20/11/2018
Víctor Mira protagoniza la revista “Turia”
La revista celebra sus 35 años editando un número especial con textos inéditos de grandes autores
Javier Gomá, escritor, filósofo y director de la Fundación Juan March, será el encargado de presentar hoy en Teruel el número conmemorativo del 35 aniversario de la revista cultural TURIA. Será un sumario especial, con textos inéditos de algunos de los grandes autores que han venido colaborando con esta publicación cuatrimestral. No en vano, la revista siempre se ha caracterizado por su capacidad integradora de la rica y diversa creatividad literaria contemporánea.
El amplio y sugestivo monográfico que TURIA dedica redescubrir al pintor y escritor español Víctor Mira, de cuya muerte en Alemania se cumplen ahora 15 años, constituye sin duda uno de los contenidos más destacados de este número. Un total de catorce autores, entre los que figuran los principales estudiosos de su obra, nos descubren las claves de uno de creadores más singulares y controvertidos del arte contemporáneo. Situado por la crítica en la estela de Dalí, Warhol o Joseph Beuys o bajo la influencia de Michaux o Goya, su cruda lucidez y su cultivado malditismo son algunos de los ingredientes que convierten la trayectoria de Víctor Mira en una de las más originales y relevantes del panorama artístico de nuestro país durante el último tercio del siglo XX.
El sumario que brinda TURIA en esta entrega resulta espectacular. Entre los escritores que participan en sus más de 500 páginas, cabe citar a Javier Marías, que publica un comentario sobre un soneto de Quevedo o al ya fallecido Antonio Tabucchi, de quien se rescata un texto sobre el cine de Pedro Almodóvar nunca publicado en español. En narrativa, la nómina de autores que aportan textos inéditos no puede ser más interesante: Enrique Vila-Matas, Soledad Puértolas, András Forgách, José María Conget, Manuel Hidalgo, Sergio del Molino, Monika Zgustová, Joaquín Berges y Elifio Feliz de Vargas.
La sección de poesía de TURIA se inicia con una antología de la gran poeta uruguaya Circe Maia, que cuenta con una introducción de Pablo Silva Olazábal. También contiene una selección de seis poemas inéditos de Pilar Gómez Bedate, comentados por Jordi Doce. Y, además, se suman con trabajos originales a esta celebración de la longevidad de la revista autores de poesía tan acreditados como Luis Alberto de Cuenca, Clara Janés, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Vilas, Enrique Andrés Ruiz, Martín López Vega o el mexicano Alberto Blanco, entre otros.
El nuevo número de TURIA publica asimismo dos extraordinarias entrevistas a fondo y en exclusiva con los dos escritores españoles del momento: Fernando Aramburu y Manuel Vilas. Cada uno de ellos han conseguido publicar los libros de los que todo el mundo habla en estos últimos años: “Patria” y “Ordesa”. De ahí que TURIA haya querido ahora reunirlos en su número especial 35 aniversario y publicar dos conversaciones que no tienen desperdicio. El autor de “Patria” se muestra preocupado por la situación actual de Europa, mientras que el autor de “Ordesa” declara con contundencia: “No quiero lectores tontos”.
Aramburu y Vilas hablan en TURIA sincera y libremente de un amplio repertorio de temas. Por ejemplo, Aramburu muestra su admiración y respeto hacia quienes se opusieron al terrorismo en el País Vasco. Ante la pregunta sobre si olvidamos con demasiada rapidez, lo tiene claro: “olvidan rápidamente los ciudadanos poco o nada conmovidos con el sufrimiento ajeno y los interesados en que no se conozca la verdad del daño infligido”. Por su parte, Manuel Vilas se muestra sin tapujos cuando se le cuestiona sobre los límites de ese tipo de escritura autobiográfica desgarradora y emotiva que él practica y que tiene su cénit en “Ordesa”: “Hay una cosa que me legitima: el amor. Si el discurso es conmocionado y de amor hacia tu padre y tu madre. ¿por qué no va a haber legitimidad en traerlos a la vida pública?”.
Además de esa atención especial a Víctor Mira y los autores y textos ya citados, las páginas de TURIA contienen la sección habitual dedicada a estudios literarios, como el que Gemma Pellicer y Fernando Valls publican sobre la obra de Pilar Gómez Bedate; el de José María Pozuelo Yvancos sobre Sara Mesa o el de Teodosio Fernández sobre uno de los escritores más atractivos de la literatura mexicana: Juan José Arreola.
