15/02/2018
VUELTA A LAS ANDADAS
Ya no nos coge nada de sorpresa a estas alturas a los aficionados a los toros por parte de los “antis”. El pasado día quince apareció en Heraldo de Aragón, periódico del que por cierto soy colaborador taurino en la provincia de Teruel, un breve comentario en el que un diputado de Podemos Aragón va a presentar en las Cortes una propuesta en la que va a pedir la restricción a los menores de catorce años de poder asistir a las corridas de toros, así como a otros espectáculos taurinos. Nada hay nuevo bajo el sol. Eso es más viejo que la rueda. Hace muchos años ya se hizo, otra iluminada cabeza tuvo la feliz idea, eso sí. Si el niño en cuestión era acompañado por una persona mayor podía acceder a la plaza. No me acuerdo si aquello se llego a cumplir o paso a mejor vida, pero los niños siguieron acudiendo a los toros. Yo llevé a mi hijo, hasta que un día me dijo que se aburría y que no iba más. No pasó nada, respeté su decisión y hasta hoy tan amigos Bueno, algo más que amigos. Dice este señor que esta medida es por “preservar a los niños de una violencia perjudicial para su desarrollo emocional”. Precisamente un par de días antes varias cadenas de televisión, en esos informativos tan llenos de violencia y mal gusto, se pudieron ver una imágenes de dos niños de diez o doce años pegándose una soberana paliza en la que valía todo con público que los animaba, es más se oye una voz muy clara. ADRIAN, MACHACALO. ¿Contra esta salvajada van a tomar alguna medida.? Este señor diputado también recuerda que la ONU es contraria a la participación y asistencia de los niños a las corridas de toros porque “entrañan violencia física y mental además de general un impacto perjudicial para su desarrollo integral” Me gustaría que nos dijera el señor diputado que impacto integral se le puede quedar a una niña de once años que ha sido violada por un niñato que como no había cumplido los catorce el día de la “machada” campa libre por la vida.
Aquí tienen tajo para trabajar, si es que quieren y tienen ganas. O lo dejamos pasar, que cumpla los diecinueve se haga HOMBRE, un día se le cruce el cable, coja la escopeta y se cepille a diecisiete y sin puntilla. ADRIAN, MACHACALO.
Aniceto Blasco.