metro, los autobuses e incluso en algunas tiendas. Internet: Lo más cómodo es llevar una eSIM contratada desde casa o alquilar un Pocket WiFi en el aeropuerto al aterrizar. La conexión en Corea es de las más rápidas del planeta, así que volarás digitalmente. ¿Dónde comer y qué pedir? Comer en Corea es una experiencia social increíble. En algunos restaurantes elegantes con suelo de tatami, es obligatorio quitarse el calzado en la entrada. Olvídate de los modales occidentales: aquí se comparte todo al centro de la mesa. Platos que debes probar sí o sí: Kimchi: Es un icono de la cocina coreana. Parece una sencilla combinación fermentada de verduras en salmuera sazonadas pero se le suele añadir mariscos frescos o col china y otras cosas, hasta conseguir 200 tipos de kimchis. Los coreanos suelen preparar distintos tipos para consumir a lo largo del año, incluso se han diseñado frigoríficos especiales para conservarlo. Samgyeopsal: Panceta de cerdo a la brasa que tú mismo cocinas en la mesa. Bibimbap: Es muy popular, colorido y nutritivo ya que combina diferentes ingredientes como arroz, diversas verduras, carne de res, gochujang (salsa picante a base de chiles rojos) y aceite de sésamo. Korean Fried Chicken: El pollo frito crujiente coreano (suele acompañarse con cerveza helada, una combinación clásica llamada Chimaek). Tteokbokki: Pasteles de arroz glutinoso en una salsa roja picante (perfectos para un puesto callejero). Comienza el viaje: Seúl imprescindible Si tienes pocos días para descubrir Seúl, donde suele comenzar el viaje por Corea, la clave es combinar los contrastes que hacen única a esta megalópolis: palacios imperiales milenarios, mercados tradicionales caóticos y barrios ultra modernos. Este es el itinerario definitivo para exprimir al máximo lo mejor de la capital coreana: El contraste de palacios e historia viva Es casi imprescindible comenzar el recorrido por el Palacio Gyeongbokgung, es el más grande y espectacular de los cinco grandes palacios de la dinastía Joseon. No te pierdas el Cambio de Guardia Real (suele ser a las 10:00 y a las 14:00). Un consejo: Si vas vestido con un hanbok (el traje tradicional coreano), la entrada al palacio es totalmente gratis. Justo al lado del palacio se encuentra la Aldea Bukchon Hanok, un barrio de callejuelas empinadas flanqueadas por cientos de casas tradicionales de madera y tejados curvados (hanok). Las vistas de los tejados tradicionales con los rascacielos modernos al fondo son icónicas. Se puede terminar el día en el Mercado de Gwangjang, uno de los más antiguos y animados de Seúl. Es el paraíso de la comida callejera. Hay que probar los mayak gimbap (rollitos de arroz), los fideos cortados a mano (kalguksu), y las tortitas de judías mungo o soja verde (bindaetteok). Si hubiera que elegir lo mejor de Seúl, sin duda es su capacidad única para fundir pasado y presente. La magia reside en caminar por una avenida futurista rodeada de pantallas gigantes y tiendas de alta tecnología, doblar una esquina y encontrarte de repente con un palacio real del siglo XIV o con un arroyo restaurado (como Cheonggyecheon) donde la gente descansa descalza al atardecer. Es una ciudad que te atrapa porque respeta profundamente sus raíces mientras acelera hacia el futuro. Juventud, tecnología y las mejores vistas Para otro día hay que dejar la visita a Myeongdong, el distrito de las compras por excelencia y el paraíso absoluto de la cosmética coreana (K-Beauty). Aunque no vayas a comprar, pasear por sus calles llenas de puestos de comida callejera es toda una experiencia sensorial. Más tarde vale la pena subir hasta el monte Namsan (puedes ir en teleférico o dando un paseo agradable) para llegar a la icónica torre de telecomunicaciones N Seoul Tower. Es el mejor lugar para ver el atardecer y contemplar cómo el mar de rascacielos de Seúl se ilumina por completo. La zona está llena de los famosos "candados del amor" que se popularizaron hace años. Hay que terminar el día, –y comenzar la noche– en Hongdae, el barrio universitario y el epicentro de la cultura urbana y nocturna. Aquí