21/09/2018
Sa Fundació Jaume III considera patético que el Govern presente las Baleares a través de la campaña Benvinguts!
Como si fuéramos un simple apéndice de Cataluña
Ante una temporada turística que ha sido más floja que otros años y que ha despertado las primeras alarmas en el sector hostelero, sobre todo entre los restauradores, a la Consejería de Turismo que dirige la filóloga Bel Busquets no se le ha ocurrido nada más que repartir cuatro millones de tarjetas —que nos costarán 24.000 € (más) a los ciudadanos— para dar a conocer el catalán a los turistas.
Sa Fundació cree que la Consejería de Turismo que dirige la filóloga Bel Busquets debería preocuparse de cuestiones verdaderamente importantes como, por ejemplo, que Baleares gane competitividad a nivel turístico ante destinos competidores que se han recuperado con fuerza como Turquía, Egipto o Túnez, en lugar de dedicarse a enseñar catalán a los turistas. La dichosa idea fue una propuesta de la Obra Cultural Balear (OCB), a quien el Govern recibió rápidamente para negociar que el dinero de la ecotasa se destinase, como no, a imponer el catalán en la hostelería. Le ha faltado tiempo al Govern para satisfacer las demandas de sus camaradas “de la ceba”. El tiempo que no tiene para recibir a las entidades de la sociedad civil que no son de su cuerda.
Es cierto que el pequeño vocabulario que llevan las tarjetas está adaptado a nuestras modalidades: «Bon vespre», «Per favor —y no sisplau—», «Perdonau —y no perdoneu—», «Parlau —y no parleu—».
Pero la cuestión de fondo es que el Govern da una de cal y otra de arena. El ejemplo más claro es la portada de las tarjetas: «¡Bienvenidos! Soy la lengua catalana, propia de las Islas Baleares. Junto con el resto de Territorios catalanohablantes, formo una comunidad de más de diez millones de hablantes... ».
Sa Fundació Jaume III considera patético que el Govern presente las Baleares a través de su campaña Benvinguts! como si fuéramos un simple apéndice de Cataluña. El Govern de las Islas Baleares, un pueblo con 5.000 años de historia e identidad propia, debería poner en valor nuestro patrimonio lingüístico. Las modalidades insulares. No presentarse como si fuéramos los hermanos pequeños de los catalanes.
Lo único que está consiguiendo el Govern con medidas pifia como ésta es acentuar aún más la desafección de la sociedad balear con el catalán, entendida como una lengua política causante de problemas y dolores de cabeza. No como nuestra lengua, unas modalidades insulares suplantadas de y por las instituciones públicas.
Finalmente, Sa Fundació denuncia que el Govern de Francina Armengol sigue mimando a la OCB, a quien recibe con la alfombra roja mientras la Jaume III lleva cerca de tres meses esperando por una audiencia con la presidenta.
Fundació Jaume III de ses Illes Balears
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