11/03/2016
Cutanda, pionera en la aplicación de tecnologías parta la búsqueda de los restos de su batalla
La utilización de nuevas tecnologías por parte del proyecto batalla de Cutanda lo están convirtiendo en un referente a nivel nacional. Hace ya algunos meses se realizaron los primeros ensayos con detectores de metales y magnetómetros de la mano del Ejército, en concreto del Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros nº 12. A esta productiva intervención se suman ahora otras tecnologías como es el LIDAR, para en un futuro próximo poder aplicar otros recursos punteros como son las cámaras de alta resolución, las térmicas o las multiespectrales. También los georradares se convertirán en un recurso de gran interés para el estudio de los sectores sobre los que se concentren el mayor número de evidencias.
La primera de estas tecnologías de teledección que han sido aplicadas a la búsqueda del campo de batalla de Cutanda ha sido la tecnología LIDAR. La tecnología LIDAR, cuyo acrónimo es Light Detection And Ranging, se trata de un método de medición remota para la reconstrucción de modelos tridimensionales a partir de un láser que barre de forma sincronizada el espacio o entorno a analizar. Así pues, a partir de productos cartográficos basados en datos obtenidos por LIDAR se puede documentar con suma precisión una superficie topográfica como la presente en Cutanda.
Con esta metodología de trabajo, y a partir de los datos disponibles, se ha trabajado sobre la zona de Cutanda para marcar y señalar puntos o enclaves concretos que por su forma y extensión pudieran estar relacionados con posibles restos vinculados con la batalla. De cara a la realización del estudio con tecnología LIDAR sobre el campo de batalla se ha contado con la altruista colaboración del Dr. José Vicente Fuente, ahora en la empresa de base tecnológica Vitruvian Technologies SL. Fruto de sus trabajos se han podido disponer de detallados mapas e identificado las zonas más propicias para centrar la investigación.
Los éxitos obtenidos en Cutanda están haciendo que numerosos proyectos nacionales ya se estén fijando en esta pequeña localidad turolense donde el terreno empieza a contarnos la historia de lo que sucedió aquel 17 de junio del año 1120. Hemos dado comienzo a un camino que durante los próximos años va a convertir a Cutanda en un referente en lo que a la investigación medieval se refiere.