encontrarás música en directo en plena calle, bailarines improvisados, tiendas de diseño independiente y un ambiente joven e imparable hasta altas horas de la madrugada. Seúl y otras ciudades de Corea vibran de noche. Si te cansas de caminar, puedes vivir la experiencia de un Noraebang (un karaoke privado donde cantar a pleno pulmón con amigos) o relajarte en un Jjimjilbang (un spa tradicional coreano abierto las 24 horas que cuenta con saunas de sal, zonas de descanso y los famosos cascos de toalla enrollada en la cabeza estilo "huevo duro"). Lo mejor en el resto de Corea del Sur Si ya te enamoraste de la capital, prepárate porque el resto del país guarda auténticos tesoros que van desde la historia imperial hasta paraísos naturales volcánicos. Aquí tienes las paradas obligatorias para completar tu viaje: Gyeongju: El museo sin paredes. Si te interesa la historia, esta ciudad es una visita obligada. Gyeongju fue la capital del antiguo Reino de Silla durante casi mil años. Hay que visitar el Templo Bulguksa (una obra maestra de la arquitectura budista) y la Gruta de Seokguram en la montaña, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el centro de la ciudad, pasea por el parque de los grandes túmulos funerarios reales (Daereungwon). Busan: Playas y templos junto al mar. Es la segunda ciudad más grande de Corea y ofrece un ambiente completamente diferente al de Seúl, mucho más relajado y marinero. Hay que ver el Templo Haedong Yonggungsa, A diferencia de la mayoría de los templos coreanos (que están en las montañas), este está encaramado directamente sobre los acantilados frente al mar. Gamcheon Culture Village: Un colorido pueblo de casas escalonadas en la colina, lleno de arte urbano, callejones laberínticos y miradores alucinantes. Mercado de pescado de Jagalchi: El mercado de marisco más grande del país, donde puedes probar pescado ultra fresco. La Isla de Jeju: El "Hawái" coreano. Situada al sur del país, esta isla volcánica es el destino de vacaciones favorito de los propios coreanos y un paraíso natural, considerada una de las maravillas naturales. Allí podrás conocer a las Haenyeo, mujeres, muchas de ellas octogenarias, que practican el buceo libre a pulmón hasta a 10 metros de profundidad sin bombona de oxígeno para pescar marisco fresco. Su valentía y tradición forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. También hay que subir a la cima volcánica Seongsan Ilchubong (perfecta para ver amanecer), las cascadas de Cheonjiyeon y recorrer alguna de sus rutas costeras flanqueadas por campos de mandarinas y estatuas de piedra volcánica (Dolhareubang). Jeonju: Tradición y el origen del plato nacional. Si buscas el verdadero sabor de la cultura tradicional y de la gastronomía, este es tu sitio. Su Aldea Tradicional (Jeonju Hanok Village) cuenta con más de 800 casas de estilo clásico. Además, Jeonju es mundialmente famosa por ser la cuna oficial del Bibimbap (el plato de arroz con verduras, carne y salsa picante servido en cuenco caliente), así que comer aquí es obligatorio. De compras por Corea Corea del Sur es un auténtico paraíso para las compras, y lo mejor es que puedes encontrar desde auténticas joyas culturales hasta productos de tecnología y cosmética a precios imbatibles que en Europa o América costarían el doble. Aquí tienes la guía definitiva de qué comprar y qué resulta especialmente económico: Cosmética Coreana: La gran ganga. Si hay algo que vale la pena comprar en cantidades industriales en Corea, es cosmética. Las marcas locales como Innisfree, Etude House, Missha o Laneige son famosas en todo el mundo por su calidad innovadora. Mascarillas faciales de un solo uso (pueden costar desde menos de 1 euro la unidad en tiendas como Olive Young), cremas hidratantes, protectores solares de textura ultraligera y tintes labiales. En Seúl encontrarás tiendas en cada esquina (especialmente en el barrio de Myeongdong) con ofertas constantes de "compra 10 y llévate 10 gratis" o packs promocionales muy económicos. Papelería creativa y diseño cuqui. A los coreanos les encanta el diseño bonito y