27/12/2017
OTRA TEMPORADA TRÁGICA
Quien nos iba a decir el pasado año en estas fechas, que la temporada que ahora termina definitivamente tendríamos que seguir hablando de otro torero muerto en el ruedo de una plaza de toros. Esto desde lo de Paqurri en Pozoblanco en el año 1.984 lo teníamos como olvidado. Como una cosa que aunque lógica en una profesión de riesgo como es el toreo nunca llegamos a tenerlo presente. Ocurre cada cierto tiempo y se le da por supuesto la importancia que tiene, pero algunas veces estas muertes por lo general caen en el olvido con demasiada facilidad.
De esto por desgracia sabemos en Teruel. Aquí nos tocó vivir horas de angustia tras la muerte del torero Víctor Barrio en la feria del Ángel del año 2016. A muchos ya se les habrá olvidado cómo fue el percance, en que toro, en que momento de la faena, en como se llamaba el toro. Esas cosas que al aficionado de verdad se le quedan gravadas para siempre en el disco duro de su ordenar personal.
A mí será difícil, no porque me considere mejor aficionado que nadie, que no lo soy. Pero al estar en el callejón en un burladero de prensa muy cerca de la enfermería, casi me rozó el cuerpo de Víctor y pude ver la muerte en su cara. Será difícil olvidarlo.
Como me figuro que será para muchos que tuvieron que vivir de cerca la muerte de Iván Fandiño en la plaza francesa de Aire-sur-l´Adour el 17 de junio del año que ahora nos dice adiós. Dos toreros jóvenes que tuvieron que luchar en muchos frentes para abrirse paso por un difícil camino con más espinas que rosas. Dos familias destrozadas en unos segundos y dos vidas tronchadas por ser fieles a una profesión nada fácil y a veces, las más, no muy agradecida con los que incluso como en estos dos casos, la vida la pierdes tontamente ante un público que en muchos casos está más pendiente en otras cosas hasta que ocurre lo irreparable.
La temporada ha vuelto ha ser dura. Al toro actual parece que le hemos perdido el respeto, no se le da la importancia que sigue teniendo. Lo hacemos todos, el que va a la plaza por primera vez, o los que llevamos muchos años en los tendidos de las plazas de la geografía taurina. Nos importa todo igual, medimos con el mismo rasero al que empieza, al que tiene sus años de oficio o a la figura consagrada. Con el toro pasa algo parecido. Todos tienen que embestir, todos tienen que ser grandes y con muchos kilos, y esto afortunadamente sigue teniendo sus leyes y sus formas y su concepto.
La lista de heridos sería interminable, en ella como es lógico entran todos. Matadores, novilleros, banderilleros, rejoneadores, Todos los que intervienen en este espectáculo están expuestos al percance, por eso esta profesión es tan difícil y tan dura. Por supuesto no para algunos, pero dejémoslo ahí, no merece la pena perder el tiempo.
No ha sido un comentario alegre precisamente para despedir el año, pero había que acordarse de los que dieron todo por esta FIESTA. Algunos su sangre y otros hasta su vida.
Y para más INRI se nos fueron cuatro grandes de otros tiempos. Dámaso González. Palomo Linares. Gregorio Sánchez y Victorino Martín. Un año para el olvido, esperemos mejor suerte para el 2018.
Aniceto Blasco.