No falta tampoco el apartado de ensayo, con un muy recomendable artículo de Antonio Tabucchi sobre Pedro Almodóvar. En él, el célebre escritor italiano nos dirá que en sus películas “parece haber realizado una síntesis de estas tres claves interpretativas de las vicisitudes humana: la vida es al mismo tiempo sueño, teatro y circo. En eso consiste su cine, fundamentalmente”. Sobe el futuro que nos depara la tecnología, sus incertidumbres, cambios y certezas, merece la pena una lectura atenta del primero de una serie de artículos de Jesús Briones que va a publicar la revista sobre “Humanización de la era digital”.
No faltan tampoco en TURIA sus secciones habituales como “La isla”, o las destinadas a temas aragoneses (con artículos sobre el profesor y escritor Agustín Sánchez Vidal, sobre el realizador Alfredo Castellón o sobre Falange y maquis en la posguerra turolense). Cierra el sumario, la siempre bien nutrida, cuidada y plural sección de crítica de libros.
La portada y las ilustraciones interiores de esta entrega de la revista corresponden al artista aragonés Fernando Navarro.
VÍCTOR MIRA: UN ARTISTA TAN FASCINANTE COMO NADA CONVENCIONAL
El atractivo dosier de 120 páginas que TURIA dedica a Víctor Mira constituye toda una invitación a redescubrir a un agitador del arte contemporáneo español, a un creador tan fascinante como nada convencional. Y es que, como asegura Chus Tudelilla en el artículo que abre el monográfico que ha coordinado, “Víctor Mira dibujó, pintó, escribió, hizo esculturas, objetos, cerámicas y fotografías, conoció los secretos de la gráfica y viajó para sobrevivir”.
Fue, en suma, un artista completo, “un insumiso que dispuso marginarse, y hasta fugarse, con una obra destemplada”. Y es que, según afirma Tudelilla en su brillante análisis, “toda la obra de Mira es un poema del adiós”. Porque, “una y mil veces repitió Mira la misma obra, tanto dan sus actores, estilitas, calaveras, cristos, filósofos, naturalezas muertas, perros amarrados o antihéroes, porque todos son el mismo en el papel de la conciencia trágica de quien no soporta vivir”.
También escriben sobre Víctor Mira: Fernando Castro Flórez (“La –melancólica- influencia de un pintor –obsesivamente- maldito”), Alejandro Ratia (“Víctor Mira: la experiencia del taller”), Alberto Castán Chocarro (“La infección esa de ser artista”), David Cortés Santamarta (“La música en la obra de Víctor Mira”), Rafael Campos (“El artista y los que no”), Miguel Ángel Ortiz Albero (“Utz -el pintor habla del poeta-“), Amalia Iglesias Serna (“Víctor Mira y su turbulenta relación con España”), Raúl Carlos Maícas (“Humus o el despeñadero de la vida”), Carles Taché (“Reflexiones sobre Víctor Mira”). Y Javier Díaz-Guardiola entrevista sobre Mira a: Javier Codesal (“Mira era un poeta que sabía muy bien ser tosco o directo”), Miguel Marcos (“De un artista sólo nos llega siempre su eco de conflictivo”), Javier Lacruz (“La muerte de Mira fue su última gran creación”) y José Navarro (“El interés del Museo Reina Sofía por la obra de Mira supondría un antes y un después de su reconocimiento como artista”).
Victor Mira, en opinión de su galerista Miguel Marcos, fue una persona muy interesante y culta pero también muy atormentada. “Como pintor, hizo un personaje de sí mismo. Era también la posición que tomaba ante un mercado, el español, que él siempre manifestó que le había sido negado. Su sensación fue que el mercado nacional no le había atendido como el alemán. Y es bien cierto que allí funcionó”.
Ya Mira había escrito, en 1994, sobre esa compleja relación amor-odio con España: “Hay dos cosas importantes en mi vida: mi madre y España. Ambas me dieron la vida y ahora, ambas, hacen lo posible por matarme. Con su oposición, España hace de mí un pintor al estilo de Goya. Realmente España siempre ha estado en contra de sus artistas, siempre los ha castigado, pero ese castigo es lo que hace a un artista grande”.
Amalia Iglesias Serna nos recuerda que Víctor Mira se consideraba a sí mismo “el quinto perro aragonés”, junto a Gracián, Goya, Buñuel y Antonio Saura. También se sabía tocado por la locura del genio: “Un artista para ser grande tiene que estar loco, pero una locura a la manera de los aragoneses, que siendo locos pueden medir con exactitud el cielo”.
