16/10/2017
El escritor turolense, Javier Sierra, se alza con el Premio Planeta
'El fuego invisible’, con el Grial como eje de la trama, gana el galardón mejor dotado de las letras en español. Cristina López Barrio queda Finalista con ‘Niebla en Tánger’ (El País)
El periodista, novelista e investigador Javier Sierra (Teruel, 1971) se ha hecho con el Premio Planeta 2017.
Sierra, que se había presentado bajo el pseudónimo de Victoria Goodman, se ha impuesto a los 634 manuscritos originales presentados para esta edición, una cifra que supone un récord absoluto en los 65 años de historia del galardón.
El ganador del Premio Planeta, formado en el mundo el periodismo, dirigió la revista Más Allá de la ciencia y ha sido presentador y director de espacios en radio y televisión. Sus novelas han sido traducidas a más de cuarenta idiomas entre ellas La cena secreta (la primera novela española en enterar en el top ten de las novelas más vendidas de Estados Unidos), 'La dama azul', 'La ruta prohibida', 'Las puertas templarias', 'El ángel perdido', El maestro del Prado' o 'La pirámide inmortal'.
'El fuego invisible’, con el Grial como eje de la trama, gana el galardón mejor dotado de las letras en español. Cristina López Barrio queda Finalista con ‘Niebla en Tánger’
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Sierra, al contar la trama de su ya octava novela, le dio un poco de emoción a la multitudinaria gala literaria (unos 950 invitados) del premio mejor dotado de las letras españolas, alejada del crispado clima sociopolítico que vive Cataluña por el proceso secesionista y por la decisión, ejecutada el jueves, del Grupo Planeta de trasladar su sede social y fiscal a Madrid. Las declaraciones del presidente del séptimo conglomerado editorial del mundo, Josep Creuheras, en la tradicional rueda de prensa previa del día anterior al fallo y la presencia como máximas autoridades políticas de perfiles poco significados —a presidenta del Congreso, Ana Pastor, y, por parte de la Generalitat, de los consejeros de Empresa y Conocimiento y de Cultura, Santi Vila (amigo personal de Pastor de cuando negociaban las infraestructuras) y Lluís Puig, respectivamente—, desactivaron las expectativas de los más de 250 periodistas presentes y facilitó que se rebajara notablemente la tensión.
Como mandan los cánones, es un joven profesor e investigador universitario el protagonista de El fuego invisible.Afincado en Dublín, pasa unos días en Madrid. Será aquí donde se verá envuelto en peligrosas pesquisas que le llevarán a seguir el rastro del mítico Santo Grial. “El fuego invisible es la fuerza de la palabra”, resumió Sierra, que aseguró que la novela “gira en torno a una palabra inventada en el siglo XII: Grial. Y de la pregunta de dónde vienen las ideas”.
Un ritmo narrativo trepidante y una tremenda erudición sobre el tema (el autor suele haber estado in situ en los lugares donde transcurren sus tramas) marcan una novela que en realidad engarza con el sello Sierra, bien definido ya en 1998, cuando debutó con La dama de azul donde, utilizando la figura de la monja del siglo XVII María Jesús de Ágreda, detenida por la Inquisición, juega con sus famosas bilocaciones para urdir una trama con espías psíquicos de la CIA y expertos del Vaticano. El éxito que se intuía en Las puertas templarias (desde su aparición, en 2000, ha estado ininterrumpidamente en librerías) se ratificó con La cena secreta, que construyó a partir de unos supuestos mensajes crípticos en el lienzo de La última cena de Da Vinci y que le lanzó mundialmente a la fama, publicándose en 42 países y vendiendo más de tres millones de ejemplares.
Investigador de enigmas
En 2011, con El ángel perdido (11 meses, 55 ciudades y siete países para la promoción de la historia de una restauradora de la catedral de Santiago de Compostela que se ve atrapada por una trama internacional a partir de dos antiguas piedras con poderes sobrenaturales) no hizo más que crecer la fama de quien empezó su trayectoria como periodista y con especial debilidad por los enigmas del pasado. Ello le llevó a dirigir la gran revista española sobre el tema, Más allá de la ciencia, con solo 27 años y a colaborar asiduamente en el espacio televisivo de Iker Jiménez Cuarto milenio. Llegó incluso a tener espacio propio, Arca secreta, en Antena 3 TV. Esa afición se tradujo también en algunos libros de ensayo, como Roswell: secreto de Estado (en realidad, su primer título, de 1995, donde defendió con polémica la ocultación por EE UU de unas pruebas con supuestos extraterrestres). El maestro del Prado (2013), sobre un hombre que desvela misterios en los cuadros de la pinacoteca madrileña, y La pirámide inmortal (obra basada en una anterior suya sobre la estancia de Napoleón en el interior de Keops) completan la bibliografía de ficción de quien ha sido calificado como el Dan Brown español, pero mejor documentado.
En las antípodas de esa trayectoria se coloca la finalista, la abogada y escritora Cristina López Barrio (Madrid, 1970) que, si bien debutó en la literatura juvenil, ha encontrado un equilibrio entre el ritmo trepidante investigaciones con el retrato psicológico femenino. Lo hizo ya en su debut en la narrativa adulta con La casa de los amores imposibles (2010, traducido a 15 idiomas) sobre una saga de mujeres condenadas a sufrir de amor, siguió el hilo en El cielo en un infierno cabe(2013) y Tierra de brumas (2015) y lo repite en la obra finalista Niebla en Tánger,donde una joven de vida anodina, tras acostarse con un hombre, se ve envuelta en una misteriosa trama. La única pista de su amante se la da la novela que se dejó en la mesilla de noche, que irá coincidiendo con la vida real de aquel. “Es algo muy cercano a mi historia, un viaje emocional de una mujer en crisis que se busca a sí misma”.
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