12/07/2016
El Observatorio Meteorológico de Calamocha, 75 años midiendo el cielo
El Observatorio Meteorológico de Calamocha cumple 75 años midiendo el cielo
El Observatorio Meteorológico de Calamocha cumple 75 años midiendo el cielo. Se empezó en 1941 por los militares en el Campo de Aviación, aunque no fue hasta 1944 cuando se inició a registrar los datos climáticos. Actualmente el Observatorio Meteorológico de Calamocha es llevado de forma altruista por dos voluntarios, Carlos Santos Acedo, y Agustín Alijarde. La existencia del Observatorio Meteorológico de Calamocha ha servido y sirve también para que el nombre de la localidad salga en los informativos nacionales y se conozca.
El aficionado a la meteorología Carlos Santos Acedo, que lleva 36 años de forma ininterrumpida recogiendo datos climáticos en el Observatorio de Calamocha, y Agustín Alijarde Valenzuela, que lleva 16 años, destacaron la importancia del Observatorio de la capital del Jiloca por estar incluido dentro de la red principal de la Agencia Nacional de Meteorología y que gracias a ello el nombre de Calamocha se conozca por el frío y por otros fenómenos climatológicos.
Carlos Santos apuntó que el Observatorio Meteorológico de Calamocha se inició en 1941 en el antiguo Campo de Aviación que llevaban los militares y que ha tenido varias ubicaciones con el paso de los años. "Fue en 1944 cuando, no obstante, se registraron los primeros datos climáticos", apuntó. Carlos Santos.
Después del Campo de Aviación, el Observatorio pasó a ser Centro de Comunicaciones y en 1984 reubicó en el antiguo Polideportivo de Calamocha para finalmente instalarse en su actual emplazamiento, al lado de la ermita de San Roque, en 1992.
Agustín Alijarde y Carlos Santos realizan cada día tres observaciones diarias, una a las 7 horas, otra a las 13 y otra a las 18 horas. Para que les sea más cómodo las observaciones las hacen una semana Agustín Alijarde y otra semana Carlos Santos.
Las observaciones que hacen son de termómetro seco, del húmedo, presión atmosférica, visibilidad y nubes, que se reflejan en el libro oficial sinóptico y que se envían al centro territorial de meteorología de Zaragoza de la Agencia Nacional de Meteorología. "Antes los registros se hacían de forma manual, pero ahora se cuenta con un programa informático en el ordenador", comentó Carlos Santos. "Se hace de lunes a domingo, sin fallar", añadió. En el control del Observatorio Meteorológico de Calamocha está también la meteoróloga Yolanda Jiménez, de Daroca, que pone al día las modificaciones del sistema informático de la estación, que está automatizada.
Carlos Santos Acedo confesó que la vocación de aficionado a la meteorología le vino en 1980 en el Centro de Comunicaciones de Calamocha y que desde entonces no lo ha dejado y no tiene intención de dejar. "Los antiguos compañeros me enseñaron el proceso de confeccionar los partes diarios que se hacen en la estación y no tengo intención de dejarlo. El futuro inmediato del servicio está garantizado con Agustín y conmigo, pero sería bueno que entrara alguien más, que le guste esto". Carlos Santos tiene 62 años y está prejubilado de su trabajo y Agustín Alijarde, que es médico, el pasado viernes fue su último día de trabajo.
Carlos Santos recordó que uno de los hechos más importantes que tiene registrado el Observatorio de Meteorología de Calamocha fue el día más frío de España el 17 de diciembre de 1963 y la semana del frío desde el 4 de enero de 1971 con temperaturas diarias que van desde los 21 grados centígrados bajo cero a los 24,5 grados bajo cero.
El 17 de diciembre de 1963 se registraron -30 ºC en el Observatorio de Calamocha-Fuentes Claras, dato que supuso –y todavía se mantiene actualmente– el récord oficial de frío en zonas habitadas de España. Tanto aquel récord como los otros grandes episodios de frío que se producen por la zona de forma periódica han hecho que el triángulo geográfico Teruel-Calamocha-Molina de Aragón sea considerado el Polo del Frío español. Las bajísimas temperaturas se debieron al enfriamiento sobre el suelo nevado de la serena madrugada de aquel día, con el cielo despejado que provocaron aquel panorama.
