25/04/2013
Biomasa si, destrozos no.
Árboles partidos, ramas rotas, extracción en base a apertura de viales, gran cantidad de rama dejada sobre el terreno, facilidades de erosión y mayor peligro de incendio, son un mal balance para una actividad que se quiere presentar públicamente como "sostenible ".
Hace tiempo que se habla de las posibilidades del aprovechamiento de la biomasa en los bosques de Menorca. Ciertamente, es una oportunidad para contribuir, aunque de manera modesta, a disminuir la dependencia del combustible fósil ya dinamizar una cierta actividad económica. Algunas zonas boscosas de la isla permitirían esta extracción racional de un recurso que es renovable.
Pero lo que se está observando con las intervenciones de las empresas que talan para enviar combustible hacia fuera, no tiene nada que ver con estos planteamientos razonables. Y es que varios factores se suman para hacer difícil un resultado positivo.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que esta explotación para exportar se hace a partir de subcontratas de subcontratas. Es decir, que la empresa que actúa en el bosque tiene unos márgenes muy pequeños de beneficio, que acaban traduciéndose en que se olvida cualquier planteamiento de sostenibilidad y se convierte en un extraer el máximo de m3 de leña en el mínimo de tiempo. A costa de lo que sea.
En segundo lugar, se trata de empresas no ligadas a la isla, con visión muy a corto plazo. Las empresas que hacen extracción forestal y quieren continuar haciendo este trabajo en Menorca, no actúan ni de lejos con estas malas artes.
Y en tercer lugar, no se sabe por qué extraños motivos, a las empresas que trabajan para exportar biomasa no se aplican para nada los mismos criterios que se exigen habitualmente a las empresas menorquinas. Porque de otra manera, resulta inexplicable comprobar la permisividad con que se trabaja, del todo inhabitual en Menorca (ver el reportaje fotográfico, correspondiente a una zona de Cuevas Nuevas).
En último término, también se debe entender que el envío de biomasa menorquina hacia Italia o Suecia (y transportada con combustibles fósiles), hace que se pierda cualquier avance en la bajada de emisiones contaminantes.
Los bosques no son sólo conjuntos de árboles. Son ecosistemas donde conviven e interactúan muchas especies de plantas, animales, hongos, etc., Y que aparte de su valor paisajístico y recreativo, cumplen funciones muy importantes a nivel climático, de formación de suelo y aportación de recursos.
El GOB considera que se debería potenciar que Menorca tenga bosques maduros y bien estructurados, deberían favorecer los encinares, que son bosques que difícilmente se queman. Especialmente interesante sería la promoción de franjas de encinar en pronto los actuales cortafuegos, que acaban provocando erosión y mayor riesgo de incendio por la aparición de plantas más propensas al fuego que los árboles y arbustos que antes había.
Hace muchos años que los expertos en gestión forestal tienen claro que no se pueden aplicar sólo criterios económicos en la gestión de los bosques. Para que sea un recurso renovable, la economía debe complementarse con criterios racionales de gestión. Por ejemplo, conviene cortar los árboles más delgados y malformados, que no pueden crecer mucho más por un exceso de densidad, y dejar los más robustos para que vayan esparciendo semilla y conserven el paisaje y las funciones ecosistémicas. No se debe aclarar el bosque dejando que entre luz, ya que entonces aparecen plantas que favorecen los incendios. Cuando sólo se aplican criterios economicistas, como el que está ocurriendo ahora en Menorca se hace radicalmente al revés. El objetivo aquí no es gestionar el bosque ni prevenir incendios, sino extraer la mayor cantidad de biomasa en el menor tiempo.
El GOB ha dirigido estas reflexiones, así como el reportaje fotográfico, en la Conselleria de Medio Ambiente del Gobierno Balear, que es quien ha autorizado estas empresas a actuar, y la administración responsable de inspeccionar y vigilar las intervenciones dentro de las zonas forestales.