16/08/2016
Se agrava la crisis del carbón tras dos meses sin vender a la Central
La actividad minera agoniza en la cuenca turolense y los despidos se suceden desde enero. Han empezado en las subcontratas pero podrían llegar más temprano que tarde a las empresas matrices. El sector minero-eléctrico asegura que atraviesa un momento «crítico», el «peor de su historia», y clama a las administraciones públicas apoyo para mantener lo que queda de minería y, con ella, la vida en los pueblos que viven fundamentalmente del carbón.
La Central Térmica de Andorra, que no echó humo en toda la semana pasada, ha dejado de comprar carbón a las empresas mineras aragonesas en julio y agosto ante la imposibilidad de quemar el que ya tiene acumulado por la ausencia de demanda puesto que Red Eléctrica de España, operador del sistema eléctrico en el país, no ofrece hueco térmico «suficiente» para la energía producida con lignito. La producción de energía este año en la Térmica está tres veces por debajo de la producida en 2015 a estas fechas y lo peor es que las perspectivas no son de mejorar, al menos en el corto plazo. «La situación es de impotencia. Vemos como la Central no echa humo, los grupos no entran en red y lo que se está haciendo en la infraestructura son trabajos de mantenimiento, preventivos... En definitiva, poner los grupos en perfecto estado para cuando se entre en funcionamiento», explica el presidente del Comité de Empresa de la Térmica, Hilario Mombiela.
La clave para revertir la situación pasaría por establecer un hueco térmico mínimo obligatorio del 7,5% para la energía generada con carbón en España. Es un compromiso político que el Gobierno de Rajoy suscribió ya en el último Plan del Carbón 2013-2018 pero que no se ha puesto en marcha por falta de «voluntad», tal y como denuncian agentes políticos, sociales y económicos de la zona. Este condicionante permitiría que el carbón entrara en Red y poder mantener la actividad en las minas españolas, que cifran en 5 millones de toneladas la cantidad que necesitarían extraer y quemar para sobrevivir -en 2015 se quemaron tres millones de toneladas de mineral nacional y 19 de importado-. Además, esta cuestión garantizaría la actividad en Andorra y propiciaría estabilidad a la infraestructura, algo que Endesa, como ha manifestado en varias ocasiones, podría tener en cuenta a la hora de decidir si acomete la inversión que necesita la eléctrica de 230 millones de euros para alargar su vida útil. El porcentaje mínimo garantizaría la quema de carbón autóctono en Andorra ya que las instalaciones bajoargonesas requieren de lignito nacional -en un alto porcentaje-, para producir energía.
Pero mientras las condiciones no sean favorables y se limitan a elucubraciones y promesas políticas, la eléctrica va apurando plazos y haciendo pruebas con carbón extranjero en sus calderas. Por el momento, la única fecha límite establecida es que la inversión tendrá que estar hecha antes del 20 de junio de 2020. Sino, la Central andorrana tendrá que echar el cierre. Los trabajadores aseguran que en caso de que la intención sea la de invertir «ya tendrían que verse movimientos».
Samca «aguanta» el tirón
Entre tanto, la minera Samca es la única que aguanta el tirón en España manteniendo a su plantilla en las minas pero reduciendo al máximo los servicios de las subcontratas. Así, en las últimas semanas se ha anunciado la pérdida de una veintena de puestos de trabajo en Villajos, Maessa, Tayser y Bailon. En diciembre ese número llegará a 30 y se sumará el centenar que se perderán con el cierre de la mina de interior de Samca en Ariño, el único pozo subterráneo que queda en la provincia de Teruel y que tiene los días contados.
La legislación europea, que exige el cierre de las minas no rentables en 2018, ha provocado que Samca no se plantee la apertura de más pozos de interior en la zona. Pero si ha resuelto todos los trámites para abrir un nuevo desmonte de cielo abierto en el paraje de La Codoñera, entre los términos municipales de Oliete y Alcaine. Contempla una extensión de 500 hectáreas, de las que se obtendrían aproximadamente 30 millones de toneladas brutas de carbón. No obstante, la minera condiciona la apertura de la nueva explotación a la decisión de Endesa.
Condicionada también a la decisión de la eléctrica está también la reapertura de un antiguo desmonte de Castel de Cabra. En mayo de 2014, la Compañía General Minera solicitó a la DGA los permisos necesarios para retomar la actividad en la zona. El Inaga ya ha dado el visto bueno a la declaración de impacto ambiental y la tramitación del expediente estaría cerca de concluir. Los trabajos de explotación se centrarían en 28,8 hectáreas.
«Todo depende de lo que ocurra en la Térmica, por lo que es vital que se acometa la inversión o estaremos muertos», coinciden los miembros de la mesa por la reindustrialización y el futuro de Andorra Sierra de Arcos formada en febrero por agentes políticos, sociales y vecinos. Este foro se constituyó con el objetivo de aglutinar a toda la sociedad de la comarca y, con un sola voz, reivindicar el futuro de la zona. A lo largo de los últimos meses han mantenido reuniones con diferentes representantes políticos y sociales y, en junio, convcaron una gran manifestación en Andorra que fue secundada por 3.000 personas. Además de exigir a los gobiernos una ley energética estable y a Endesa la inversión, piden planes de reindustrialización que prioricen actuaciones en los municipios mineros para diversificar la economía y abandonar la dependencia del carbón. Aunque existen fondos desde hace más de 25 años en España dedicados a estos objetivos, a la vista está que no han conseguido los resultados esperados. En ese tiempo, la población de Estercuel, Ariño y Andorra, se ha reducido notablemente. En Estercuel, a la mitad y en Ariño, un 30%.(La Comarca)