18/11/2019
Un grupo de arqueólogos del Museo de Menorca documenta un hallazgo excepcional
Con motivo de la próxima exposición dedicada al arqueólogo Joan Flaquer Fàbregues (1887-1963), que impulsa el Museo de Menorca, se han realizado diversos estudios dedicados a su figura así como su colección particular, lo se encuentra depositada en el Museo desde el año 2017.
A partir de estas investigaciones se ha sabido que una gran parte de los vasos prehistóricos de esta colección privada, casi un total de 300, provienen de un hipogeo situado en el lugar de la Mola (Alaior). La mayor parte de estos vasos, que proceden del talayótico final, son de un tipo único y exclusivo de la isla de Menorca: el vaso de fondo alto, el cual siempre se ha relacionado con fines rituales y simbólicas. Este descubrimiento fue excepcional, aunque Joan Flaquer no publicó nunca los resultados de esta excavación.
Con el fin de retomar el problema científico que inició Joan Flaquer con el descubrimiento del depósito de sa Mola a principios de siglo XX, un equipo de arqueólogos del Museo de Menorca ha puesto en marcha nuevas investigaciones arqueológicas en el yacimiento. La intervención partía de las escasas y confusas noticias que se conservaban en las notas personales de Joan Flaquer, pero, también, de publicaciones de otros arqueólogos y amigos como Julio Martínez Santa-Olalla. Sabemos, también, que su mentor Antoni Vives Escudero colaborar con Flaquer a la excavación de sa Mola entre 1915 y 1920. Por otra parte se conservaba una carta de 1917 de Flaquer a Vives Escudero donde aparecía un croquis con el lugar del depósito de los vasos, en el exterior del hipogeo. La gran mayoría de autores inciden en la interpretación de que el yacimiento se trataría de un santuario dedicado a alguna deidad, tal vez la diosa púnica Tanit.
Este equipo de arqueólogos, formado por Montserrat Anglada, Octavio Pons y Bruno Parès, y coordinado por el Museo de Menorca, localizó el hipogeo y planteó dos tipos de trabajo documental para conocer cómo era la cueva en origen y cuál era su función. Por un lado, se realizó una fotogrametría completa del hipogeo que debe permitir realizar su modelado 3D y, a la vez una reconstrucción hipotética de cómo era el hipogeo, antes las diversas modificaciones que había sufrido en el tiempo.
Por otra parte, se llevó a cabo un sondeo arqueológico en el llamado patio delantero del hipogeo, una cavidad de forma irregular trabajada en la roca situada frente a la puerta de entrada del hipogeo. Además de localizar el lugar donde Joan Flaquer excavó el famoso depósito, se ha realizado un hallazgo excepcional. De este modo, se ha podido documentar una parte de este depósito intacto.
Dicha agrupación de materiales está formada por un conjunto de unos 50 vasos prehistóricos en buen estado de conservación, que van acompañados de restos de huesos de animales, principalmente cabra u oveja y cerdo.
Aunque ya se han excavado este tipo de cavidades, algunas recientemente, nunca se había encontrado un conjunto de estas características. Preliminarmente, dado que el conjunto se encuentra en proceso de estudio, los especialistas señalan que se podría interpretar que este depósito de vasos formaría parte de los rituales funerarios de comensalidad vinculados a los enterramientos en cal dispuestos dentro del hipogeo. Este tipo de prácticas son muy comunes en otros lugares del Mediterráneo durante la protohistoria y en época clásica, aunque en Menorca, es la primera vez que se documentan.