30/09/2013
De Santiago-Juárez: «No queremos que los pueblos se unan a la fuerza, pero unidos serán más fuertes»
abc.es
-No es un problema de imaginación. Es lo que nos propusimos desde el principio. Un tema como la ordenación, fundamental para la Comunidad, el acuerdo es imprescindible. Sabíamos que iba a haber dificultades, idas y venidas, tensiones, pero en todo momento hemos mantenido la voluntad de sacarlo, pero buscando el acuerdo.
-¿Le queda la espinita de que el Grupo Mixto no se haya sumado?
-No. No ha hecho ninguna propuesta salvo que verbalmente dijo que estaba en contra de las diputaciones. ¿Me hubiese gustado? Sí, claro. Pero no pudo ser y no porque no lo hayamos intentado, sino porque toma una posición que es imposible.
-El texto que llegó a las Cortes y el aprobado presenta modificaciones. ¿Qué le fallaba al inicial?
-No. No se ha modificado. Para nada. No es un problema de número de enmiendas, sino de la calidad. La principal modificación es garantizar que cuestiones fundamentales las vamos a seguir haciendo mediante el pacto y el consenso. Requieren una mayoría de dos tercios. En lo demás, el modelo no ha sufrido ninguna modificación.
-Falta el desarrollo, ¿pero qué es lo primero que notarán los ciudadanos?
-Cuando, una vez aprobado el mapa de unidades, se vayan constituyendo mancomunidades de interés general. Ahí entendemos que van a comenzar a prestar los servicios con más calidad y eficiencia. Pero lleva tiempo. Requiere un pacto transgeneracional porque debe abarcar más de una legislatura. Queremos trabajar inmediatamente con el mapa de unidades para tenerlo elaborado en navidades, la cartera común a prestar por las mancomunidades y la delimitación de las áreas funcionales estables de las capitales.
-¿Y cree que los ciudadanos están concienciados de la importancia?
-Hay que seguir haciendo pedagogía. Como creamos que ya está todo arreglado, no hemos hecho nada. Hay que explicar más o menos como va a quedar su unidad.
-¿Y están los alcaldes de todas las provincias concienciados de la misma forma de los parabienes de la ley?
-Es muy difícil saber el nivel de conocimiento o aceptación de todas. Ha habido muchas tensiones, dificultades, unas esperadas y otras, no. Se ha cruzado en el camino algo que no era esperado, la reforma estatal del régimen local, que ha sido una dificultad y ha confundido mucho, se ha mezclado. El objetivo no es otro que permanezcan todos los municipios de Castilla y León, pero que sean más fuertes para prestar mejores servicios. Aquí no sobra nadie, pero lo que está claro es que hay que unirse para prestar mejores servicios. Pero en Castilla y León y en Europa. No entiendo administraciones que se alegran cuando les quitan competencias. Puedo entender que no están bien financiadas y pidan más dinero, pero que no la quieran.
-El mapa se puede cerrar a distintas velocidades. ¿Temen que no en todas vaya a ser igual de fácil?
-No. No. Al revés. Si somos capaces, que lo seremos, de cerrar tres o cuatro provincias, vas aislando conflictos e impides que te paralicen. Conflictos va a haber.
-Antes de Navidad quieren tener al menos un esbozo de ese mapa. ¿Ya tiene la Junta idea cómo va a quedar y cuántas zonas habrá?
-Sí, pero no voy a decírselo. Jugamos con los criterios que pusimos en el proyecto y no se han tocado. Hemos hecho mil dibujos, pero queda trabajo por delante. Nadie en su sano juicio va a mandar una norma con rango de ley a las Cortes para que no se apruebe.
-La Ley dice que cada zona básica de salud debe coincidir con una unidad de ordenación. ¿Es una pista?
-Hombre, eso es una pista, sí, pero sólo para las rurales.
-La otra pata de esta ordenación son las mancomunidades. ¿Ve receptividad en los ayuntamientos?
-Aquí hay tradición de mancomunidades. Más del 90% de los municipios pertenece a alguna. Unas funcionan bien, otras francamente mal... Es una anarquía, por eso van a tener una cartera homogénea y común de servicios.
-¿El dinero es la clave?
-El dinero es muy importante.
-Se abre la puerta a la participación de los entes locales en los ingresos propios de la Comunidad. ¿Cómo y cuándo podrán notarlo?
-Hay tres herramientas: la participación en los ingresos propios, el Fondo de Compensación para garantizar la solidaridad interna y el Plan de Convergencia. Estos dos últimos no estarán hasta que la economía regional no crezca por encima del 2%. En el otro, es un proceso y requieren tiempo para irse consolidando.
-¿No hay un plazo estimado?
-Cuanto antes, mejor. Eso quiere decir que Castilla y León empieza a crecer por encima del 2%, hemos salido de la crisis y se empieza a crear empleo.
-En los 70 también se fomentó otra unión de municipios y se ha generado mucho rechazo con el tiempo. ¿Cómo se va a luchar contra eso?
-Porque han pasado muchas cosas desde entonces. No queremos que se unan a la fuerza, pero sí que sepan que unidos serán más fuertes.
-¿Qué es lo que ha fallado con algunas diputaciones?
-El miedo al cambio es algo humano. Ha habido algunos responsables de diputaciones que han tenido más miedo, no lo han podido o querido ver o no han entendido la Ley. ¡Porque cuidado que hemos dicho veces que es compatible con la reforma estatal! Otros dijeron que no, que estábamos haciendo una burrada. Ahora se demuestra que es compatible. Es muy cansado. El tiempo pone a cada uno en su sitio.
-¿Confía en la implicación de todas las diputaciones a partir de ahora?
-Sí, sí. Claro. Estoy seguro. Yo soy optimista por naturaleza.
-La ley requiere en aspectos importantes mayoría de dos tercios. ¿La bicefalia del PSOE y la guerra entre Villarrubia y Óscar López es un riesgo?
-La Junta ha conseguido en esta materia cerrar acuerdos con el señor Villarrubia y con el señor López. Yo, cuando cerramos el acuerdo con Óscar López, lo vi más sólido, que había garantías, que no había fisuras. Con Villarrubia, vi grietas porque a los dos días ellos mismos dudaban de lo firmado. No voy a entrar en si hay bicefalias. Ellos deberán arreglar sus problemas, pero sí digo que Castilla y León necesita un PSOE fuerte.
-¿La reforma local del Gobierno es uno de los principales escollos con los que topa la Junta y esta Ley?
-No. Insisto, es compatible. Pero hay cuestiones que tienen que ver con la sanidad, los servicios sociales y las entidades locales menores que todavía no se han corregido que repercuten negativamente en los ciudadanos de Castilla y León. Hemos presentado a los grupos en el Congreso y el Senado enmiendas para intentar corregir eso.
-¿La Comunidad va a hacer ruido en Madrid con esta iniciativa?
-No lo hacemos para hacer ruido. Lo hacemos para garantizar que en nuestro extenso mundo rural se sigan prestando servicios de calidad.
-¿Se están implicando todas las consejerías como usted quiere?
-Sí. Sí. Rotundamente, sí. Esta Ley hubiera sido imposible sin la pieza fundamental, clave, que es el presidente Herrera. No ha tenido ninguna duda, en los peores momentos ha estado ahí, porque ha habido momentos muy malos. En el pasado ya se ha intentado y ha habido múltiples fracasos.
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