22/04/2013
«La actitud de los políticos lo pudre todo y dificulta la salida de la crisis»
abc.es
-¿Quiénes serán socios de Alentia?
-Empresarios, profesionales, incluso, por qué no, a los rentistas.
-Cuando Amancio Ortega invierte en un proyecto, se siente uno más seguro. ¿Nombres propios de Alentia?
-Contamos con boletines de inversión de empresas de las más conocidas: Siro, Antolín, Pascual... Estarán como socios empresariales dispuestos a invertir y también a recibir. Hablaremos con gente que tiene el efecto tirón. Por ejemplo, si Amancio Ortega -al que nos vamos a dirigir por su vinculación con la región- está abierto a esta iniciativa, que no compromete a nada y te da acceso a oportunidades, es más fácil que un particular se anime a participar.
-Y a nivel internacional, ¿cómo se trabajará la captación de socios?
-Estamos hablando de un perfil que nos interesa y me toca en lo personal, como mexicano. Buscaremos a los de Castilla y León que están fuera, a los «indianos» de México, Chile, Argentina... Esta gente siempre está más receptiva y tiende a mantener contacto con su tierra, son más proclives a invertir o implantarse aquí.
-¿Quiénes formarán parte del Comité de Inversiones?
-Me gustaría que cinco o seis personas que, reuniendo el perfil de inversor, tengan experiencia financiera en la evaluación de proyectos.
-¿Por qué una asociación?
-Ha sido una decisión jurídica en base a los objetivos. Una opción con ventajas fiscales era ser una agrupación de interés económico, pero complicaba llegar de forma masiva a personas físicas. Había mínimos demasiados altos en cuantías de inversión. Este proyecto busca que no se excluya a nadie.
-¿Cómo garantizar la independencia?
-Cuando digo que somos independientes quiero decir que aquí no se va a acometer ni un solo proyecto que no pase por un tamiz único: la viabilidad y rentabilidad.
-Nada de interés regional...
-La asociación vela por el interés de sus socios. Un interés político por incorporar o financiar un proyecto, no. Tenemos la inmensa suerte, como Empresa Familiar de Castilla y León (EFCL), de que no dependemos de nadie.
-No le pasa a todos los empresarios.
-Yo digo a EFCL y no dependemos ni un euro de las administraciones. Eso genera libertad de criterio, independencia de actuación, facilidad. Son elementos nuevos. No quiere decir que no se haya presentado el proyecto a las dos consejerías más implicadas, recabando su apoyo, pero desde el punto de vista externo. Entendiendo que es un proyecto de interés general, desde las administraciones se puede dar un apoyo, pero no para intervenir ni controlar, sino para favorecer que los inversores tengan algún incentivo, lo que va a ayudar mucho al arranque.
-¿Cómo convencer al dinero miedoso para invertir en algo nuevo?
-Admitiendo que no hay ninguna experiencia en invertir en la casa del vecino, con sentido común, con proyectos lo más solventes posibles.
-¿Sobre seguro?
-Exacto. La gente irá perdiendo miedo y cogiendo el hábito de invertir en proyectos cercanos. Si empezamos por proyectos excesivamente novedosos, y yo soy muy lanzado, dificultaríamos la decisión de muchas personas. Condición imprescindible, la trasparencia.
-Defienden la asociación como una respuesta a la crisis. ¿Ven el final?
-Esta crisis empezó siendo financiera, devino en económica y hoy ya nadie duda que es una crisis social y política de gran calado. Desde el punto de vista económico hay indicadores buenos, como que ya no demandamos más dinero como país. Tampoco España tiene capacidad de devolver lo que debe, pero es un primer elemento que hay que valorar. El problema más gordo es la demanda, que sólo se reactivará con confianza.
-¿Y acabando con un 27% de paro?
-Si hay confianza, aumentará el consumo, la demanda, el empleo...Ésta es la espiral a la que tenemos que someternos los próximos años. Hoy hay gente que teniendo dinero no lo moviliza ni al consumo ni a la inversión, a la economía real no llega. Respecto al elemento de la confianza, que tiene un caracter más objetivo, yo no soy optimista. No veo nada que permita que nos sintamos más alegres. Yo, como empresa, sí, pero a nivel de economía nacional no veo que el futuro se aborde con la confianza suficiente. Nuestros dirigentes políticos y económicos saben todos, PSOE y PP, que hay que hacer reformas y dinamizar los mecanismos del país, pero los que tienen la capacidad para hacerlo son muy timoratos. Están muy condicionados por los propios elementos del sistema. Cualquier administración toma decisiones condicionadas por la propia supervivencia de su casta. Nos encontramos algo poco entendible y es un montón de gente, por ejemplo, discutiendo los mecanismos de ordenación territorial. Como observador, la sensación que da es que se trata de ver cómo mantengo cargos. Incluso los que no conlleven gasto. Esto lo está pudriendo todo y está dificultando tener una salida clara. La economía está mal y hay que abordar los problemas.
