09/01/2022
El colectivo Menorca Acción reúne a más de 300 personas en Es Mercadal
Bajo el lema “Marcha por la libertad, los derechos y la salud de nuestros hijos” el colectivo Menorca Acción convocó una concentración este domingo a las 9.00 de la mañana a la que acudieron unas 300 personas de forma pacífica.
Después de la lectura de un manifiesto se inicio la marcha a pie a Monte Toro que trascurrió sin ningún tipo de incidente, una vez en la explanada de EL Toro se volvió a leer el manifiesto y la Doctora Nadiya Popel expuso las negativas consecuencias de la vacunación masiva contra el Covid con la exposición de innumerables casos con consecuencias y secuelas ocurridos después de la inoculación de dicha vacuna.
El colectivo Menorca Acción defiende el “no a la propaganda mediática e insistente de vacunación a los menores, el no a la vacunación innecesaria y el no al certificado Covid”. Por nuestros derechos, porque tarde o temprano te afectara a ti.
MANIFIESTO
Marcha por la libertad, los derechos y la salud de nuestros hijos 9 de enero de 2022 a las 9 h en la plaza Pere Camps de Es Mercadal
Manifiesto de Menorca Acción
Somos un grupo de ciudadanos con ideologías diversas y diferente manera de entender y de vivir la vida. Nos hemos unido con un mismo fin común, que está muy por encima de nuestras posibles diferencias: el deseo de recuperar nuestros derechos como seres humanos y reconquistar nuestra libertad.
Ante todo, quisiéramos aprovechar esta ocasión para agradeceros vuestro apoyo y vuestra labor a todas las personas que nos habéis acompañado a lo largo de todo este tiempo y a las que os vais sumando cada día. Sois unos grandes compañeros de viaje. Gracias, muchas gracias por estar ahí y hacer más llevadera esta situación.
Llevamos casi dos años sumidos en un sinvivir. Se nos están imponiendo protocolos escolares y planes de contingencia alienantes; condiciones laborales insostenibles e irreconciliables con la vida familiar; una atención sanitaria basada en la telemedicina y reducida a su mínima expresión; una vida social fría y encorsetada; una muerte en condiciones inhumanas de abandono, desatención, aislamiento y soledad; pruebas invasivas mal diseñadas, de eficacia muy dudosa y especificidad muy baja, equívocamente tildadas de «diagnósticas»; la inoculación de sustancias experimentales sin prescripción ni seguimiento médicos, incluso a la población infantil aunque no existan razones de peso para ello, a pesar de presentar graves efectos secundarios y de no haber superado siquiera todas las fases de seguridad… Y, ahora, se nos impone un certificado que no tiene absolutamente nada de sanitario, cuando la vacunación es voluntaria en nuestro país. Se está cometiendo de este modo un delito de discriminación y coacción contra aquellas personas que voluntaria y concienzudamente hemos tomado la decisión de no inocularnos esa sustancia experimental que no inmuniza y que fomenta aún más si cabe el contagio en lugar de prevenirlo.
Hoy nos dicen que el pasaporte COVID es solo para mayores de 12 años por un breve periodo de tiempo para hacer deporte, participar en eventos deportivos o ir al cine, al teatro, a un bar o a un restaurante… Pero no nos cabe la menor duda de que mañana lo harán extensivo a toda la población sin excepción por un período de tiempo indefinido y para hacer uso de cualquier servicio público o privado, ya que el mal llamado «certificado sanitario», al igual que las demás medidas impuestas por el Gobierno central y el Govern balear, pasará también a formar parte de eso que ahora llaman nueva normalidad, una nueva normalidad sin pies ni cabeza, sin sentido común, ni justificación, ni lógica, ni conciencia, ni alma, pero sospechosamente universal, que se ha ido instaurando en nuestras vidas sin preaviso, y que ha ido arrasando injustificadamente con nuestros derechos y libertades como seres humanos. Unos derechos y libertades que hoy nos están siendo arrebatados bajo el pretexto de una pandemia. Mañana buscarán cualquier otro motivo.
Y es que estamos siendo víctimas de un auténtico atropello, un verdadero atentado contra nuestros valores democráticos y nuestros derechos constitucionales: están reformando nuestro ordenamiento jurídico por completo, saltándose a la torera nuestros derechos y libertades más fundamentales y universales, invirtiendo la jerarquía normativa establecida, vulnerando la tradicional división entre el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial, y aplicando un recorte sin precedentes de derechos y libertades en un país supuestamente democrático. Y todo ello sin consultar a la ciudadanía, sin debate público, sin opción a réplica y sin nuestro consentimiento. Y a todo esto nosotros decimos basta.
Nada de lo que estamos viviendo ahora sería posible sin la colaboración y la complicidad de la mayoría, sin el discurso único y las campañas de terror con que nos bombardean a diario, sin la corrupción que lamentablemente se ha ido extendiendo como una lacra a lo largo de los años a todos los estratos y ámbitos de la sociedad.
Las medidas adoptadas supuestamente para paliar los efectos de esta crisis sanitaria han demostrado ser absolutamente indignas, además de arbitrarias, totalitarias, antidemocráticas, inconstitucionales, desiguales, desproporcionadas, injustificadas, degradantes, inútiles, lesivas de derechos y, por ende, ilegales y constitutivas de delito. Y lo que es peor aún: han agravado —y con creces— la situación, al ocasionar serios efectos colaterales en todos los niveles y sectores de la sociedad.
Defendemos el derecho a una vida digna, a una educación digna, a un trabajo digno, a una atención sanitaria digna, a una vida social digna, a una muerte digna… Exigimos que se vuelvan a respetar nuestros derechos constitucionales y, en especial, el derecho a la libre circulación, a la no discriminación, a la inviolabilidad del domicilio, a la integridad física, a la libre elección de tratamiento médico… Y por encima de todo, defendemos el derecho de cada uno de nosotros a decidir libremente cómo vivir la vida, sin que por ello nadie sea atacado, vilipendiado, coaccionado, discriminado, apartado de la sociedad, suspendido de empleo y sueldo o represaliado de cualquier otra forma. Que busquen las autoridades la manera de gobernar, con o sin pandemia, dentro de los límites de la Constitución y del ordenamiento jurídico prepandémico, sin violentar nuestro libre albedrío y sin conculcar nuestros derechos y libertades.
Por desgracia, no es la primera vez en la historia que, debido a las ansias de poder y control de unos pocos, la humanidad cae presa de la manipulación, el miedo, el engaño, la propaganda… Sin embargo, ahora se nos presenta la oportunidad de demostrar al mundo que algo aprendimos de nuestra historia reciente. El momento es ahora.
Nuestros antepasados nos dejaron un valioso legado, el don de la libertad, que conquistaron con sacrificios y grandes dificultades. No podemos permitir que ese precioso legado nos sea usurpado a través de la manipulación, el miedo, el engaño o la propaganda; es nuestro deber y nuestra responsabilidad preservarlo y transmitirlo intacto a las futuras generaciones.
Nacemos como seres libres y soberanos en esta Tierra. Todos somos hermanos y formamos una misma familia independientemente de nuestro credo, color, raza, sexo, nacionalidad, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Somos seres humanos conscientes de nuestra grandeza y de nuestro poder, el de la unión que hace la fuerza, y estamos decididos a ejercerlo con determinación. Desde una actitud inclusiva, de respeto y de no discriminación, os invitamos a reflexionar sobre todo lo aquí expuesto y a uniros a nosotros, vuestros hermanos, para recuperar nuestros derechos como seres humanos y reconquistar juntos la libertad. Gracias.