minimalista. Las tiendas de papelería son un peligro porque querrás llevártelo todo: Agendas, libretas ilustradas, washi tapes (cintas decorativas), pegatinas y estuches con diseños adorables de personajes locales como los de Kakao Friends o Line Friends. Son económicos (suelen costar pocos wones), ocupan muy poco espacio en la maleta y son el regalo perfecto y original para amigos y familiares. Té verde de Jeju e infusiones tradicionales. La isla volcánica de Jeju y la zona de Boseong son famosas por sus plantaciones de té. Entre los mejores está el té verde orgánico de alta calidad o tés tradicionales coreanos a base de raíces y frutas (como el omija, el té de cinco sabores, o el yuja-cha, una mermelada dulce de cítricos que se mezcla con agua caliente). Son ligeros, fáciles de transportar y una forma deliciosa de revivir el viaje al volver a casa. Calcetines originales y divertidos. Puede sonar a tópico, pero los calcetines en Corea son toda una institución cultural. Calcetines con estampados hipercoloridos, caras de dibujos animados, animales, obras de arte famosas o motivos típicos coreanos. Se venden en puestos callejeros (como en los mercados de Myeongdong o Hongdae) por precios ridículos (a veces a 1 o 2 euros el par). Tienen una calidad excelente, son súper suaves y duraderos. Palillos y juegos de cubiertos de acero inoxidable. A diferencia de Japón o China, donde se usan palillos de madera o bambú, en Corea tradicionalmente se utilizan palillos planos de acero inoxidable, acompañados de una cuchara alargada. Son también un original recuerdo para practicar al volver a casa. También vale la pena comprar un juego de cubiertos tradicionales coreanos (sujeo), a menudo decorados con grabados de nácar o estuches elegantes. Es un recuerdo con mucha identidad cultural, barato y que durará toda la vida en tu cocina. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo) Cuando el avión despegue de vuelta a casa y dejes atrás el mar de luces de Seúl, el aroma a brochetas picantes de los mercados callejeros y el murmullo de las olas en las costas de Jeju, comprenderás que Corea del Sur deja una huella imborrable. No te llevarás solo una maleta llena de cosmética, calcetines coloridos y recuerdos únicos; te llevarás la calidez de su gente, el compás de una cultura que honra su pasado mientras acelera hacia el futuro y la certeza de que este viaje no fue solo un destino marcado en el mapa, sino un capítulo inolvidable de tu propia historia. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo).

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

13/07/2026

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

China no se visita, se experimenta. China es un país que no te deja indiferente; es un choque de escalas, de tiempos, de historias y de tecnología. El itinerario que comienza en los mostradores de Air China en Madrid, no es solo un vuelo directo de larga distancia; es un puente temporal que nos traslada a un universo donde el tiempo se mide en dinastías y la seda aún se hila a mano. Al llegar a un aeropuerto como el de Pekín-Daxing, lo primero que golpea al viajero no es el caos (como muchos esperan), sino un orden tecnológico casi abrumador y una primera visión de la capacidad china en cualquier modalidad. Cualquiera de los más de 100 millones de pasajeros que recibe al año no tarda más de 8 minutos en llegar a su puerta de embarque desde el centro, está equipado con reconocimiento facial para el check-in y sistemas robóticos de estacionamiento. Además, cuenta con un centro de transporte intermodal subterráneo que conecta directamente con trenes de alta velocidad que te llevan al centro de Pekín en menos de 20 minutos. Esta es solo la primera impresión de este país, a lo largo del viaje que propone Chinavisión Travel, especialistas en dar a conocer China a los turistas españoles. Un viaje en el que uno puede sentir el olor a comida callejera en un viejo callejón hutong cercano que, como las grandes avenidas presumen de una limpieza impecable y la sensación de seguridad absoluta. Donde el efectivo es casi