11/01/2016
La D.O. Jamón de Teruel afronta el nuevo año con el reto de impulsar la IGP Carne de Cerdo
Se busca que que se pueda aprovechar todo el animal para rentabilizar la actividad
La Denominación de Origen Jamón de Teruel inicia 2016 con la mirada puesta en la internacionalización y con el reto a largo plazo de poner en valor toda la carne del cerdo certificado a través de una Indicación Geográfica Protegida. Desde el Consejo Regulador aseguran que potenciar la "exclusividad" del producto y posicionarlo en el mercado gourmet por su alta calidad y características saludables serán garantía de rentabilidad para los operadores de la Denominación. Piden, para ello, el compromiso y la ayuda de las instituciones destacando que es un sector trasversal que incide directamente en la lucha contra la despoblación. «Un cerdo con D. O. de Teruel tiene que alimentarse de cereal turolense y tiene que ser sacrificado, transformado y curado sin salir de la provincia», destaca el presidente del Consejo, Carlos Mor. De cara a la puesta en valor de todo el animal, "trabajamos para que al año que viene se equiparen las paletas a los perniles. Pero es importante que los costes de
En ese sentido, el Consejo Regulador trabaja en la puesta en marcha de una Identidad Geográfica Protegida (IGP) para la carne. "Que el solomillo o el lomo de cerdo tengan un prestigio y un reconocimiento concreto repercutiría directamente en positivo a la cuenta de resultados de los operadores", señala. Mor es consciente de que para ello urge un compromiso de las instituciones y una predisposición para llegar a acuerdos de los más de 200 operadores que forman la Denominación Jamón de Teruel: fábricas de piensos, ganaderos, industriales...
Buenas perspectivas a falta de balance final
La inclusión de la paleta en el mercado ha sido precisamente una de las razones por las que la D.O. realiza un balance positivo del año 2015. A falta de estudiar los resultados en el Consejo a final de mes, Mor subraya la sensación generalizada de los operadores de que, en caso de haber producto, se hubiese podido vender hasta un 50% más de jamones y paletas. Pese a que en la provincia hay capacidad para curar 4,5 millones de perniles, no se certifican 300.000. El objetivo sería que el 30% -alrededor de 1,2 millones de piezas-, lleven la estrella de la D. O. En los más de 30 años de historia de la Denominación de Origen, la producción máxima, antes de iniciarse la crisis en el sector, ha rondado las 700.000 piezas.
Otro de los retos del Consejo Regulador es homegenizar el producto. "Hay que garantizar que un consumidor, compre dónde compre nuestro jamón, obtenga un producto similar". Para Mor, la genética y la curación son aspectos fundamentales que garantizan la calidad óptima. Defiende que, pese a que la Denominación de Origen contemple 14 meses mínimos de curación del producto, han de tenerse en cuenta las características de cada jamón para que no salga al mercado antes de tiempo.