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25/11/2016

Más exigente, ahorrador y sensible con el desperdicio de alimentos, pero menos informado: así es el consumidor del 2016

Más exigente, ahorrador y sensible con el desperdicio de alimentos, pero menos informado: así es el consumidor del 2016
Fuente: avacu.es
Más de 2.000 consumidores han participado en esta encuesta, que tiene por objetivo conocer mejor al usuario para informar y fomentar un consumo responsable

 La Mesa de Participación, grupo de trabajo constituido por las federaciones y confederaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE, junto a Mercadona, ha realizado una "Encuesta de hábitos de consumo 2016" de la que se desprende que los consumidores son en la actualidad más críticos y exigentes, ahorradores, cómodos, con preferencias por el producto fresco, más tecnológicos, preocupados por su salud y sensibles con el desperdicio de alimentos y la sostenibilidad de la cadena, pero con falta de información.
El estudio ha sido realizado entre más de 230 familias de la Comunidad Valenciana, con el objetivo de conocer mejor al consumidor y, a partir de los resultados, poder informarle, mejorar su protección y conocimiento y fomentar un consumo responsable y sostenible. De los datos obtenidos podemos destacar que:

- respecto a sus hábitos de compra y consumo, el 78 % de los consumidores elije el formato supermercado como su lugar de compra habitual y que la situación económica ha cambiado parte de sus hábitos de consumo en el 66% de los casos. Por otro lado, la compra de productos frescos se impone al resto, siendo su frecuencia de compra superior a la de productos perecederos.

- respecto a los factores que influyen en las decisiones de compra y consumo, lo que más valora el consumidor a la hora de seleccionar un producto es la calidad, seguida del precio. Cuando les preguntamos el motivo por el que seleccionan su lugar de compra señalan, por este orden: la calidad de los productos (20%), el precio (18%) y la proximidad (17%), factores también determinantes a la hora de dejar de comprar en un establecimiento.

- la compra por Internet gana seguidores y mejora su percepción (un 70% la valora positivamente), aunque solo el 16% dice que la utiliza o la utilizará en el futuro, siendo el motivo de este bajo porcentaje el hecho de que el consumidor sigue prefiriendo ver el producto o simplemente porque no necesitan utilizar este servicio.

- sobre la información del producto, el consumidor percibe que en el ámbito de la alimentación dispone de información suficiente, siendo la principal fuente de esta información la propia etiqueta. Los elementos informativos del etiquetado que más valoran los consumidores son, por este orden, la fecha de caducidad (24%), los ingredientes (23%), el precio (11%), la información nutricional (10%) y lugar de origen (7%). Elementos como alegaciones nutricionales, sellos de certificación y marca (sea esta comercial o de distribuidor) son poco o nada valorados. Además se desvela de manera preocupante que solo el 82% conoce la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.

- finalmente, nos encontramos con un consumidor más activo, concienciado y sensible con el desperdicio de alimentos. El 96% de los encuestados considera que el desperdicio de alimentos es un importante y grave problema, lo que justifica que el 88% afirme estar haciendo algo para evitar el desperdicio de alimentos. Al preguntarles por la responsabilidad de ese desperdicio de alimentos, los consumidores encuestados consideran que es de los propios consumidores (11%), las administraciones públicas (6%), la hostelería- restauración (3%), del distribuidor (4%) y del productor (3%).

En conclusión, nos encontramos con un consumidor crítico pero poco formado. Por ejemplo, un 53% desconoce el concepto de “huella ecológica”, solo una cuarta parte de los encuestados conoce el término de “alimentos irradiados” y sólo una quinta parte ha oído hablar de “soberanía alimentaria”. En general, los consumidores encuestados se muestran preocupados y solidarios sobre la producción mundial de alimentos, aunque no todos, ni del mismo modo. Resulta significativo que mientras un 58% cree que en el mundo se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de sus habitantes, un 25% considera que no se producen suficientes y un 16% dice no saber nada al respecto. Su opción preferida para garantizar el acceso a la alimentación para la mayor parte de la población sería un reparto más equilibrado y solidario de los alimentos, dejando a un lado el uso de nuevas tecnologías o las superproducciones.
Más exigente, ahorrador y sensible con el desperdicio de alimentos, pero menos informado: así es el consumidor del 2016
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