31/10/2016
Los expertos en marketing digital recomiendan a las marcas diversificar su presencia en redes sociales
Pese a que algunas redes sociales no terminan de cuajar, otras como Pinterest, Tumblr o Instagram son cada vez más populares y ofrecen una multiplicidad de opciones para elaborar y publicar contenido atractivo, de manera que las empresas pueden llegar a un mayor volumen de audiencia a través de estos multicanales.
Orientadas por prestigiosos influencers, muchas compañías y profesionales autónomos se están adaptando a esta ‘diversificación social’ y construyendo cuidadosamente su imagen de marca ante consumidores segmentados en muchos mercados pero que las reconocen fácilmente.
En todo caso, los expertos recomiendan a las empresas utilizar unas u otras redes sociales según sus necesidades y ámbitos de acción e incluso dependiendo de la estrategia de cada campaña que lleven a cabo.
Más allá de las redes sociales de interés general, las que tienen más en cuenta cada vez muchas compañías son las de nicho o estilo de vida específico, creadas en torno a intereses de los usuarios. Entre éstas hay muchas utilizadas en todo el mundo y, aunque aún no son internacionalmente conocidas, pronto marcarán tendencia también en marketing digital.
Aún y todo, las redes de estilo de vida tienen ya sus zonas específicas de influencia, de manera que las empresas pueden aprovechar estos nichos para dirigir sus acciones, beneficiándose de sus características ya que es en las mismas donde pueden encontrar potenciales clientes que no localizarán en otros mercados, entre ellos usuarios de élite, y donde podrán hacer crecer sus marcas.
Entre las más interesantes redes de estilo de vida cabe citar Last.FM (amantes de la música), Buzznet (comunidades en torno a eventos, ideas e intereses), ReverbNation (músicos, productores y locales de música), Cross.TV (centrada en la familia), WeRead (lectores y amantes del libro), Flixter (red de cine), GaiaOnline (red social para los jugadores), BlackPlanet (comunidad de afro-americanos), Care2 (red de activistas), CaringBridge (familias y amigos con interés en ayudar en las crisis), 34. DeviantART. (artistas plásticos que comparten su trabajo), ibibo (abreviatura de “I build, I bond”, red de video gamers), VampireFreaks (subcultura gótica), CafeMom (madres compartiendo en torno a la maternidad y paternidad), Ravelry (tejedores de crochet) y ASmallWorld (única red mundial de la alta sociedad a la que solo se puede acceder por invitación).
Mención aparte merecen dos redes sociales que actualmente están causando furor: Periscope, en la que se puede mostrar cualquier cosa por vídeo y… ¡en directo!, y Snapchat, que está revolucionando el planeta. A través de la misma se pueden colgar fotos propias pasándoles muchos filtros y con divertidas animaciones.
Un ejemplo contrario lo supone Vine, que pasó de ser la red social con mayor crecimiento en el mundo según GlobalWebIndex (sus usuarios aumentaban casi cuatro veces más rápido que los de WhatsApp o Instagram) a cerrar en tres años. Su atractivo, especialmente para los más jóvenes, radicaba en que podían compartirse videos en un tiempo máximo de 6 segundos, en los que se reproducían pequeñas historias de tono humorístico muy virales. Pero este formato fue el que a la postre ahogó a la red, ya que, en lo que respecta a las empresas, requería producciones con una capacidad creativa muy alta. Finalmente además los jóvenes terminaron decantándose por Instagram y, sobre todo, Snapchat, y muchos Viners optaron alternativamente por migrar a Youtube, donde, a diferencia de Vine, sí podían y pueden generar ingresos.
En todo caso, los desarrollos tecnológicos van tan rápidos que cada día nos desayunamos con noticias que tienen que ver con redes sociales. Recientemente El País anunciaba su alianza con Twitter para lanzar un sistema inteligente de alertas informativas, de manera que el consumo de información podrá personalizarse al máximo. Seguro que las marcas estarán muy atentas a este movimiento para tratar de rentabilizarlo. Al fin y al cabo tanto el diario, que en los últimos años está dando prioridad a su versión digital, como la red de microbloging Twitter, suponen para aquéllas gigantescos soportes donde captar clientes.
Ante semejante vorágine en el ámbito del contenido de este artículo, en definitiva cabe preguntarse: ¿Se puede vivir sin redes sociales? ¿Pueden o podrán las empresas, las marcas, subsistir sin ellas?