09/10/2019
Sostenibilidad, diversidad e identidad: las fortalezas de Menorca para ser Región Gastronómica Europea
“La gastronomía es una de las manifestaciones culturales que mejor definen a un pueblo. Es puro ADN. La nuestra habla de una historia milenaria y de la influencia de otras culturas, de una tierra abierta al mar y de una vida rural activa, habla del respeto por las tradiciones y también del empuje de la creatividad, habla de autenticidad mediterránea, de una manera de hacer y de un modo de vida. Habla, en resumen, de nuestra identidad”. Con estas palabras ha defendido la presidenta del Consell y de la Fundación Fomento del Turismo de Menorca, Susana Mora, la candidatura de la isla a Región Gastronómica Europea para el año 2022 en el foro “Futuros más verdes y más saludables”, organizado hoy en Bruselas por el Instituto Internacional de la Gastronomía, la Cultura, las Artes y el Turismo (IGCAT).
Al acto, que ha contado con la presencia de representantes de la Comisión Europea, del Comité de las Regiones y de la Plataforma de Regiones Europeas de la Gastronomía, han asistido también el conseller de Economía y Territorio, Miquel Company; el director insular de Promoción Turística, Jesús Gomila, que ha participado en la mesa redonda sobre “Paisaje, bienestar y culturas culinarias”; Borja Beneyto “Matoses”, coordinador del Bid Book Menorca. Timeless flavour, que contiene las líneas maestras de la candidatura; y un grupo de profesores y alumnos del IES Maria Àngels Cardona, que han sido los encargados de preparar la degustación gastronómica. Anna Ferrer y Mario Mas han puesto la nota musical.
Un proyecto colectivo de futuro
En su intervención, Mora ha subrayado que se trata de “un proyecto colectivo” -lo apoyan e impulsan hasta doce entidades, una cifra que se prevé que crezca próximamente- con el que se quiere conseguir hacer de la gastronomía menorquina “un activo diferencial y único, con una influencia evidente en la economía local, pero también en el entorno, el bienestar y la salud”. Y ha reivindicado el compromiso con aquellas cuestiones que “hoy marcan la diferencia” y que los menorquines, conscientes de su trascendencia, supieron atender hace años: la sostenibilidad, la ordenación territorial y la preservación de la biodiversidad, y la diversificación económica.
La presidenta ha reconocido la transversalidad de este proyecto que, solo en la vertiente económica, aglutina “desde un sector primario fuerte hasta unos servicios de restauración en constante evolución, pasando por una industria agroalimentaria dinámica y un comercio adaptado a las nuevas demandas”.
“Son decenas de empresas, profesionales y pequeños productores que, día a día, construyen la identidad gastronómica menorquina y dinamizan vivamente la economía local. Y lo hacen desde el respeto a la tradición y la búsqueda de la innovación”, ha añadido.
Mora ha hecho énfasis en aquellas iniciativas que ya están en marcha y que “aportan valor a todos y cada uno de los elementos que forman parte de este ecosistema gastronómico” y entre los que ha citado la marca Menorca Reserva de Biosfera, el proyecto Made in Menorca, la Fira Arrels, la creación junto a las asociaciones empresariales de un calendario anual de eventos gastronómicos, la plataforma Agroxerxa, las líneas de ayudas a los sectores productivos, además de la adhesión al Pacto de Milán y el impulso de una “estrategia basada en la producción y el consumo sostenibles”.
“En Menorca nos tomamos muy en serio nuestras aspiraciones. Queremos ser un territorio sostenible con una industria agroalimentaria y artesanal fuerte y comprometida; queremos que nuestra cocina, exponente claro de la dieta mediterránea, sea valorada más allá de nuestra fronteras; queremos ser una Reserva de Biosfera referente en estrategia alimentaria”, aspiraciones que precisan de consolidar y expandir la Marca Menorca, “un objetivo alcanzable si conseguimos ser Región Gastronómica Europea”, ha afirmado.
La gastronomía como “piedra angular”
Matoses, coordinador del Bid Book Menorca. Timeless flavour, ha sido el encargado de defender los argumentos y fortalezas de Menorca para ser designada Región Gastronómica Europea, así como los compromisos de presente y de futuro que administración pública y agentes sociales y económicos asumirán para que este proyecto “deje un impacto estructural en la sociedad y la economía menorquina”.
“Esta distinción nos ayudaría a articular procesos internos y también a unir y acelerar proyectos que se están llevando a cabo de forma independiente”, ha señalado el consultor y crítico gastronómico, que tiene muy claro que en Menorca “podemos sacar pecho de lo que tenemos y de lo que hacemos”. “Tenemos diversidad, tenemos iniciativa, tenemos patrimonio histórico, tenemos una identidad fuerte y definida, pero sobre todo tenemos naturaleza, que potencia todo lo demás. La clave es el entorno”, ha remarcado.
Matoses, que ha dicho sentirse “emocionado” de ver la unidad de acción alrededor de la candidatura, ha desvelado algunas cifras que han sorprendido a los asistentes como, por ejemplo, que “un territorio tan pequeño -43 veces más pequeño que Bélgica- tenga más de 300 productores de 20 categorías diferentes de productos y más de 1.800 negocios vinculados al mundo de la restauración” -incluidos los alojamientos hoteleros, bares, restaurantes y negocios de distribución-. Todo ello, ha señalado, pone evidencia el papel de la gastronomía como “como gran piedra angular” de la economía y cultura menorquina.