04/01/2014
Oceana detecta contaminación por mercurio en pescado de Menorca
Oceana ha recogido muestras a lo largo de un año de cuatro especies (rape, cabracho, muelle y mejillón), comercializadas en Maó y etiquetadas como captura fresca de Menorca. Se han enviado a analizar en los laboratorios de la Universidad de Barcelona. Un 80% de los raps y un 70% de los ejemplares de cabracho, superan los máximos de mercurio admitidos por la normativa europea.
La mayoría de las muestras contaminadas de rap quatripliquen la tasa de mercurio. En el caso del ejemplar más grande (de 8 Kgs), esta tasa se multiplica por ocho. En los casos de cabracho, algunas muestras multiplican por cuatro o por seis el máximo sanitario. En cambio, no se ha encontrado problema en las analíticas de los muelles o los mejillones.
Estos datos evidencian que en las aguas menorquinas también debe haber importantes concentraciones de mercurio. Hasta ahora, se sabía que los grandes peces marinos (atún, emperador, tiburones, etc) acumulaban mucho mercurio, pero al ser especies migradoras, resultaba más difícil saber el origen. En cambio, las especies que ahora se han analizado, son animales de hábitos mucho más sedentarios.
En Menorca hay un precedente de presencia de metales pesados, a raíz de un estudio de la UIB y el CSIC en 2009, que detectó, por ejemplo, mercurio en las aguas de Trebalúger. El GOB conocer esta información dos años después y trabajó el tema con el Ayuntamiento de Ferreries, porque el origen más probable era la depuradora municipal. Las analíticas del alcantarillado demostramos que la línea del polígono industrial venía cargada de metales pesados. Dicho de otra manera, las industrias no estaban haciendo la depuración previa a que están obligadas.
Fue suficiente con un par de circulares municipales para que la situación se solucionase, pero cabe suponer que este problema se puede estar reproduciendo en otros municipios, que no controlen los vertidos que reciben los alcantarillados. Hay que tener presente que las depuradoras municipales no eliminan los metales pesados, sino sólo la materia orgánica. De modo que estos contaminantes poder salir luego con el agua supuestamente depurada y llegar a los torrentes y al mar.
A saber los años que se estuvieron vertiendo metales pesados ??en el barranco de Trebalúger, como para que salieran altas concentraciones de Mercurio en el mar, unos ocho kilómetros abajo de donde se vierte el efluente de la depuradora. Si había controles oficiales, no funcionaron hasta que el GOB disponer de un estudio incontestable.
Esta problemática ha sido comunicada en varias ocasiones por el GOB al Consejero de Medio Ambiente de Menorca, para pedir que se coordine con los ayuntamientos el control de los alcantarillados en cuanto a los metales pesados. Ahora, el estudio de Oceana ofrece una nueva herramienta para ponerse en marcha.
Los datos se han conocido también en el momento que se vuelve hablar de abordar el dragado del puerto de Mahón, que deberá remover sedimentos con mercurio, plomo y cobre en concentraciones preocupantes. Esperamos que la nueva dirección de Autoridad Portuaria aborde el tema apostando por sacar a tierra como mínimo la parte fina de los sedimentos, que es donde se acumula la contaminación.
Y también es competencia de Autoridad Portuaria controlar la actual contaminación derivada del varadero del puerto de Maó, donde se hace mantenimiento de barcos y muchas sustancias acaban en el mar. Las alegaciones que el GOB hizo en su día a la nueva concesión de este varadero, iban dirigidas a solucionar esta problemática.
En cuanto a las afectaciones sobre el consumo de pescado, ya se sabía que cuanto mayor sea el pescado, más posibilidades presenta de tener contaminantes. Los metales pesados ??son bioacumuladores, esto quiere decir que los cuerpos no los eliminan. Por tanto, cuanto más arriba se esté de la red trófica, más posibilidades habrá acumulado sustancias problemáticas. El consejo, por lo tanto, es evitar consumir grandes peces, porque los que están más abajo no presentan problemas.
La primera vez que se hizo un estudio importante sobre la presencia de mercurio en los grandes pescados, la reacción oficial fue ocultar los resultados. Fue precisamente Oceana, tras un contencioso judicial de varios años, que hizo aflorar los resultados. Las presiones de la industria pesquera habían pasado por encima de la salud de los consumidores. Esperamos que las reacciones oficiales de ahora estén más a la altura de unos gobernantes responsables.
Véase aquí las analíticas