05/02/2016
Oliach: “Estar de dos a tres semanas sin agua perjudica a la producción”
Labranza, riego, hoyos y tipos de turba. Esos fueron algunos de los temas que abordó ayer Daniel Oliach, ingeniero de Montes
Labranza, riego, hoyos y tipos de turba. Esos fueron algunos de los temas que abordó ayer Daniel Oliach, ingeniero de Montes. Centro Tecnológico Forestal de Cataluña en su charla, que fue una de las que más preguntas generó de todas las que a lo largo de cuatro días se han desarrollado en la II edición del Curso de Truficultura que ayer concluyó en Mora. El experto se centró en los estudios sobre tipo de suelo, aportes de turba o abono, es decir, en algunas de las variables más importantes que afectan a la producción trufera, entre las que la aportación hídrica juega un papel fundamental puesto que es la garantía para cazar trufa: "Estar de dos a tres semanas sin regar perjudica la producción", dijo el experto.
El agua es importante todo el año y no sólo en agosto, sentenció el investigador, quien señaló que durante la implantación del cultivo no es conveniente dejar la planta sin aporte de agua durante demasiado tiempo, salvo en el mes de julio, en el que aconseja dejar un periodo de estrés hídrico que puede prolongarse durante 15-20 días. "Es mediterránea", concluyó Oliach y, por tanto, necesita un periodo de carencia.
Otra de las conclusiones a las que llegaron tras los estudios acerca de aportes hídricos es que una cantidad excesiva de agua es muy perjudicial para el crecimiento del árbol. Por eso, plantea que el riego sea durante la primavera, que es cuando la planta se desarrolla más, del 50% de la evapotranspiración menos la precipitación, es decir, que hay que calcular tanto la evaporación del agua como la lluvia que se ha registrado para decidir la cantidad de riego. En verano la aportación sería un poco inferior y siempre respetando el periodo de estrés hídrico. El especialista añadió que en la fase otoñal no está tan clara la cuantía que necesita la planta para su correcto desarrollo.
Otros factores a tener en cuenta son la textura, composición y pedregosidad del suelo donde está el cultivo puesto que la capacidad de almacenaje también influirá en los cálculos para el riego. Oliach también habló durante su conferencia de algunas de las últimas tecnologías para medir la humedad del suelo de cara a ajustar los riegos.
En cuanto al tipo de riego, el experto señaló que en la fase de implantación es recomendable el riego por goteo o por aspersión. "Hay que pensar si se quiere implantar el riego definitivo y tenerlo en cuenta a la hora de hacer esa primera inversión", señaló.
En cuanto al riego en plantación, explicó que se hizo un estudio en una plantación de 22 años y en plena producción del Instituto de Formación Profesional Específica de San Blas y se recogieron datos durante tres años. Una de las principales conclusiones a las que llegaron es que estar de dos a tres semanas sin regar supone una merma considerable la producción de trufa.
El técnico del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña habló de las investigaciones que se están desarrollando con acolchados, una técnica que permite la supervivencia de la planta y cierto desarrollo a la vez que supone un mínimo coste. Se está utilizando, según explicó, para la realización de repoblaciones con encinas micorrizadas, una planta que, según se ha comprobado, cuando se siembra en el monte y no se atiende, apenas se desarrolla.
En la fase de implantación un buen manejo es fundamental porque "condiciona el futuro de la plantación", según matizó el investigador
Aconsejó cavar alrededor de los árboles para eliminar la competencia herbácea y dejar el suelo más mullido. Cuando son jóvenes es suficiente con cavarlas una vez al año, a partir del quinto año recomienda quitar las hierbas a medida que salen. Sin embargo, matizó que en truficultura no hay una "regla mágica", sino que es cuestión de observar cada una de las parcelas porque hay zonas donde llueve mucho y salen muchas malas hierbas y en otros lugares, como Gúdar-Javalambre, apenas hay precipitación, lo que frena el crecimiento de hierbajos.
Otro de los temas que abordó es la fertilización y en algunas de las pruebas realizadas en campo se empleó Proferfol. La principal conclusión a la que llegaron es que usar grandes cantidades era perjudicial. De esos estudios también se desprende que la aportación de potasio sí beneficia a la plantación, algo que, como apuntó Oliach, ya se recogía en la bibliografía más antigua que hay sobre Tuber melanosporum.
Los hoyos y la turba
En lo que se refiere a los aportes de sustrato, el tema de los nidos u hoyos está solucionando muchos problemas en suelos con arcillas y limo fino, también favorece la obtención de trufas redondeadas, que tienen más valor en el mercado. No obstante, el experto alertó de que hay que tener cuidado con la turba que se emplea porque algunas han dado problemas a los truficultores. "Hay turbas que están funcionando muy bien, pero otras no son recomendables", dijo el investigador.
Los alumnos preguntaron sobre el momento idóneo para realizar las aportaciones y Oliach recalcó –una vez más– que en trufa no hay reglas exactas. El especialista habló de casos en los que los productores añaden turba y esporas en la zona tras cada extracción de trufa.
Sí matizó que un momento bueno para hacer los pozos es al terminar la campaña porque a la turba se la puede añadir la trufa molida que se ha extraído esa misma cosecha. No obstante el experto matizó que hay quien la congela o la deseca con el fin de hacer los pozos y la aportación más tarde porque considera que es más favorable.
Los asistentes plantearon muchas cuestiones sobre profundidad y diámetro de hoyos y aunque matizó que hay gente que está probando múltiples parámetros, lo habitual son 20 centímetros de diámetro por 25 de profundidad. "Pensad que es una perturbación potente, como metamos mucha turba podemos cargarnos el ecosistema", dijo.
"Trufa es trufa"
Alumnos y responsables de la II edición del Curso sobre Truficultura Práctica organizado por la Fundación Antonio Gargallo-Universidad de Verano de Teruel (UVT) hicieron ayer una valoración muy positiva de los contenidos desarrollados durante las jornadas. Sin embargo, señalaron que aunque les ha servido para aclarar muchas dudas también ha supuesto sembrar otras. "Trufa es trufa, cuanto más la conoces más dudas tienes", comentaba ayer uno de los participantes. En este sentido, Julio Perales, director del curso indicó que se pretende "dar a conocer un campo muy amplio y la formación no se obtiene en un año". No descarta desarrollar una nueva edición del curso al año que viene porque "se palpa en la gente que hay inquietud por el tema", aseveró. Entre los asistentes estaba María Hernández, que se dedica en Vic a la recogida y venta de trufa silvestre. Ahora quieren iniciarse en el mundo de la truficultura y reconoció que en Mora ha aprendido mucho y que el curso le ha servido para hacer muchos contactos.
También Ana Fortún y María José Lasaosa, de Loscos, estaban muy contentas con los conocimientos adquiridos aunque matizaban que son aún "novatas" en el tema.(Diario de Teruel)