18/08/2018
Bétera vive una espectacular Coetà del Gos de gran intensidad y ritmo
Bétera vivió anoche uno de los actos más esperados de todas las fiestas por los
amantes de la pólvora: la coetà del gos. Y la verdad es que este año los mayorales no
han decepcionado a nadie, pues tanto el ritmo como la intensidad fueron
espectaculares.
Una hora antes de que comenzase los mayorales de 2018 y los pirotécnicos de Rausell
preparaban ya las cajas con un buen arsenal de pólvora.
Cada uno de los mayorales tenía 192 docenas de pizarritas, 8 de femelletes y 12 de
coetons distribuidas en tres cajones. Una cantidad considerable para realizar una
coetà espectacular.
"Tenemos muchas ganas, estamos muy emocionados. Hoy hace justo 16 años que
hice la lista y ya estamos aquí. Han sido muchos años de delirio, de estar pegados a la
valla y de hacer vídeos y ahora por fin nos llega a nosotros", explicaba el presidente
de la mayorales, José Luis Palanca, minutos antes de que comenzase el fuego.
Con el recinto preparado y el público listo, los mayorales llegaban vestidos con los
monos, cascos y botas. Las obreras se despedían de cada uno de ellos y les deseaban
fuerza y suerte.
Después llegó el fuego. Más de media hora de femelletes y coetons hicieron la delicia
del público. Los aplausos y la música acompañaban como cada año la salida de los
festeros hasta el barracón. Un momento único en el que la adrenalina del fuego daba
paso a la alegría desmedida.
amantes de la pólvora: la coetà del gos. Y la verdad es que este año los mayorales no
han decepcionado a nadie, pues tanto el ritmo como la intensidad fueron
espectaculares.
Una hora antes de que comenzase los mayorales de 2018 y los pirotécnicos de Rausell
preparaban ya las cajas con un buen arsenal de pólvora.
Cada uno de los mayorales tenía 192 docenas de pizarritas, 8 de femelletes y 12 de
coetons distribuidas en tres cajones. Una cantidad considerable para realizar una
coetà espectacular.
"Tenemos muchas ganas, estamos muy emocionados. Hoy hace justo 16 años que
hice la lista y ya estamos aquí. Han sido muchos años de delirio, de estar pegados a la
valla y de hacer vídeos y ahora por fin nos llega a nosotros", explicaba el presidente
de la mayorales, José Luis Palanca, minutos antes de que comenzase el fuego.
Con el recinto preparado y el público listo, los mayorales llegaban vestidos con los
monos, cascos y botas. Las obreras se despedían de cada uno de ellos y les deseaban
fuerza y suerte.
Después llegó el fuego. Más de media hora de femelletes y coetons hicieron la delicia
del público. Los aplausos y la música acompañaban como cada año la salida de los
festeros hasta el barracón. Un momento único en el que la adrenalina del fuego daba
paso a la alegría desmedida.