09/03/2018
GONZALO CABALLERO TORERO
Cuando más dormida parece que está la Fiesta, en alguna ocasión como la que vamos a comentar, la fiera se despereza y da su zarpazo. Lastima que esto ocurra con demasiado tiempo entre una y otra. Lo ocurrido hace muy pocas fechas en la presentación de la feria de San Isidro en Madrid, con presencia del Rey Emérito y altos cargos de un nutrido grupo de taurinos “mandones”, dejó muy claro que aquí y como siempre manda “don dinero” y el mangoneo, e importa poco lo que hace un torero en el ruedo aunque en ello le valla la vida. Por eso el gesto de un llamado torero modesto, para mi un hombre y un TORERO de los pies a la cabeza, se enfrentó a todo este folclore que rodea la Fiesta y dijo hasta aquí hemos llegado. Resulta que el torero con un par, subió al escenario y le devolvió al productor Simón Casas, empresario de la plaza el premio que le otorgó esta empresa al finalizar la feria del pasado año. El premio consistía al otorgado a la mejor estocada de la feria. Gonzalo Caballero, madrileño de nacimiento que ha sido durante los últimos diez años uno de los que más orejas ha cortado en la plaza de las Ventas tanto de novillero como de matador, no ha podido aguantar más tanta manipulación, mentiras y falsas promesas. Para este año y a pesar de ser uno de los triunfadores del pasado le ofrecieron una corrida dándole a escoger tres ganaderías, que el torero desechó. Y lo dejó muy claro, estos hierros los mataré yo en esta plaza cuando sea figura porque yo querré, y no porque me los imponga nadie. Pues bien, se quedó fuera de los carteles. Por cierto unos carteles en donde hay más paja que trigo. Pero que fueron ovacionados por toda la “cla” de invitados, aunque para hacer justicia hay que decir que Gonzalo Caballero fue despedido con una ovación de gala.
Menos mal que la cordura se volvió a demostrar que los aficionados al toro tienen su sensibilidad y todo no es sangre y muerte. Aquí hay muchas más cosas que valorar.
Espero que a partir de ahora esa hornada de jóvenes y buenos toreros, que a pesar de los tiempos han surgido de la nada, se mojen como lo ha hecho Caballero, cojan el mando de esto, manden a sus casas a una veintena de carcamales que sobra en la fiesta, y entre el aire freso que va siendo hora de renovar. Y a todos estos caciques que se llevan el dinero de la Fiesta los sepan poner en su sitio. Eso sí hay que estar unidos, algo muy difícil de conseguir en un mundo tan complicado. Gracias Gonzalo por tu hombría y señorío, siempre me caíste bien como TORERO, ahora me caes bien como hombre.
Aniceto Blasco.