22/02/2017
Se constituye una nueva Sección Territorial de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica: la del Señorío de Molina
El Rey de España ostenta el título de Señor de Molina sobre un territorio situado en el entorno de Molina de Aragón, Guadalajara, con una densidad de 2,52 hab/km2 y uno de los más desérticos de Europa
La Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica (ADSC) acaba de constituir la Sección Territorial del “Señorío de Molina”, territorio situado en el entorno de Molina de Aragón, Guadalajara. Su presidencia correrá a cargo de Miguel Ángel Casado, apicultor de la localidad de Hombrados que ha sido presidente de la Asociación Española de Apicultores. El Señorío de Molina adquirió gran importancia en la Edad Media. De hecho, el Rey de España, Felipe VI, todavía ostenta los títulos de Señor de Vizcaya y de Molina. Pero mientras Vizcaya tiene una extensión de 2.217 km2 y una población de 1.151.905 habitantes, lo que le da una densidad de 519,58 hab/km2, el Señorío de Molina ocupa 3.362,7 km2 de territorio, está habitado por 8.489 personas y tiene una densidad de 2,52 hab/km2. Esta extrema situación se agrava si se tiene en cuenta que presenta una tasa de envejecimiento de las más altas de Europa, pues 3.809 personas son mayores de 55 años, lo que supone el 44,81 % de la población. La creación de la Sección Territorial de la ADSC viene a sumarse a las de La Rioja y la Asociación Vertebro.
Serranía Celtibérica es un territorio interregional que se extiende por cinco comunidades autónomas: Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Generalitat Valenciana y La Rioja; tiene una extensión de 65.825 km2 (dos veces más extenso que Bélgica o Cataluña) y está habitado por 475.149 personas, según el censo del 2016, lo que da una densidad de tan sólo 7,22 hab/km2.
La Serranía Celtibérica, junto con Laponia, son los dos únicos territorios de la Unión Europea que son Regiones Escasamente Pobladas (SPR, Sparsely Populated Regiones) por ser interregiones con continuidad territorial con una densidad de inferior a 8 hab/km2.
Sin embargo, la baja demografía de Laponia se debe a causas estructurales y presenta un índice de envejecimiento que es la mitad que el de la Serranía Celtibérica, territorio que ha llegado a su situación extrema por un acto continuado de “demotanasia”.
El proyecto desarrollado desde el Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica, bajo la dirección del profesor Francisco Burillo, recibió el apoyo unánime de la Comisión Mixta para la Unión Europea que, en el Boletín Oficial de las Cortes Generales del 20 de octubre de 2015 publicó la Proposición no de Ley, que señala “uniéndose a las propuestas contenidas en las ponencias sobre despoblación aprobadas en el Senado, consciente de la problemática en materia de despoblación y envejecimiento en el territorio de la Serranía Celtibérica”, insta al Gobierno entre otras medidas a que “se trabaje por reconocer la identidad interregional de la Serranía Celtibérica, en el marco de la Europa de las Regiones, como Región Escasamente Poblada, Región Montañosa y Zona Rural Remota”.
También señalaron las Cortes que se otorgara a la Serranía Celtibérica la quinta Inversión Territorial Integrada (ITI), que en el caso de la de la provincia de Cádiz supone una aportación del Gobierno de España de 900 millones de euros.
Desde el Instituto de Investigación se está trabajando para presentar un documento en la Unión Europea con el fin de que se aplique a la Serranía Celtibérica la política de “estrategias macrorregionales”, al igual que se ha hecho con otros territorios de montaña, como los Alpes o los Cárpatos. El objetivo es recibir los Fondos Estructurales necesarios para la consecución de la cohesión económica, social y territorial, que establece el Artículo 174 del Tratado de Lisboa, cuya finalidad es “reducir las diferencias entre los niveles de desarrollo de las diversas regiones y el retraso de las regiones menos favorecidas”.