16/06/2013
El Hospital General Mateu Orfila aplica un nuevo tratamiento a un paciente en una fase avanzada de la enfermedad de Parkinson
Según explican las doctoras Argandoña y Díaz de Cerio, neurólogas del Hospital, a través de esta vía de comunicación directa con el intestino se suministra el fármaco (Duodopa®), que se libera de manera continua en el cuerpo del paciente por medio de un dispositivo exterior en el que se ajusta la dosis del fármaco según las necesidades de cada caso. Este tratamiento farmacológico permite mejorar la capacidad de movilidad de los pacientes, si bien solo está indicado para lo que estén en alguna de las fases avanzadas de la enfermedad.
No todos los enfermos de Parkinson son candidatos a recibir este tipo de tratamiento, a pesar de que el Hospital confía en repetirlo en otros pacientes. Además de la fase de la enfermedad, las especialistas comentan que se tienen en cuenta otros aspectos, como por ejemplo disponer de apoyo familiar para prestar la ayuda necesaria para administrar el fármaco y ocuparse del mantenimiento rutinario del dispositivo.
A pesar de que los beneficios son graduales, en los pacientes que se someten a este tipo de tratamiento son importantes porque los permite cierta movilidad y mejorar sensiblemente su calidad de vida. “Para ellos, en general el éxito es evidente puesto que los permite ser más independientes”, aseguran ambas especialistas.
La intervención quirúrgica se ha llevado a término en el marco del proyecto que desarrolla la Asociación Española contra el Parkinson para analizar la eficacia y la tolerancia de este nuevo fármaco. Esta entidad pone a disposición de los pacientes tratados con Duodopa® un teléfono de atención permanente, durante las 24 horas del día, para resolver las dudas y las consultas que puedan plantear los pacientes o sus familiares.
El seguimiento del Hospital al primer paciente intervenido también es constante después de la operación, que fue a cargo del equipo del Servicio de Digestivo el 28 de mayo. Para este Servicio, se trata de un adelanto importante que demuestra que, en los hospitales insulares, con ganas y entusiasmo se puede avanzar en la asistencia de los pacientes, en palabras de la Dra. Heredia.
La gastrostomia con sonda duodenal requiere hacer previamente unas exhaustivas pruebas. En este caso, el paciente tuvo que ser hospitalizado durante unos cuántos días para administrarle el tratamiento a través de una sonda nasogàstrica antes de hacer la intervención, con objeto de comprobar la eficacia del fármaco. Una enfermera de la Asociación Española contra el Parkinson se desplazó expresamente a Menorca para acompañar el paciente durante todo el proceso.