20/09/2017
DAMASO GONZALEZ, IVAN FANDIÑO, VICTOR BARRIO Y EL JULI
No, no es el cartel anunciador de una corrida de toros, y no es que no hubiese podido ser no hace mucho tiempo, ahora no cabe pensar en él, desgraciadamente faltan muchos nombres. La cosa va por otros caminos, o abriendo caminos, una frase muy en boga últimamente por algunos comentaristas taurinos.
Les faltó tiempo en Albacete para ponerse de acuerdo todo el pueblo y cambiarle el nombre a La Chata que casualmente cumplía cien años. Ahora se llamará plaza de toros de Dámaso González, en recuerdo al gran torero desaparecido no en combate, pero sí plantando cara a esa enfermedad que a todos hasta nos da miedo nombrar. Los cientos de toros que a lo largo de su vida desfilaron ante su poderosa muleta no pudieron acabar con él, tubo que ser el otro toro negro de la vida.
Otro pueblo, otra afición, otro ejemplo de sentimiento y de cordura, Guadalajara, tierra adoptiva de Iván Fandiño, tampoco se lo pensaron mucho y en plenas fiestas, hace dos días como el que dice, le pusieron a la puerta grande de su plaza de Las Cruces el nombre del torero vasco. Este sí murió en pleno combate el diecisiete de junio en la plaza francesa de Aire-sur-l´Adour.
Hace quince meses la plaza de toros de Teruel vivió por desgracia el día más trágico de su historia. Un toro mató a Víctor Barrio. Torero modesto pero con un futuro que se dislumbraba prometedor. Aunque este suceso nos recordara otras desgracias ocurridas en esta plaza, el ver morir en segundos a hombre joven se apoderó de los sentimientos de todos los presentes.
Aquí no hubo prisas para las celebraciones, la idea de ponerle el nombre del torero a la plaza murió en el intento. La cosa no cuajó desde un principio, la idea no salió del sitio adecuado y las más de tres mil firmas que un aficionado recogió en poco más de una semana y entregadas en el Ayuntamiento no tuvieron el apoyo suficiente. Después silencio, luego si la placa de recuerdo de lo que aquí pasó. A partir de ahí el olvido para siempre. El tiempo dara la razón a quien la tenga.
Alguien se preguntará que pinta el Juli en este cartel. Sencillo. Julián siempre lo hemos dicho tiene una de las cabezas mejor amuebladas del escalafón. Hace unos días lo demostró en la laza francesa de Arles. Un antitaurino saltó al ruedo una vez muerto el primer toro al que estoqueó precisamente El Juli. Se fue directamente hacía el torero con intención de agredirlo. La cosa no pasó más que del intento. Si a Julián se le cruza un cable en ese momento y le mete una media lagartijera la armamos. Después lo de el público cantando la Marsellesa muy bonito, muy democrático y todo lo que ustedes quieran. Pero o ponemos fin a este numerito del espontáneo amigo de los animales con sueldo por el salto, o un día no muy lejano tendremos un que sentir.
Aniceto Blasco.