23/04/2020
EL AYUNTAMIENTO INTERPEÑAS Y LA ASOCIACION DE SOGA Y BAGA DECIDEN LA SUSPENSIÓN DE LA VAQUILLA
Era de esperar, y es una buena noticia aunque nos duela. La cordura ha funcionado y el acuerdo de las tres entidades debe ser bien acogida por el resto de la población. No era una temeridad, era una locura el pensar celebrar esta fiesta multitudinaria. Si hace pocos días ya se suspendía el Concurso Nacional del Toro de Cuerda a finales de junio, la Fiesta de La Vaquilla estaba en el punto de mira de la suspensión y así ha sido. Nadie en su sano juicio pienso que pueda poner ni un pero a tan sabia decisión, y si hay alguno que se lo calle y se lo guarde en los más intimo de sus pensamientos.
Creo que tampoco nadie cuando comenzó este maldito año pensó al brindar por él que esta sin razón en la que nos encontramos nos llevaría a una situación caótica y desesperante, a mí por lo menos eso me parece.
Este año ni la Rosa, ni la Rita, ni la Juana, ni la Sinforosa, y tampoco la Emerenciana cargaran con los cestos marcando el trote , para que algunos pregunten ¿ donde van ? ….. ¡ A LA VAQUILLA ¡ . Ni detrás irán el Pipa, el Cotorro, el Poca Tripa y el Cachorro. Todos ellos personajes ficticios del poeta local don Mariano Valero, el Doctor Calvo, en su obra La Vaquilla.
No es la primera vez que Teruel se queda sin su fiesta. Es cierto que los motivos fueron muy distintos. En 1919 Juan de la Cierva, Ministro de La Gobernación la suspendió. En 1925 siendo alcalde don Aniceto Marqués Unsaín, solicitó al Gobierno Civil la autorización para su celebración. Dos años después el pueblo se subleva ante otra nueva prohibición, y en 1927 vuelven las manifestaciones y las protestas. Ante los graves altercados don José Mohíno alcalde de Teruel publica un Bando pidiendo terminen los incidentes. Al proclamarse la Segunda Republica en el año 1931 y siendo alcalde don José Borrajo el pueblo solicita la vuelta de la fiesta de la Vaquilla. Del 1936 a 1941 la fiesta desaparece, siendo en el año 1942 cuando la Vaquilla cambia de rumbo y consigue estabilidad. Pero aún tendríamos que vivir otro nuevo avatar. En 1964 siendo Gobernador Civil don Nicolás de las Peñas y de la Peña, no deja celebrar la Vaquilla con toros ensogados y tras un acuerdo con el alcalde don Cosme Gómez Iranzo los toros se corren embolados y sueltos desde los cocherones de la Diputación, sitos en el lugar que hoy ocupa el monumento a la Vaquilla en la entrada del Viaducto Viejo, hasta el edificio, hoy de la Telefónica, en la calle de los Amantes. Incluida la calle de Valencia, la de San Juan y la Plaza del Torico. Lo de este año tristemente es otra historia. Un mal sueño del que todos queremos despertar.
Aniceto Blasco.