Además, la revista publica un revelador texto del propio Víctor Mira titulado “Perseguir la iconografía del mundo como quien teje una alfombra”, fechado en Munich en 2001, y que fue reproducido en el catálogo de la exposición “Víctor Mira. Apología del éxtasis”, que tuvo lugar en el Museo Pablo Serrano de Zaragoza en 2002. En él encontramos afirmaciones como éstas: “Desde que uno elige ser artista ya nada transcurre con normalidad” o “Los artistas del siglo XXI serán sombras y tendrán el culo pelado, pero el arte será, como siempre, la forma de confirmar que el artista no es un mero espectador y que volverá a crear el rostro de su siglo, la cultura de su siglo”. Una cuidada biocronología completa el nuevo y oportuno monográfico de TURIA sobre Víctor Mira, un artista cuya obra sigue esperando el lugar que le corresponde entre, como él mismo decía, “los grandes artistas muertos”.
ENTREVISTAS A FERNANDO ARAMBURU Y MANUEL VILAS
La revista TURIA, para festejar sus 35 años de trayectoria, ofrece en su número de noviembre dos extraordinarias entrevistas a fondo y en exclusiva con los dos escritores españoles más relevantes de la actualidad: Fernando Aramburu y Manuel Vilas.
La vida de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) ha cambiado desde la publicación de su novela “Patria”, una manera lúcida de mirar y profundizar a través de la literatura en la realidad del País Vasco y en los desgarradores efectos del terrorismo de ETA. Ese libro le ha acercado al gran público y conectado con multitud de lectores de países y lenguas diversas.
En la entrevista que le ha realizado Emma Rodríguez para TURIA, Aramburu muestra su admiración y respeto hacia quienes se opusieron al terrorismo en el País Vasco. También reconoce que le “preocupaba que algún episodio o algún pasaje pudiera resultar hiriente para las víctimas del terrorismo” y asegura que “Patria” no fue escrita conforme a un criterio de oportunidad.
Aramburu, que reside en Alemania desde hace mucho tiempo, reconoce que “por razones que no atino a explicar, soy inmune a la morriña”. Se muestra también preocupado por el futuro de España y de Europa: “En España predomina una especie de ensimismamiento que lleva a muchos de sus ciudadanos a observar la política como un asunto interno. La vinculación con la patria es ahora mismo un tema candente en Europa. Tras décadas de cesión de soberanía, de globalización, de apertura de fronteras, de creación de espacios compartidos, de llegada masiva de inmigrantes, mucha gente parece asustada, se siente desatendida por sus representantes políticos y pide una vuelta al viejo principio de la nación cerrada, reservada para los naturales del lugar. Muy peligroso”.
Por su parte, para Manuel Vilas (Barbastro, 1962) también habrá un antes y un después de su libro “Ordesa”. Una gran novela autobiográfica que está escrita a ratos desde el desgarro y siempre desde la emoción. Una obra que es la crónica íntima de la España de las últimas décadas, pero también una narración sobre todo aquello que nos recuerda que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacerlo posible, cuando casi todos los lazos que nos unían a los demás han desaparecido o los hemos roto. Un libro hipnótico escrito por un superviviente tras ajustar cuentas con su propio pasado.
Sin duda, su publicación este año ha sido todo un fenómeno social y le ha permitido a su autor no sólo obtener el aplauso unánime de la crítica sino auparse a las listas de los más vendidos y obtener miles de lectores y audiencias multitudinarias en todos aquellos lugares donde se ha presentado.
En la entrevista que le ha realizado Fernando del Val, Vilas proclama: “no quiero lectores tontos. Me mueve el ánimo de hacer pensar”. También cree que “el origen genético de la literatura es la exageración” o que el “existencialismo es consumismo”. Además, confiesa Vilas que “escribiendo este libro me he dado cuenta de que hay muchas cosas que un ser humano jamás podrá contar a otro ser humano. Lo cual, en el fondo, es bastante trágico. Cualquier ser humano que haya vivido unos cuantos años y acumulado un número de experiencias sabe que hay cosas de su vida que no se las podrá contar a nadie. Que incluso se las va a tener que acallar a sí mismo. Porque son inconfesables”.
TABUCCHI ESCRIBE SOBRE ALMODÓVAR
El escritor italiano Antonio Tabucchi (Pisa, 1943 – Lisboa, 2012), uno de los grandes autores europeos de las últimas décadas es el autor de un valioso artículo sobre el cine de Pedro Almodóvar que permanecía inédito en español y que TURIA publica ahora.
Titulado “Veinte fotogramas para Pedro Almodóvar”, en él Tabucchi vincula a Almodóvar con Buñuel y, a través de éste, con el Goya de los “Caprichos”. También subraya que “una de las grandes cualidades del arte de Almodóvar es que puede ser leído a distintos niveles. Al igual que el ‘Quijote’, (…) el cine de Almodóvar puede ser leído y disfrutado tanto en la epidermis de sus tramas, como en la perspectiva cultural en la que sus historias se inscriben”.
