22/09/2015
Presentación de Serranía Celtibérica en el Valle del Jubera y Camero Viejo donde aún hay aldeas sin luz
Con 0,64 habitantes por km2 y un 74,87% de mayores de 60 años, la conocida como “Alpujarra riojana” encabeza la lista de territorios desérticos de la Serranía Celtibérica
El pasado viernes, Francisco Burillo, promotor del proyecto Serranía Celtibérica, presentó esta iniciativa en la localidad riojana de Murillo de Río Leza, en un acto organizado por la Asociación para la Defensa y Protección Valle del Jubera y Camero Viejo. Burillo estuvo acompañado de Marcos Moya, presidente de dicha asociación; Miguel Ángel Fortea, portavoz de Teruel Existe; de Concha Tormo, presidenta de la Asociación Serranía Celtibérica; y Antón Zarauz, responsable de comunicación de la Asociación.
Durante el encuentro, al que asistieron alcaldes, representantes de asociaciones y vecinos del entorno, Marcos Moya presentó la situación de abandono en que se encuentra este territorio conocido como la “Alpujarra riojana”, formado por el Valle de Jubera y Camero Viejo, declarado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Se da la circunstancia de que tres de sus aldeas, El Collado, Santa Marina y San Martín de Jubera carecen de tendido eléctrico, a pesar de la existencia de un parque de aerogeneradores en su territorio y se encuentren a menos de 50 kms de Logroño. La luz que proporcionan las placas solares es muy precaria, inexistente en días de niebla y de nieve e impide tener electrodomésticos. A pesar de las continuas reivindicaciones sobre el derecho a seguir viviendo en condiciones dignas, las autoridades no han dado solución, lo que invita al abandono total de estas poblaciones. Por ello, se han dado casos como el de un vecino, necesitado de oxígeno domiciliario, que tuvo que marcharse a Logroño a vivir al carecer de medios que permitieran su tratamiento o situaciones como la vivida a principios de 2015 por los vecinos de la aldea de El Collado, que permanecieron aislados durante una semana como consecuencia de las fuertes nevadas, una situación que podría repetirse al no haberse adoptado medidas para evitarlo.
Francisco Burillo, promotor del proyecto Serranía Celtibérica y catedrático de Prehistoria por la Universidad de Zaragoza en el Campus de Teruel, explicó, por su parte, que la Serranía Celtibérica, junto con Laponia, son las dos únicas regiones de la Unión Europea que cumplen los requisitos para ser consideradas como Regiones Escasamente Pobladas, por hallarse por debajo de los 8 habitantes por km2 o desérticas. “Pero existen territorios tan extremos como “las “Alpujarras riojanas” para las que todavía no hay un término que las denomine”, afirmó.
El Valle del Jubera y Camero Viejo contaba en 1940 con 3.109 habitantes, lo que daba una densidad de 10,04 habitantes por km2. En el 2014 había censadas 699, lo que supone 2,24 habitantes por km2 , aunque viviendo todo el año, tan sólo, 199, es decir, 0,64 habitantes por km2. “En definitiva –matizó Burillo- densidades muy inferiores a la región más despoblada de la Laponia Filandesa, Lappi, que tiene 1,87 habitantes por km2”. Sin embargo, mientras este territorio escandinavo está vivo con 15,53% menores de 15 años y un 19,65% mayores de 60, en la “Alpujarra riojana” hay 6,03% menores de 15 años y 74,87% mayores de 60. “Lo cual –afirmó Francisco Burillo- significa la muerte próxima de este territorio y la desaparición de un modo de vida, quedando los pueblos como residencias veraniegas”.
“Estas circunstancias son, entre otras, las que justifican -según Burillo-, que se conceda la quinta zona de Inversión Territorial Integrada (ITI) a los territorios desérticos y olvidados que conforman la Serranía Celtibérica”.
La Presidenta de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica (ADSC), Concha Tormo, señaló, por su parte, la necesidad de integrar a los municipios, asociaciones y personas físicas en la Asociación para tener voz ante el Gobierno de España y la Unión Europea, hacer cumplir lo legislado y se tomen medidas urgentes y no paliativas para detener el proceso que lleva a la total extinción de este territorio riojano.