12/03/2018
Amelia Earhart, la aviadora que eclipsó a Lindbergh
Serie de artículos de la Coordinadora de Organizaciones Feministas de Teruel, dedicados a mujeres, que marcaron un hito en sus ámbitos de actividad. Queremos otorgar visibilidad al papel de la mujer a lo largo de la historia
Amelia Earhart (Atchitson, Kansas, USA 24 julio 1897- desaparecida en el Pacífico el 2 de julio de 1937) fue un hito en la historia de la aviación y tuvo una habilidad incomparable en el panorama mediático de su momento. Fue una auténtica estrella en los años 30.
En 1927 se unió a la Asociación Aeronáutica Nacional. Fue inversora del mundo aeronáutico, vendió aviones, promovió la aviación, especialmente entre las mujeres.
Fue la primera mujer en cruzar el Atlántico (5 años después de hacerlo Charles Lindbergh), y la primera en hacer un vuelo solitario en el Atlántico. En 1934 cruzó el Pacífico. Diez pilotos lo habían intentado antes y murieron. Earhart lo consiguió.
Le quedaba un último sueño: un viaje alrededor del mundo. Quería marcar dos hitos: la primera mujer en hacerlo y la mayor distancia posible rodeando por el Ecuador. Viajó con otro piloto. Nunca llegaron a su destino. Salieron el 21 de mayo de 1937, el 2 de julio se dieron las últimas comunicaciones. Roosevelt autorizó la búsqueda, que duró hasta el 18 de julio. No se encontró nada. Cabe señalar que en los últimos días, se ha hecho pública la noticia de que el antropólogo Richard Jantz, tras volver a analizar, con tecnologías actuales, unos restos óseos encontrados en 1940 en la isla desierta de Nikumaron, ha llegado a la conclusión de que “los análisis revelan que los restos se asemejan más a ella que al 99% de los individuos.”
Amelia Earhart tuvo una vida de gran actividad pública: dio conferencias, fue una auténtica sensación mediática, fue un espejo en el se vieron reflejadas las mujeres que querían romper con las convenciones que las relegaban a un puesto secundario. Su mensaje era que si un hombre podía hacerlo, una mujer también. Tuvo muchos reconocimientos: hizo un tour por Europa; fue recibida en Nueva York en un desfile bajo una lluvia de pasquines; Hoover la condecoró con la medalla dorada especial de la National Geographic Society; recibió las llaves de varias ciudades; el congreso la condecoró con la Distinguished Flying Cross, otorgada por primera vez a una mujer.
La aviadora en una de las cartas dirigidas a su marido escribió: “Por favor, debes saber que soy consciente de los peligros, quiero hacerlo porque lo deseo. Las mujeres deben intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres.”