una reliquia. Todo se mueve con códigos QR (Alipay o WeChat), o cámaras de reconocimiento facial que también permiten el pago, sin otro requisito, conviviendo con templos milenarios y maravillosos paisajes. Es como haber aterrizado en el año 2050 pero con los pies en la dinastía Ming. Explorar China es como hojear un libro de historia que cobra vida. El itinerario que propone Chinavisión Travel nos lleva por el "Triángulo de Oro" (Pekín, Suzhou, Hangzhou y Shanghái), donde cada parada revela una faceta distinta de la identidad asiática. Lo esencial de Pekín Hay que comenzar, naturalmente, por Pekín, una ciudad de escala titánica. La llegada es el impacto de lo colosal. Lo primero que nos golpea son las grandiosas medidas: avenidas de seis carriles, nudos de autopistas que parecen imposibles y una arquitectura que busca, ante todo, imponer respeto, y que también sirve de gigantescas pantallas donde mostrar todo tipo de productos de lujo... en un país que se dice comunista. De lo que más sorprende nada más pisar la calle es que, a pesar del tráfico denso, los miles de scooters eléctricos que inundan las calles no hacen ruido; se deslizan a nuestro lado como fantasmas, algo con lo que hay que tener precaución, ya siguen sus propias normas de circulación y entre ellas no siempre está el respetar los pasos de cebra. También sorprende la cantidad de coches eléctricos que ya hay en la ciudad, se calcula que más de la mitad ya lo son. Tras la breve estancia en algunos de los grandes hoteles (hay 190 de cinco estrellas en la ciudad), toca ir a lo esencial porque Pekín es gigantesco – 16.410 km² de superficie (el doble que toda la Comunidad de Madrid) y 22 millones de habitantes–. Y la primera visita es a la mítica Plaza de Tiananmén. Es el punto de partida obligado. No es solo una plaza, es mucho más que un espacio público; es el centro simbólico y político de China. Con una extensión de 44 hectáreas, es una de las plazas más grandes del mundo, y ha sido el escenario de los eventos más definitorios de la historia moderna del país. Su nombre significa "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial", en referencia a la entrada principal a la Ciudad Prohibida que se encuentra en su extremo norte. Fue aquí donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949. La plaza alberga edificios de gran importancia, como el Gran Salón del Pueblo (sede del Parlamento) y el Mausoleo de Mao Zedong, donde su cuerpo está embalsamado, como el de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. A nivel internacional, es recordada principalmente por las protestas pro-democracia de 1989, que terminaron con una intervención militar. Hoy en día, es un lugar de altísima seguridad lleno de vallas que hace complicado el acceso al centro de la plaza, por lo que mejor ir con tiempo, y un destino imprescindible para entender la compleja identidad de la China contemporánea. Un palacio con 9.999 habitaciones El siguiente paso es la Ciudad Prohibida (se llama "Prohibida" porque, durante siglos, nadie podía entrar o salir del recinto sin el permiso explícito del emperador), se trata del complejo palaciego más grande del mundo; cruzando el Puente de las Aguas Doradas se entra en un complejo de 980 edificios y hay que prepararse para recordar los bellos nombres que aquí, y en toda China, tienen los palacios, jardines y monumentos: Salón de la Armonía Suprema, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la Longevidad Tranquila, Pabellón de los Mil Otoños, Pabellón de la Fragancia de Buda, Salón de las Olas Generosas, Jardín del Humilde, Pabellón de la Luna que se encuentra con la Brisa, Altar de la Oración por las Buenas Cosechas... y así por miles en todo el país. Se dice que el palacio tiene 9.999 habitaciones, porque solo el Cielo podía tener 10.000. Es una obra maestra del Feng Shui. Todo el complejo está alineado de norte a sur y los colores predominantes son el amarillo (color exclusivo del emperador) y el rojo (buena fortuna). En las esquinas de los tejados, hay filas de pequeñas figuras de cerámica. Representan animales