02/11/2017
CV Teruel obtiene una nueva Supercopa de voleibol
El Pabellón de Los Planos volvió a ser ese fortín inexpugnable que tanto respeto infunde entre los equipos de la Superliga. Más de 2.200 aficionados se citaron el domingo en las gradas de la cancha turolense para convertirse en el “séptimo jugador” que tantas veces ha resultado determinante en el resultado de los partidos.
El buen juego del equipo naranja y el apoyo de sus aficionados fueron las claves para derrotar por un claro 3-0 al Urbai Voley Palma y dejar en Teruel la sexta Supercopa para un equipo de leyenda.
La cancha se vistió para las grandes ocasiones y apenas quedaban asientos vacíos. Una ola de camisetas y bufandas de riguroso naranja invadían los anfiteatros para llevar en volandas al Club Voleibol Teruel.
Mientras a pie de pista el speaker arengaba a la hinchada con gritos de “No pasarán”, la Marea Naranja -incombustible- repetía sus grandes éxitos musicales haciendo de Los Planos un lugar ensordecedor.
Mientras en el palco se citaban autoridades de todas las instituciones, en la grada supletoria de los hinchas más extremos del club naranja se sentaron ex jugadores del conjunto turolense. Allí se citaron el colocador del L’Ille Grau, Sergi Reñé, y el opuesto del Rio Duero Soria, Gerard Osorio, ambos ex jugadores del CV Teruel, para animar a su antiguo equipo, junto a otros jugadores de la competición nacional.
Tras la cosecución del título, los jugadores del Club Voleibol Teruel se apresuraron a aproximarse a la grada supletoria desplegada para dar cabida a los seguidores más acérrimos y agradecerles el apoyo que pudieron sentir durante todo el encuentro. Los abrazos entre algunos de los miembros de la peña La Marea Naranja y los jugadores fueron sinceros y emocionantes.
Después, los amigos y familiares de los jugadores se fundieron con los aficionados y periodistas en el pista para asistir emocionados a la entrega de trofeos.
El primer galardón que se entregó fue para el receptor turolense Balsa Radunovic, que recogía eufórico el balón dorado que le acredita como el MVP?de la final de la Supercopa. Un premio que en seguida, y entre bromas, compartió con el resto de sus compañeros. Después, los subcampeones recogieron el trofeo. Víctor Viciana, esbozaba una sonrisa que trataba de empañar la desilusión de no haber podido alzarse con la victoria.
Y a continuación se desató el escándalo. El pabellón de Los Planos se puso al borde del delirio cuando los jugadores y técnicos del CV Teruel subieron al podio para recoger las medallas individuales de campeones y después, en manos del capitán Thomas Ereu, la copa, entre música y una lluvia de confeti. Un trofeo que ya luce, junto a los otros cinco, en las vitrinas del club.(Diario de Teruel)