24/09/2015
"Tenemos una sociedad medicalizada"
Antonio Villafaina es farmacéutico, trabaja en el Servicio Extremeño de Salud y dedica buena parte de su tiempo a buscar vías innovadoras para solucionar los problemas de seguridad que genera el uso de medicamentos en los pacientes. Con este fin, hace cuatro años aportó su granito de arena para constituir la asociación Laboratorio de Prácticas innovadoras en Polimedicación y Salud (www.polimedicado.org) y poner en marcha dos proyectos: una plataforma formativa (www.aulabs.org) y una plataforma clínica (www.clinicarea.com).
Estos días imparte un curso en la XXVI Escuela de Salud Pública de Menorca donde, a partir de la participación y la puesta en común de diferentes experiencias y puntos de vista, trata de encontrar prácticas innovadoras que sirvan para contrarrestar o minimizar los problemas derivados de un mal uso de los fármacos, entre los que señala la polimedicación, el uso inadecuado de medicamentos y las reacciones adversas, la falta de adherencia y los problemas de comunicación.
"Tenemos una sociedad medicalizada y un sistema sanitario medicalizadoras -sic- como consecuencia de la influencia de la industria farmacéutica, y no podemos continuar así; sólo si somos capaces de cambiar esta situación, avanzaremos", afirma. El camino, largo e incierto, pide soluciones diferentes, innovadoras. "¿Por qué no se prescriben otras terapias? ¿Por qué no se prescribe ejercicio físico? ¿O teatro? Estaríamos generando empleo de proximidad y mucha más salud que la que se pueda prometer con la ingesta de pastillas", razona.
Para generalizar este debate y hacerlo más accesible a la ciudadanía, Villafaina es consciente de que hay formación y comunicación. "Son fundamentales", reconoce. Por ello, desde la asociación de la que forma parte organizan un festival de cortometrajes que busca aportar luz y concienciar a la población sobre esta problemática. Admite, sin embargo, que con iniciativas de este tipo y con el uso de las redes sociales es difícil llegar a las personas mayores, el colectivo que más sufre la polimedicación. Un mal menor, admite, si lo que se quiere es llegar a los más jóvenes.