mitológicos y su función era proteger el edificio de los incendios y los malos espíritus. Cuanto más importante era el edificio, más figuras tenía; el Salón de la Armonía Suprema es el único que tiene el máximo permitido. En el sistema de construcción de las dinastías Ming y Qing, el número de figuritas siempre debía ser impar (3, 5, 7 o 9) según la importancia del edificio. El Salón de la Armonía Suprema es el único edificio en toda China que tiene permiso para romper esta regla y llevar 10, lo que reafirma que es el lugar de mayor rango de todo el imperio. Una muralla de 21.000 kilómetros El siguiente paso en el viaje es la Gran Muralla China, aunque, en realidad, habría que hablar de murallas, porque no es una sola línea continua, sino una red de murallas, fosos y torres de vigilancia construidas por diferentes dinastías a lo largo de más de 2.000 años. Su objetivo principal no era solo frenar invasiones (principalmente de los nómadas mongoles), sino funcionar como un sistema de fronteras, controlar el comercio de la Ruta de la Seda y servir como una "autopista" elevada para transportar tropas rápidamente. La sección más famosa y mejor conservada (la que construyó la dinastía Ming) mide unos 8.800 km. Aunque se ha dicho lo contrario, no se ve desde el espacio. Para su construcción se utilizaron diversos materiales, en las zonas desérticas usaron arena, grava y ramas de tamarisco. En las montañas, piedra caliza tallada. Pero el gran secreto de la dinastía Ming (la sección más famosa) fue el mortero de arroz pegajoso. Mezclaron cal con caldo de arroz flotante, lo que creó una especie de cemento súper flexible y resistente que evitó que creciera maleza y soportó terremotos. La construcción de la primera gran fase de la muralla (bajo el emperador Qin Shi Huang) fue sumamente costosa. Para financiarla, además de exprimir a la población con impuestos, el emperador creó una de las primeras loterías registradas de la historia. La excursión permite disfrutar de esta maravilla del mundo durante unas horas. Para aprovechar el día, vale la pena una parada para hacerse una foto frente al estadio Nacional de Pekín, construido para ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y que se conoce popularmente como nido de pájaro. Después, una visita a una fábrica de perlas y recorrer uno de sus hutongs en Rickshaws, su nombre proviene del término japonés jinrikisha, que significa "vehículo impulsado por fuerza humana” y es que es el conductor quien pedalea para avanzar. Al caer la noche, hay que pasear por la calle peatonal Wangfujing, que es un festín sensorial, y cenar un buen pato a la pekinesa. Antes de abandonar Beijing hay que hacer una visita al Templo del Cielo, ubicado en un parque donde los jubilados practican Tai Chi y juegan al Jianzi o bádminton con los pies, este templo es una joya de la arquitectura Ming. Allí está el llamado Muro del Eco que tiene una curiosidad acústica increíble. Si dos personas se colocan en extremos opuestos del muro circular y susurran, pueden escucharse perfectamente gracias a la curvatura y densidad del material. También está el Ciprés de los Nueve Dragones: Un árbol de más de 500 años cuyas ramas retorcidas parecen dragones trepando hacia el cielo. Los locales creen que su forma retorcida es producto de la energía espiritual del Templo del Cielo. Es el símbolo de la longevidad y un lugar sagrado para la fotografía. Paraíso en la Tierra La siguiente etapa del viaje supone pasar de la monumentalidad de la Gran Muralla y los grandes palacios al romanticismo de las "ciudades del agua". En China hay un proverbio clásico que dice: "En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou". Suzhou, la "Venecia de Oriente", es un oasis de elegancia clásica donde el agua y el arte se fusionan. Famosa por sus canales serpenteantes cruzados por puentes de piedra milenarios y sus exquisitos jardines tradicionales —diseñados meticulosamente para recrear paisajes naturales a escala microscópica—. El Jardín Liuyuan (también conocido como el Jardín de la Demora) es uno de los tesoros más grandes de