15/04/2013
Ricardo Caballer Cardo nos abrió las puertas de RICASA, en Olocau.
Entrevista a Ricardo Caballer Cardo. PARTE II
- ¿Cómo son los inicios de Ricardo Caballer Cardo en la empresa?
Al principio venía con mi abuelo y la pirotecnia tiene sus riesgos… por lo que mi padre no quería que viniera mucho por aquí. Pasé de venir cuando era pequeño con mi abuelo a no venir. A mí nunca me había llamado mucho la atención, ¡fíjate como cambian las cosas...! Volví cuando tenía 17 años y ya empecé a entrar... Cuando ya lo has probado, entonces empieza a gustarte mucho.
Hay gente que esto le gusta mucho al principio y después entra y dice: “esto no es lo que me imaginaba yo” y no le gusta. Pero en mi caso fue al revés, desde fuera no me gustaba, pero desde dentro me gustó mucho. Tiene sus cosas malas, me arrepiento alguna vez de haber continuado, pero también tiene sus cosas buenas, y al final es como una droga que la has probado y te has enganchado, pues en esto me enganché y cada vez vas a más. Cada vez te gusta más, cada vez es más hobby, pero también tiene mucha responsabilidad, mucho riesgo por que la pirotecnia no es como otros trabajos, ni en el trabajo de fábrica ni a nivel de espectáculo.
El espectáculo es un directo “supremo”, si en el mismo día llueve, nieva, o hace viento, y por la noche se ha quedado bien, nadie comprende por que no se ha montado. Y hemos pasado, como todos lo pirotécnicos, penurias para montar los espectáculos. La gente no se imagina…la gente piensa que esto es fácil de montar, pero no es tan fácil.
- El bautizo de fuego. Tu primera vez…
Mi primera vez… podría tener tres años o cuatro. Pero la primera vez montándolo y disparándolo yo, fue un Castillo en Olocau. A partir de ahí, al año siguiente ya estaba haciendo una “Nit del Foc” y al año siguiente unas Olimpiadas, o sea, vas aprendiendo.
No puedes dirigir si no sabes y en este oficio menos. Tienes que dar ejemplo, tienes que saber más que los demás. Este es un problema que pasa, a veces en los negocios familiares, en los que la persona que está al frente sabe menos, probablemente por que no le gusta.
Yo lo vi muy claro, lo monté, lo disparé, me vio mi padre y fue una cosa como…”¡mira como he quedado yo..!”, y después piensas “esto está muy fácil”, “esto se monta tal..” y empieza a gustarte por que lo haces tu.
Yo me pasé por lo menos dos años poniendo sacos, herramientas…empecé desde cero. Con 18 años mis amigos se iban de fiesta y yo tenía que estar poniendo sacos de arena, ellos iban a la playa y yo también, pero yo iba a la playa a poner cañones. Eso se lo agradezco a mi padre, por que me he curtido en un montón de espectáculos y he tenido que ir yo solo a muchísimos sitios. A veces me dicen: ¡pero tú eres muy joven…! Si, si, pero con 36 años tengo muchísima más experiencia que alguien de 65. Una cosa es ser joven y otra es no tener experiencia. A mí me ha gustado la responsabilidad y para poder hacer eso tienes que saber, si no ¿Cómo vas a empezar a montar? El primero fue en Olocau, me acuerdo perfectamente, fue un Castillo de las fiestas de agosto.
- ¿Te has encontrado alguna vez un fallo importante que hayas pensado… ahora como salgo?
Nunca me he planteado ahora como salgo, por que he intentado salir enseguida y no he pensado en eso. Sí que me ha pasado, pero es alucinante la capacidad de reacción que puede tener una persona en ese momento. Pueden pasar uno o dos segundos. Ponerse nervioso antes es una cosa normal, pero durante el espectáculo tienes que estar completamente concentrado. En ese momento no puedes quedarte bloqueado porque en pirotecnia un segundo es muchísimo.
- El próximo reto
Mi próximo reto…son muchos. Yo no paro, no quiero pararme.
Mi próximo reto son otras Olimpiadas, de invierno o de verano, otro mundial, eventos de ese tipo. Ahora, lo que me motiva realmente, habiendo hecho juegos Olímpicos o los Panamericanos, es hacer un espectáculo muy grande, aunque te consume vida por que son muchos nervios y muchísima presión. Los espectáculos con televisión, todo en directo, con muchísima gente, con cuatro mil millones de personas viéndote en la tele no es lo mismo que ir a un pueblo, que tiene su presión y yo me pongo nervioso hasta de tirar una traca, pero no es lo mismo. Eso te consume vida pero te da mucha satisfacción cuando pasan los años, de lo que te acuerdas es de esos espectáculos.
Intento entrar en otros mercados, en otros países, con nuevos productos. Desarrollar nuevos productos para esos clientes que quieren esa calidad y los demás…pues que los hagan los chinos.