-¿Está la sociedad civil a la altura?
-La sociedad civil está totalmente desarticulada y desarmada. Los administrados no tienen ningún movimiento interno ni común. Pensamos en el 15M o en los escraches, pero la sociedad civil real la formamos los que nos levantamos a las 7 de la mañana y nos vamos al trabajo para sacar adelante a nuestra familia. Ésa sí es la sociedad civil y ésa no se moviliza, no está en la calle, no hace ruidos, no sale en los periódicos, está desarmada. Es imprescindible cualquier contribución por establecer lazos de entendimiento y discutir los problemas gordos del país, la educación y la inversión en I+D+i.
-Cada cuatro años se cambia el modelo educativo y no paran los recortes.
-Estoy de acuerdo en que los planteamientos tienen que tener más estabilidad. Creo que hay más de la que pensamos. No se ha cambiado en esencia desde Maravall. La única reforma educativa que suponía un cambio fue la de Pilar del Castillo y no llegó a entrar en vigor. Respecto a los recortes, que veo que los hay, no creo que impliquen mejor o peor funcionamiento. Nunca la universidad tuvo más dinero que en la última década. Si vemos cómo aumentaron los presupuestos, la pendiente de crecimiento fue muy superior a la de actual decrecimiento, y nunca hemos tenido peores licenciados que los que salen de 2000 a 2010.
-¿Eso de que tenemos los jóvenes más preparados es un mito?
-No nos queremos dar cuenta de lo que está pasando y nos quedamos con los tópicos. Entrevisto 20 licenciados al año y encuentro a los que proceden de la reforma de los años ochenta, que cambia los criterios de competencia y esfuerzo por una especie de relajación. Seguro que tiene que ver. Entiendo que degradación y malos resultados van paralelos al aumento disparado del presupuesto educativo. No se trata de mantener el sistema actual, hay que cambiarlo.
-Pero hay que tener para encender la calefacción y pagar los folios...
-Te voy a dar una opinión arriesgada. Hemos vivido hace poco el debate sobre la ESO rural, que afectaba a mi pueblo, y es evidente que cuando la Consejería de Educación toma la decisión de eliminarla de los colegios busca la racionalización de unos recursos cada vez más limitados. Se proponía que aquellos centros con un número exiguo de alumnos se cerraran y se desplazaran, a lo mejor, 30 kilómetros, media hora o tres cuartos. Y no nos paramos a pensar que si llevo a mis hijos al colegio en Madrid pueden coger una ruta de hora y pico. Evidentemente perjudicas a los chicos que tienen que emplear media hora más en autobús, pero hay que racionalizar las cosas y poner sentido común. ¿Cómo se resolvió? Los políticos no quisieron afrontar el problema. Con ese nivel de decisión política no vamos a ningún lado.
-¿A los empresarios les hacen caso?
-Va por barrios. Como asociación tenemos un nivel satisfactorio de interlocución. Pero depende. Ojalá se actuase con la misma urgencia y decisión en todos los problemas. Creo que es perjudicial lo que está ocurriendo con la fiscalidad en España, cuando se toca de manera decidida y a veces insoportable la recaudación y no se actúa con la misma decisión sobre la racionalización del gasto.
Alentia no tendrá nada que ver con Madrigal
-¿Alentia responde a una demanda?
-En Empresa Familiar el diálogo es permanente y los problemas son comunes. El problema de financiación es muy importante y la caída de instrumentos históricos como las cajas o indirectamente de instrumentos tipo Madrigal hace...
-¿Madrigal sería Alentia mal hecha?
-Yo no podía invertir en Madrigal. Era un instrumento alentado por la Junta tratando de poner en común la inversión de cajas, pero es un instrumento de la política económica.
-¿Le falto la independencia y el criterio de rentabilidad?
-Jugaba a lo de siempre. Las cajas como receptoras de ahorro y Madrigal como canalizador. Estaba bien pensado, pero quizá se contó con un mecanismo de funcionamiento que no era bueno. Nuestro planteamiento ni quiere ni tiene nada que ver con políticos y desde luego nada que ver con imposiciones para invertir en ningún sitio. Aquí invierte cada socio particular en cada proyecto concreto, sin afectaciones ni vetos. Es un instrumento más limpio y fácil de manejar.
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