“El cine de Almodóvar –concluye Tabucchi- ha sabido decirnos muchas cosas acerca de nuestra vida. Como diferentes capítulos de una misma comedia humana, sus películas nos relatan ilusiones y nostalgias, amores y desamores, generosidades y miserias, altruismo, traiciones, engaños, desesperaciones, esperanzas”.
35 AÑOS, MÁS DE 1.000 AUTORES PUBLICADOS EN 37.000 PÁGINAS
TURIA es una publicación periódica que siempre se ha caracterizado por su capacidad de integrar lo local y lo universal, por su propósito de servir de puente intelectual entre Aragón y otros territorios, por reunir en sus entregas a nombres relevantes cultura internacional junto a nuevos valores de la literatura, la pintura, la historia, la filosofía u otras disciplinas humanísticas, por elaborar cuidados monográficos que han pasado a convertirse en publicaciones imprescindibles para conocer a fondo a sus protagonistas, o por incentivar investigaciones sobre aquellos autores menos conocidos.
Fundada y dirigida desde 1983 por el escritor y periodista turolense Raúl Carlos Maícas, TURIA ha conseguido convertirse en la revista cultural de referencia en español. Por las 37.000 páginas publicadas han pasado más de mil autores de diversas procedencias estéticas e ideológicas, lo que da idea de la riqueza y pluralidad de sus contenidos.
La revista cultural TURIA está editada por el IET de la Diputación de Teruel y cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón.
“TURIA” PUBLICA UN TEXTO DE VÍCTOR MIRA:
“PERSEGUIR LA ICONOGRAFÍA DEL MUNDO COMO QUIEN TEJE UNA ALFOMBRA”
Víctor Mira (Larache, Marruecos, 1949 – Breitbrunn am Ammersee, Alemania, 2003) fue un artista complejo, obsesivo, adicto al trabajo creativo, que también cultivó la escritura con brillantez. Buena prueba de ello es el texto que TURIA reproduce y que fue elaborado originalmente en Múnich, en 2001: “Perseguir la iconografía del mundo como quien teje una alfombra”. De él aportamos ahora el siguiente fragmento:
“En el arte se dan las cuotas más altas de turistas. Todos, médicos, empresarios, carniceros o estudiantes -unos con los bolsillos llenos de dinero, los otros en busca de la felicidad-, acuden al arte como a la terminal de un aeropuerto en la que flotase un elixir, una especie de nube de polvos de talco.
Pienso en las mujeres, en los hombres, en los chicos y chicas de buen corazón a los que, en medio de tanta información, se les ocultó el arte. Pienso en la crisis, en lo que otra vez más ha vuelto a suceder, en la pesadilla, en Atropos manejando las tijeras. Pero, ¿qué es un artista? Un artista es alguien con la obsesión de ser artista, alguien que se deja robar todo menos su tiempo, que está hecho polvo, que está enamorado aunque no sepa de quién, que vomita de asco, de rebeldía y desafío: vomitar es el síndrome del artista. Tiene los ojos morados, los sentidos alterados, y no suele lavarse nunca, le parece estéril, infantil. En la pringue encuentra la evidencia de un lenguaje asocial en su máxima expresión. Los artistas tienen acné, no parece importarles nada, pero no están para coñas. Un artista es alguien que quiere serlo y no puede, alguien que pretende y fracasa siempre. Por eso sufre infecciones, úlcera, ataques al corazón. Sentado en la cama, le dan las tres de la madrugada preguntándose, la angustia de las preguntas hasta que el rostro se modifica y no se parece en nada al de nadie. Un artista lo tiene todo en contra, eso es lo que constituye a un artista: tenerlo todo en contra, y no poder hacer nada para superar todo lo que tiene en contra. No obstante, sorprende a todo el mundo haciendo de manera desmesurada justo aquello que le resulta imposible.
Arrojado del cielo por los ángeles, que toman por embustes las cosas de su imaginación, y expulsado del infierno por sus cicatrices cosidas con seda. El mundo como habitación mitológica es una idea que le impacienta. El artista es un artefacto de energía itinerante, sin fin, un quijote, una especie de hotel sin ventilación donde todo se hacina. El artista es un cerebro, un aura, un glamour, la estrella capaz de interpretarlo todo. El artista libera lo masculino y lo femenino, está abierto en canal con un corazón enamorado. El artista es uno que reclama con énfasis que el mundo sea diferente, un chamán que compone imágenes totalmente cautivadoras y explota como una pólvora desorbitada.”