Pese a estos datos polares que ha tenido Calamocha en décadas pasadas, los observadores meteorológicos reseñaron que desde hace tres lustros las temperaturas en Calamocha van al alza y que se mantiene la pluviometría.
Para Carlos Santos el efecto invernadero por el progreso está causando y acelerando que las temperaturas sean más suaves en cuanto al frío y que haga más calor y que la cantidad de lluvia sea la misma pero con la desaparición de los temporales. "Ahora la lluvia cae en unas horas. Antes la lluvia duraba dos o tres días. Actualmente llueve de forma más irregular, aunque la cantidad es la misma, sobre los 350 litros por metro cuadrado de media".
Otro dato registrado en la estación de meteorología de Calamocha es el que ocurrió en 2001, en Nochebuena. "Aquel día se registró -20 grados centígrados y por el día se llegó a los 18 grados positivos. Hubo una variación térmica tremenda".
Para Carlos Santos el triángulo del frío formado por Teruel-Calamocha-Molina de Aragón está desapareciendo al no registrarse unas temperaturas tan bajas como antaño y con fuertes nevadas. No obstante, apostilló que "el pasado año, en febrero, hubo una nevada de 23 centímetros."
El clima de Calamocha es el típico de la Meseta y que al estar a 900 metros de altitud padece grandes oscilaciones térmicas de temperatura entre la noche y el día. Además al encontrarse en una altiplanicie carece de protección del viento del norte.
Agustín Alijarde confesó que la vocación por la meteorología nació a raíz de su destino de médico en Orihuela del Tremedal al no haber nadie entonces allí que recogiera los datos climáticos, por lo que se puso en contacto con la Cuenca del Tajo y se instalaron los primeros medidores, aparte de que él mismo compró una garita meteorológica. "Estuve 6 años tomando datos".
Con su nuevo destino de médico en el Jiloca empezó a colaborar con el Observatorio Meteorológico de Calamocha y en 2010 inició su página informativa "La Garita del Jiloca" de datos que toma en su propia estación. "En el Observatorio de Meteorología de Calamocha había 4 personas en 1998. Se jubiló una y entré yo. Llevo 16 años tomando datos del Observatorio de meteorología de Calamocha y pienso seguir".
En el tiempo que lleva prestando el servicio meteorológico, Agustín Alijarde destacó que lo que más le ha impresionado es la granizada que se produjo en junio de 2013 en Calamocha, que arrasó campos, provocó daños y cortó carreteras y caminos.
De su experiencia sobre el tiempo en Calamocha, Alijarde coincide con su compañero que las temperaturas mínimas se ha suavizado mucho con el paso de los años y las máximas se mantienen.
Una estación muy bien dotada
El Observatorio de Meteorología de Calamocha está muy bien dotado. Cuenta el observatorio, que está junto a la ermita de San Roque, con medidores de la climatología viejos, que hacen casi de museo pero servibles, y nuevos en una estación automatizada. Hay barómetro y barógrafo, que mide la presión atmosférica. La presión atmosférica es el peso por unidad de superficie ejercida por la atmósfera. Hay heliógrafos, antiguo con hojas y moderno automatizado. El heliógrafo es un instrumento meteorológico que se utiliza para registrar la duración e intensidad de los rayos solares a insolación. Dispone de pluviógrafos y pluviómetros manuales, El pluviógrafo es el aparato moderno que mide la cantidad de agua caída y el tiempo en que ésta ha caído y hasta el grosor de la lluvia y del pedrisco. El pluviómetro es un instrumento para la recogida y medición de la precipitación. Hay unas garitas con termómetro seco y húmedo para medir las temperaturas máximas y mínimas, así como un termógrafo, aparato para registrar los cambios de temperatura.
En el Observatorio de Meteorología de Calamocha no falta tampoco instrumento que mide la visibilidad, una seta que mide la temperatura a distintas profundidades del suelo, la veleta, que mide la dirección del viento ,y el anemómetro o anemógrafo, que es un aparato meteorológico que se usa para la predicción del clima y, específicamente, para medir la velocidad del viento. (Diario de Teruel)