la arquitectura paisajística china. No es un jardín cualquiera; está considerado uno de los cuatro jardines clásicos más famosos de toda China. Al avanzar hacia el sur se llega a Hangzhou, la capital del té y la naturaleza, cuyo corazón late a orillas del legendario Lago del Oeste (Xi Hu). Este paisaje, que parece sacado de una pintura tradicional con sus pagodas recortadas entre la niebla y sus sauces llorones, ha inspirado a poetas y emperadores durante siglos. Hangzhou ofrece una desconexión total a través de sus colinas verdes, donde se cultiva el famoso té verde Longjing (Pozo del Dragón). Es un destino donde la espiritualidad de los templos budistas, como el de Lingyin, se mezcla de forma única con la serenidad de sus aguas, cerrando con broche de oro una de las rutas más bellas de toda China. Rumbo al futuro Si Suzhou y Hangzhou son el alma de la China antigua, Shanghái, última etapa del viaje, es el sistema nervioso de la China del futuro. Es el lugar donde el té Longjing se cambia por un espresso y las barcas de madera por trenes Maglev que flotan a 431 km/h. Llegar a Shanghái es como aterrizar en el set de rodaje de una película de ciencia ficción. La ciudad es un duelo visual constante: de un lado del río Huangpu está Puxi, más conocida como el Bund, un desfile de edificios coloniales que parecen sacados del Londres de los años 20; del otro, Pudong, un bosque de rascacielos que parecen diseñados por un arquitecto que viajó en el tiempo. Como casi siempre en toda China, salen al paso los contrastes. En una misma mañana uno puede perderse en las callejuelas de la Antigua Concesión Francesa y diez minutos después estar rodeado de pantallas LED gigantes y robots que te sirven el café en Nanjing Road. O visitar el Museo de Shanghái, dedicado al arte chino antiguo y que contiene más de 120.000 piezas y después subir a la Torre de Shanghái, que no solo es un gigante de cristal; es un recordatorio de que en esta ciudad el único límite es el cielo, y a veces ni eso, cuando la niebla abraza su cima a 632 metros de altura. Shanghái no se visita, se experimenta a través de sus luces de neón reflejadas en el río al anochecer. Un paseo en barco al anochecer es, seguramente, la experiencia visual más potente de todo el viaje y el broche de oro perfecto para un recorrido que empezó en la piedra milenaria de la Gran Muralla y termina en el brillo cromado de la metrópolis más eléctrica del mundo. No hay que olvidar la gastronomía china Un aspecto importante e imprescindible en cualquier viaje a China es el gastronómico. En el viaje que proponemos se incluyen todas las comidas. A diferencia de Occidente, donde cada uno pide su plato, en China la comida es comunitaria. Una gran variedad de platos se colocan en el centro para que todos prueben de todo. La mesa redonda elimina las jerarquías físicas: todos están a la misma distancia de la comida y de los demás, fomentando la conversación y la cercanía. En el centro de la mesa suele haber un gran disco de vidrio giratorio que suelen llamar "Lazy Susan" donde se ponen los distintos platos y permite que cada comensal se sirva del que quiera girándolo. Es importante girarlo despacio y con cortesía cuando nadie esté sirviéndose. No hay que sorprenderse si el arroz blanco llega al final. Se considera un "saciador" por si te quedaste con hambre. La sopa también suele servirse a mitad o al final de la comida para ayudar a la digestión. Un detalle de cortesía: Servir primero el té o los mejores trozos de comida a los demás (especialmente a los mayores o invitados) antes que a uno mismo es el mayor gesto de respeto en una mesa china. La cocina de Pekín está influenciada por la cercanía a Mongolia, el clima frío del norte y los banquetes de la corte imperial. Los sabores son más intensos, salados y con un uso generoso del ajo, el jengibre y la pasta de soja dulce. Imprescindible probar el Pato laqueado a la Pekinesa (Beijing Kaoya), es el rey indiscutible. La piel crujiente y la carne jugosa se cortan en finas lonchas frente al comensal. La tradición indica que el chef lo debe cortar