Al principio venía con mi abuelo y la pirotecnia tiene sus riesgos… por lo que mi padre no quería que viniera mucho por aquí. Pasé de venir cuando era pequeño con mi abuelo a no venir. A mí nunca me había llamado mucho la atención, ¡fíjate como cambian las cosas...! Volví cuando tenía 17 años y ya empecé a entrar... Cuando ya lo has probado, entonces empieza a gustarte mucho.
Hay gente que esto le gusta mucho al principio y después entra y dice: “esto no es lo que me imaginaba yo” y no le gusta. Pero en mi caso fue al revés, desde fuera no me gustaba, pero desde dentro me gustó mucho. Tiene sus cosas malas, me arrepiento alguna vez de haber continuado, pero también tiene sus cosas buenas, y al final es como una droga que la has probado y te has enganchado, pues en esto me enganché y cada vez vas a más. Cada vez te gusta más, cada vez es más hobby, pero también tiene mucha responsabilidad, mucho riesgo por que la pirotecnia no es como otros trabajos, ni en el trabajo de fábrica ni a nivel de espectáculo.
El espectáculo es un directo “supremo”, si en el mismo día llueve, nieva, o hace viento, y por la noche se ha quedado bien, nadie comprende por que no se ha montado. Y hemos pasado, como todos lo pirotécnicos, penurias para montar los espectáculos. La gente no se imagina…la gente piensa que esto es fácil de montar, pero no es tan fácil.
- El bautizo de fuego. Tu primera vez…
Mi primera vez… podría tener tres años o cuatro. Pero la primera vez montándolo y disparándolo yo, fue un Castillo en Olocau. A partir de ahí, al año siguiente ya estaba haciendo una “Nit del Foc” y al año siguiente unas Olimpiadas, o sea, vas aprendiendo.
No puedes dirigir si no sabes y en este oficio menos. Tienes que dar ejemplo, tienes que saber más que los demás. Este es un problema que pasa, a veces en los negocios familiares, en los que la persona que está al frente sabe menos, probablemente por que no le gusta.
Yo lo vi muy claro, lo monté, lo disparé, me vio mi padre y fue una cosa como…”¡mira como he quedado yo..!”, y después piensas “esto está muy fácil”, “esto se monta tal..” y empieza a gustarte por que lo haces tu.
Yo me pasé por lo menos dos años poniendo sacos, herramientas…empecé desde cero. Con 18 años mis amigos se iban de fiesta y yo tenía que estar poniendo sacos de arena, ellos iban a la playa y yo también, pero yo iba a la playa a poner cañones. Eso se lo agradezco a mi padre, por que me he curtido en un montón de espectáculos y he tenido que ir yo solo a muchísimos sitios. A veces me dicen: ¡pero tú eres muy joven…! Si, si, pero con 36 años tengo muchísima más experiencia que alguien de 65. Una cosa es ser joven y otra es no tener experiencia. A mí me ha gustado la responsabilidad y para poder hacer eso tienes que saber, si no ¿Cómo vas a empezar a montar? El primero fue en Olocau, me acuerdo perfectamente, fue un Castillo de las fiestas de agosto.
- ¿Te has encontrado alguna vez un fallo importante que hayas pensado… ahora como salgo?
Nunca me he planteado ahora como salgo, por que he intentado salir enseguida y no he pensado en eso. Sí que me ha pasado, pero es alucinante la capacidad de reacción que puede tener una persona en ese momento. Pueden pasar uno o dos segundos. Ponerse nervioso antes es una cosa normal, pero durante el espectáculo tienes que estar completamente concentrado. En ese momento no puedes quedarte bloqueado porque en pirotecnia un segundo es muchísimo.
- El próximo reto
Mi próximo reto…son muchos. Yo no paro, no quiero pararme.
Mi próximo reto son otras Olimpiadas, de invierno o de verano, otro mundial, eventos de ese tipo. Ahora, lo que me motiva realmente, habiendo hecho juegos Olímpicos o los Panamericanos, es hacer un espectáculo muy grande, aunque te consume vida por que son muchos nervios y muchísima presión. Los espectáculos con televisión, todo en directo, con muchísima gente, con cuatro mil millones de personas viéndote en la tele no es lo mismo que ir a un pueblo, que tiene su presión y yo me pongo nervioso hasta de tirar una traca, pero no es lo mismo. Eso te consume vida pero te da mucha satisfacción cuando pasan los años, de lo que te acuerdas es de esos espectáculos.
Intento entrar en otros mercados, en otros países, con nuevos productos. Desarrollar nuevos productos para esos clientes que quieren esa calidad y los demás…pues que los hagan los chinos.
Deseamos mucha suerte a este joven empresario en su próximo reto...
Para ver el video de la entrevista en nuestro canal YouTube, pincha AQUÍ
05-04-2013 Olocau- Camp de Turia- Valencia