07/05/2012
«Apostamos por la autogestión en vez de buscar subvenciones»
ABC.es
—Por contactos personales, aunque eso no tiene que significar nada, pues han sido meses de intercambios enviando videos, fotos y respondiendo formularios para ver si les interesaba nuestro trabajo.
—Pero antes hubo que crear una compañía de la nada. ¿Cómo un grupo de alumnos de las dos primeras promociones de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León apuestan por crear una compañía profesional?
—La idea comenzó a fraguarse en la Escuela y con el apoyo de la Escuela, que nos ofrece espacio para los ensayos siempre que no interrumpa su labor docente. Somos nueve actores y un ayudante, y queríamos tener un espacio profesional propio. Con el tiempo nos hemos ido adaptando las circunstancias, pero ya para este primer semestre tenemos nueve bolos para una compañía con prácticamente meses. Desde luego no es un volumen para vivir de esta actividad, pero nos permite ir armando la infraestructura de la compañía.
—¿Fue para unos estudiantes muy complicado superar la burocracia para constituirse en compañía?
—Somos básicamente actores y aunque hay asignaturas en los estudios sobre esta cuestión, luego la entrada en el mundo empresarial es muy complicado y requiere meses de trámites.
—No son los mejores tiempos para la financiación, pero ¿cómo solventáis este tema crucial?
—Al principio todos hicimos una aportación. A partir de ahí hay que optimizar los recursos al máximo para dar viabilidad a nuestro primer espectáculo, «El premio del bien hablar», de Lope de Vega. También apostamos por la autogestión en vez de buscar subvenciones. De hecho, no hemos recibido ninguna ayuda ni una beca. De todos modos, tampoco hubiéramos podido acceder a ninguna subvención pues no alcanzamos los baremos mínimos por nuestra corta trayectoria. En esa autogestión también está la filosofía de controlar nuestro proyecto artístico.
—Hablando de proyecto artístico, ¿cómo os lo planteáis?
—El texto de Lope de Vega nos permite hacer comedia, algo que nos apetece, pero también como actores jóvenes nos obliga a esforzarnos con el verso. En todo este proyecto tenemos la ayuda de varios profesores de la escuela, como la de Carlos Martínez-Abarca, como director del montaje, junto a otros que también participan activamente. Respecto al tema de la obra, creemos que en estos tiempos a la gente le apetece la comedia y hay espectadores fieles al teatro clásico. De todos modos, el teatro, en esta era de internet, es algo que no se puede piratear pues nada sustituye ver y sentir a unos actores en un escenario y eso ya nos parece muy importante.
—¿Es una excepción que jóvenes actores apuesten por el autoempleo y no esperen ayudas?
—No somos una excepción, aunque también es cierto que puede haber alto de realidad en este tópico. De todos modos, hay que preguntarse qué tipo de oportunidades tienen los jóvenes después de una larga y exigente formación. A todo ello se añade, que ahora estamos dejando de lado la educación y la cultura, pues con las vacas flacas es lo primero que se toca, cuando deberíamos ser conscientes de que son parte esencial del futuro.
—¿Qué opinión te merece la situación de parálisis que sufre el teatro en Castilla y León?
—Aunque nuestra apuesta es la autogestión, creemos que las ayudas al teatro son muy necesarias. Otra cosa es que el modelo tenga que cambiar. Ir a caché acabará siendo historia y no pasa nada por ir a taquilla. Quizá estemos pagando una inercia de muchos años, pero no sólo es responsabilidad de las compañías. Nuestra corta experiencia nos está demostrando que los teatros privados están funcionando, pero el teatro público es esencial y hay que cuidarlo.