en exactamente 108 lonchas, pero pocas veces se cumple... y nadie las cuenta. Se come enrollado en una fina tortita con tiras de pepino, cebolleta y salsa dulce de judía. Otros platos habituales en Pekin es la Olla caliente de Pekín (Beijing Huoguo) una especie de fondue con agua o caldo suave (no con aceite o queso) de herencia mongola. En ella se cocinan al momento finísimas láminas de carne de cordero, verduras, setas... que luego se mojan en una rica salsa de sésamo. Más información: https://www.chinavisiontravel.com Sobre Chinavisión Travel Chinavisión es una marca registrada de Wenjing Global S.L. Somos una agencia de viajes Mayorista/ minorista con sede en Madrid. Nuestro propósito es dar a conocer al mercado de habla hispana, el impresionante legado cultural de China , así como su actual pujanza. Nuestro personal esta formado por empleados chinos y españoles, con años de experiencia en el turismo emisor a China y en el turismo receptivo hacia España. Para la elaboración de nuestra programación de viajes a China contamos con la inestimable colaboración de importantes empresas del sector turístico, relacionadas con China, como son Air China, China Eastern Airlines, Capital Airlines, la Oficina Nacional de Turismo de China en España, que nos ayudan a dar a conocer a nuestros clientes lo mejor que el gigante chino puede ofrecer.

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

12/07/2026

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

Enrique Sancho   Tras el éxito de los Juegos Olímpicos del año pasado, la capital francesa afronta una nueva prueba internacional, de carácter muy distinto. La élite de los videojuegos competitivos ha encontrado un nuevo hogar este verano. Por primera vez en su historia, la Esports World Cup (EWC) sale de Arabia Saudita para celebrar su tercera edición en Europa. Desde el 6 de julio hasta el 23 de agosto de 2026, la vibrante ciudad de París acoge el evento de deportes electrónicos más grande del planeta. El centro de operaciones principal se ha instalado en el prestigioso recinto Paris Expo Porte de Versailles, transformando la capital francesa en un festival masivo que combina competición extrema, cultura geek y entretenimiento para todos los públicos.   Las cifras récord del evento   Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en París, basta con mirar los números que maneja la organización este año: Duración: 7 semanas de competición ininterrumpida. Participación: Más de 2,000 jugadores de élite y 200 clubes internacionales provenientes de más de 100 países. Bolsa de premios: Un récord histórico de 75 millones de dólares a repartir entre todas las disciplinas. Variedad: 25 torneos en total que cubren 24 de los videojuegos más populares del mundo.   ¿Qué juegos están en el menú?   La EWC 2026 destaca por su diversidad, ofreciendo competiciones de primer nivel divididas en grandes categorías para satisfacer a cualquier fanático del gaming: Tácticos y Shooters: Counter-Strike 2, VALORANT, Call of Duty: Black Ops 7, Rainbow Six Siege. Estrategia y MOBA: League of Legends, Dota 2 y torneos digitales de Ajedrez. Lucha y Deportes: Street Fighter 6, Tekken 8, Rocket League y Trackmania. Battle. Royale y Móviles: Fortnite (en su modo Reload), PUBG Mobile y Honor of Kings.   El Campeonato de Clubes: La joya de la corona   A diferencia de los torneos tradicionales donde solo importa el campeón de un juego individual, la EWC premia la consistencia global. El Club Championship cuenta con una bolsa reservada de 30 millones de dólares. Aquí, organizaciones multidisciplinarias gigantes como Team Vitality (los héroes locales franceses), G2 Esports, T1 o los vigentes defensores del título, Team Falcons, compiten entre sí sumando puntos con los resultados de sus divisiones en cada juego. El club que demuestre ser el más dominante y versátil en múltiples videojuegos se llevará el gran trofeo a casa.   ¿En qué consisten las "Pruebas"?   