07/04/2016
Las obras de Hernández Pijuan y de Sempere, en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora
El coleccionista Javier Martín ha seleccionado 24 cuadros, algunos de ellos nunca expuestos, en "Signo y línea en el paisaje"
Martín ha seleccionado estas piezas de la colección Ars Citerior, datadas desde 1974 a 2004, porque reflejan la admiración que Hernández Pijuan y Sempere sentían por los paisajes que les acompañaron a lo largo de su vida. Se trata de 24 óleos, gouaches, serigrafías y un aguafuerte y aguatinta, de tamaño pequeño o mediano en los que la naturaleza se muestra a través de las manos de estos pintores, que aunque no son de la misma generación, sí que compartieron etapas creativas, como apunta Javier Martín: "Los dos vivieron el momento de la abstracción y la época en que se estaba gestando el Museo de Cuenca".
Al menos siete de las 24 obras nunca han sido expuestas ni tampoco se han reunido conjuntamente, sin embargo, como señala Javier Martín "queríamos rendir un homenaje en el Museo de Salvador Victoria, que fue compañero de ambos, ya que en 2015 se cumplieron 30 años del fallecimiento de Sempere y 10 años del de Hernández Pijuan".
La viuda de Salvador Victoria y gestora del legado del pintor de Rubielos de Mora, Marie Claire Decay, destaca la gran calidad de las obras expuestas: "Lo bonito de estos pintores es que puedes ver sus cuadros tanto de lejos como de cerca, porque estaban perfectamente pintados, eran artistas con una formación técnica exquisita", señala.
Joan Hernández Pijuan (Barcelona 1931-2005) escribió en el año de su fallecimiento "que se trata de convertir el paisaje en algo que uno mira", algo que el miró desde niño en la comarca de La Segarra y años más tarde, en la de la Noguera leridana. Esas vistas marcaron la estética del artista, hoy presente en los principales museos de España, como el Reina Sofía, el MACB y el Museo Abstracto de Cuenca, y en otros espacios como el Guggenheim de Nueva York, en museos europeos y japoneses.
Para Eusebio Sempere (Onil 1923-1985), escultor y pintor, el paisaje también fue una materia prima indispensable para su inspiración. Así, las huertas y las palmeras de su Alicante natal se fueron sucediendo con los horizontes castellanos y también con los aragoneses, que conocía bien gracias a su amigo y colaborador, el serígrafo turolense Abel Martín, con quien recorrió la sierra de Gúdar, el Maestrazgo... Sempere a pesar de su ceguera de un ojo, supo plasmar las infinitas tonalidades de la monocromía, como muestran algunas de las obras de esta exposición. Entre los muchos reconocimientos que recibió está el Premio Príncipe de Asturias a las Bellas Artes, y hoy su obra es referencia en museos como el Reina Sofía, el IVAM, el Museo de Arte Moderno de Barcelona, el de Arte Abstracto de Cuenca, el MOMA de Nueva York o el Museo de Hamburgo, entre otros.
Disfrutar del paisaje abstracto en el museo Salvador Victoria
Monocromías, líneas con una perfección ajustada a la intención del artista, trazos que son lirios entre la masa y el vacío, mallas, campos de cereal, los campos y la vida reflejada a lo largo de las cuatro estaciones... Paisajes que Hernández-Pijuán y Sempere capturaron en los 24 cuadros expuestos, obras que hoy siguen capturando también la mirada de quien los observa.
Esta muestra temporal, la número 36 del Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora (Teruel), puede visitarse los sábados en horario de 11 a 14 horas y de 16.30 a 19.30 horas, y los domingos, de 11 a 14 horas, hasta el 2 de julio.