06/07/2019
LA PLAZA CASI SE LLENO PESE A LA AUSENCIA DE ROCA REY ALVARO LORENZO CORTO LA UNICA OREJA DE LA TARDE
Segundo festejo de la feria del Angel. Casi lleno. Tres toros de Cortijo de la Sierra y oros tres de Fernando Sampedro. Correctos de presentación, cómodos, desclasados aunque nobles y muy flojos de fuerzas. Todos tomaron un solo puyazo. El tercero fue devuelto y se lidió otro de la misma ganadería del Cortijo de la Sierra.
Miguel Angel Perera : botella y oro, Palmas y saludos. Alvaro Lorenzo: grana y oro, oreja y vuelta al ruedo tras petición. Pablo Aguado: corinto y oro, palmas y ovación.
Se anuncio en su día a Roca Rey, se especuló durante otros tantos que no venía, y al final no compareció, mando parte médico de su lesión. A la vista de cómo estaba la plaza la gente no le dio importancia y casi llena el aforo. En su lugar debutó Pablo Aguado la gran revelación de la temporada y no defraudó, aunque es verdad que el ganado tanto para él como para al resto de la terna no fue el más apropiado para el triunfo. Dejó cosas sueltas de su buen hacer, de ese toreo que se paladea y que te deja regusto después de disfrutarlo. Algunos naturales en el segundo de su lote los tuvieron, fueron largos, templados gozaron de esa personalidad que imprime a todo lo que hace este torero sevillano y a todos dejó contentos. Lastima del fallo a espadas en su segundo, de haber acertado habría cortado una oreja. Lo dejamos para la próxima.
Miguel Angel Perera abrió la tarde con un inválido que debería de haber pasado al taller de reparaciones. Rodó varias veces por el suelo y en un descuido del torero lo tropezó y lo tuvo a merced y le perdonó la cornada, pues eso sí, nobleza tuvo mucha. Le obligaron salir a saludar tras la muerte del cuarto. El torero se hizo el remolón para salir de la bocana del burladero, tal fue la insistencia del público que al final accedió aunque él más que nadie sabía que no se la merecía después de la faena a otro inválido que debió seguir los pasos del primero de la tarde.
El tercero, un precioso sardo fue devuelto, además de arrastras los cuartos traseros parecía reparado de la vista. Salió otro con el mismo hierro, el de Cortijo de la Sierra, que también tuvo dificultades para llegar al final . Alvaro Lorenzo se fue entonando a lo largo del trasteo de muleta, pues al inicio pocos pensamos que la cosa fuera a bien. El torero confió en él y aunque llego al final muy mermado de facultades pudo sacarle pases que gustaron a los tendidos. Cortó una oreja y todos tan contentos. En el quinto le volvieron a pedir otra por pegarse con un toro con genio y mal estilo, no se la mereció, el presidente no la concedió y el torero dio la vuelta al ruedo. Al presidente lo abroncaron cosa que no se mereció. Otra vez los tiempos muertos nos llevaron a las dos horas y cuarenta minutos de festejo. Porque no agilizamos esto un poco . Algún día vamos a salir de noche de la plaza y verán como alguien se va a perder.
Aniceto Blasco.