En total se celebran 25 eventos en 24 disciplinas de esports. En el mundo de los videojuegos competitivos, las pruebas varían drásticamente según la disciplina. En las siete semanas de competición se abarcan todos los grandes géneros del gaming competitivo: FPS, juegos de estrategia, títulos deportivos, MOBA, battle royale, juegos de lucha, juegos de carreras, ajedrez...   1. Pruebas por Objetivos y Rondas (Shooters Tácticos)   Juegos como Counter-Strike 2 o VALORANT se juegan en equipos de 5 contra 5. La prueba consiste en que un equipo debe plantar un artefacto explosivo en una zona designada y el otro debe evitarlo o desactivarlo. Se juegan a mapas completos; el primer equipo en ganar 13 rondas se lleva el punto del mapa.   2. Destrucción de la Base Rival (MOBA)   En League of Legends y Dota 2, la estrategia es total. También juegan 5 contra 5, y cada jugador controla a un "campeón" con habilidades únicas. La prueba consiste en avanzar de forma coordinada a través de un mapa custodiado por torretas automáticas para destruir el núcleo o base del enemigo (llamado Nexo o Ancestro). Estas partidas pueden durar entre 25 y 50 minutos llenos de tensión táctica.   3. Modos de Supervivencia Masiva (Battle Royale)   Para títulos como Fortnite o PUBG Mobile, la prueba cambia por completo: no es un cara a cara directo, sino un "todos contra todos". Docenas de equipos caen simultáneamente en una isla gigante con el objetivo de recolectar armas y recursos. A medida que una tormenta eléctrica reduce el espacio de juego, los equipos se eliminan entre sí. La prueba premia la supervivencia absoluta: el último equipo en pie gana.   4. Duelos 1 contra 1 (Lucha y Deportes Digitales)   Juegos como Tekken 8, Street Fighter 6 o los torneos de ajedrez virtual son el equivalente al tenis o al boxeo tradicional. Es un enfrentamiento directo e individual a base de reflejos puros o estrategia mental, donde el jugador que comete el más mínimo error queda fuera del torneo.   El Orgullo Hispano en París   La comunidad hispanohablante tiene varios de sus proyectos más potentes compitiendo codo con codo contra los gigantes asiáticos y norteamericanos en la EWC 2026:   Team Heretics (España): El club fundado por el creador de contenido TheGrefg es una de las organizaciones con más peso en la escena de shooters de Europa. Llegaron a la cita parisina pisando fuerte en el torneo de VALORANT y buscan arañar puntos vitales para el Campeonato de Clubes.   Movistar KOI (España): La alianza entre el streamer Ibai Llanos y el exfutbolista Gerard Piqué se mide a nivel internacional, especialmente en competiciones de estrategia y arenas de batalla como League of Legends.   9z Team (Argentina): La "Violeta" es el estandarte absoluto de América Latina en los juegos tácticos, destacando su presencia en las fases finales del torneo de Counter-Strike 2.   Leviatán (Argentina): El club del dragón se ha ganado a pulso su plaza internacional, aportando plantillas multiculturales muy potentes a la competición general.   Estrellas más allá de la pantalla   El evento no solo ha atraído a leyendas del teclado y el mando. La EWC 2026 ha vuelto a fichar a grandes figuras del deporte y la cultura tradicional como embajadores globales, destacando la presencia del astro del fútbol Cristiano Ronaldo y el genio del ajedrez Magnus Carlsen. Además de la acción competitiva, los asistentes en París disfrutan del Fan Fest, zonas de juego libre para probar lanzamientos recientes y un despliegue de retransmisión masivo que planea superar las 7,000 horas de contenido en directo en más de 40 idiomas. En paralelo a las pruebas se celebra el Festival EWC, una celebración mundial de la cultura gamer que acompaña a los torneos. Reúne competiciones de esports, conciertos de música en directo, salas de arcade retro, cafés temáticos, concursos de cosplay, estudios creativos y mucho más, ofreciendo a millones de fans una experiencia total. En París, esta dimensión festiva se desplegará dentro y alrededor de Paris Expo Porte de Versailles. París no solo celebra el verano físico, sino que ya se ha coronado como el epicentro digital del año.   Más información: Valerie.Watine@atout-france.fr https://www.atout-france.fr/es/pro/ES