27/11/2012
Beatriz Ronda: «El miedo paraliza, pero también te lleva a dar el primer paso para denunciar malos tratos»
elnortedecastilla.es
–¿Pero hay algo que entender?
–Hay que entender una cosa fundamental. Y es que, en el momento social en el que nos encontramos, con un incremento de los casos de violencia, vemos que la sociedad es incapaz de dar una respuesta.
–A qué pregunta.
–Por qué una persona puede llegar a sufrir violencia de género.
–¿Empezamos a responderla?
–La base está en la educación. Por ejemplo, en los mitos románticos que nos han transmitido a través de los cuentos, de las pelis de Disney.
–¿Y qué tiene de malo?
–La generación de estereotipos. Pero es algo malo para las mujeres y para los hombres. El papel de ellos, de los príncipes, es el del hombre valiente, activo y, sobre todo, agresivo. Y si se sale de ese papel, la sociedad lo censura.
–¿Y ella?
–La mujer siempre tienen un papel pasivo, nunca hace nada por sí sola. La Cenicienta, La Sirenita, ¡La Bella Durmiente! Es el ejemplo claro de mujer pasiva que tiene que esperar la llegada del príncipe que viene a salvarla.
–Es un poco exagerado.
–Claro, pero hay que llevarlo a los extremos para que se entienda. Y lo mismo ocurre si lo trasladamos a las historias adolescentes. En 'Crepúsculo', 'A tres metros sobre el cielo'... El estereotipo permanece.
–¿Por qué?
–Porque vivimos en una sociedad que todavía es muy patriarcal, muy machista.
–¿Y cómo cambiamos eso?
–Es importante educar y sensibilizar desde pequeños. Hay que romper con las historias y falsos mitos. Hay que trabajar con los chavales, sensibilizarlos y socializarlos de una forma distinta. En el cole todavía ves cómo los niños juegan a una cosa y las niñas a otra. Hay que empezar a educar de una forma igualitaria: una educación de personas y no de niños o niñas.
–Dicen los expertos que hay un ciclo de violencia.
–La primera fase es la de acumulación de tensión. Son 'microviolencias'. O sea, gritos, insultos, vejaciones. Broncas que no se asumen como algo abusivo, pero que sí lo son. Y que cada vez van a más.
–Segunda fase
–Explosión. Es la fase de la agresión directa, de la violencia física, de las amenazas de muerte, de las agresiones sexuales o sociales.
–¿Sociales?
–Tú hoy no sales con las amigas, tú hoy te quedas sola en casa... O violencia a través de los hijos, utilizándolos como moneda de cambio para conseguir algo. Se entiende como un ciclo porque la violencia va a incrementar su intensidad, aunque esto no quiere decir que todas las violencias emocionales desemboquen en una agresión física.
–Y la tercera fase...
–Es la denominada luna de miel.
–Vaya nombre.
–Es la terminología acuñada por Leonor Walker en 1979. Pero también se le llama fase de arrepentimiento... Es el momento en el que el maltratador le dice a la víctima que no volverá a pasar, que mi vida sin ti no vale nada. Es el momento en el que parecen muy comprensivos o incluso amenazan con quitarse la vida si la víctima los abandona... Esta fase puede durar mucho, pero al ser algo cíclico, volverán los tiempos de maltrato y agresión.
–¿Cómo detectar los primeros síntomas?
–La víctima es muy consciente de lo que ocurre porque se da cuenta de que algo no va bien, de que lo que pasa en su pareja no es lo normal. No son normales los insultos, las vejaciones, el 'tú no sabes nada', el 'tú no sirves para nada'. A veces es difícil asumir que la persona en la que has confiado te maltrata...
–¿Y qué hacer?
–Acudir a un profesional. Ir a los servicios sociales, a Cruz Roja.
–No siempre es fácil.
–No. El miedo es capaz de paralizar a las personas, pero también es capaz de movilizarlas y hacer que se decidan a dar el primer paso.
–¿Y qué pasos hay que dar desde la sociedad?
–Antes hemos hablado de la educación. Pero también hay que romper con los falsos mitos. No es verdad que todas los maltratadores sean drogodependientes, no es verdad que haya que aguantar por los hijos. No es verdad que las mujeres que sufren malos tratos se lo merezcan. Socialmente, este tipo de ideas falsas no se pueden tolerar.