03/12/2013
«No pedimos que se nos contrate por tener una discapacidad, sino por nuestra valía»
abc.es
- Hace meses que se aprobó en Castilla y León la Ley de Igualdad de Oportunidades para las personas con discapacidad, aunque ahora falta desarrollarla. ¿Temen que el retraso en su desarrollo suponga papel mojado?
- Se aprueban muchas leyes y se legisla más o menos bien en este asunto, pero luego hay que dotarlas de el correspondiente presupuesto con rigor, que no digo que no la tenga, pero es difícil desarrollarlo. Lo deseable es que su contenido entre en vigor inmediatamente porque sino se queda obsoleto.
- ¿Cree que va a ser así?
-Confío, quiero pensar que va a ser así. Si se ha dedicado tanto tiempo a desarrollarla será para aplicarse ya mismo. Estas leyes no son eficaces si no se cuenta con la empresa privada, que es la que da trabajo, no se puede basar todo en el empleo público. No pedimos que se nos contrate por ser discapacitados, sino por demostrar nuestra valía. Entonces hay que hacer programas de formación. Si no tienes la preparación adecuada, podrás obtener una mínima opción en el empleo público, pero en la privada no. Pedimos igualdad, no caridad.
- «Derechos inclusión y bienestar a salvo» es el lema escogido este año para celebrar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
- Buscamos tener los mismos derechos que los demás. Somos conscientes de que con la crisis no se puede avanzar en el ritmo deseable, pero no lo pueden poner de excusa para que perdamos derechos. No queremos privilegios, pero tampoco perder ni un ápice de lo que tenemos. Nos conformamos con muy poco hasta ahora. El que hayamos estado en silencio no quiere decir que seamos conformistas. Pedimos no retroceder en nuestros derechos. Castilla y León es una de las comunidades donde menos se está tocando hasta el momento, aunque esto no quiere decir que sea el paradigma.
- ¿La inclusión debe pasar inevitablemente por integración laboral?
- Nos referimos a todos los ámbitos de la vida. En el educativo, se ponen muchas barreras a las personas con discapacidad porque el sistema educativo no está pensado para esas personas. No puede ser que una persona que tenga una discapacidad quede fuera del sistema educativo. El sistema educativo se tiene que adaptar a las personas, no al revés. Lógicamente no se puede retrasar a treinta alumnos por uno, pero hay que articular los mecanismos para que ese alumno pueda estar a la altura de los demás. Respecto al mercado laboral, volveríamos al aspecto clave de la formación. Pedimos que tengamos acceso a la formación para poder ganarnos la vida en condiciones.
- ¿Cuáles son las principales reivindicaciones de su asociación?
- Hay temas como la educación y el trabajo que son la mejor terapia que existen, pero además pedimos que el sistema socio-sanitario esté dotado de lo necesario. En nuestro colectivo padecemos una enfermedad altamente discapacitante; es una enfermedad que se trata farmacológicamente, sin bisturí. Muchas veces nos olvidamos de la familia, que sufre mucho y necesitan de un apoyo psicológico. Pedimos equipos para atender a las familias. La atención domiciliaria es baratísima si la comparamos con los ingresos hospitalarios. Lo vemos con el proyecto que se está llevando a cabo en Zamora, donde la Unidad de Agudos prácticamente ha desaparecido y se ha reducido no sólo el gasto, sino sobre todo el sufrimiento humano.
- La Consejería de Sanidad acaba de aprobar no hace mucho un Plan de Atención a Enfermos Crónicos. ¿Cómo cree que debe mejorar la calidad en la atención en el caso de las personas con enfermedad mental?
- No requiere el mismo tratamiento una persona con discapacidad física que uno que tenga una discapacidad intelectual, ya que cada uno tenemos nuestra idiosincracia. Se hace una programa general, pero luego hay que poner las especificaciones. Espero que se especifique las necesidades fundamentales y básicas de cada colectivo.
- ¿Se han acabado todos los prejuicios por parte de la sociedad respecto a estos enfermos o todavía queda mucho por andar?
- No, puede ser el punto donde quizás menos hemos avanzado. No sólo sufre estigma la persona, sino también la familia. No obstante, todavía hay un alto porcentaje que no están diagnosticados porque la propia persona sabe que si le diagnóstica alguna enfermedad mental, va a sufrir un rechazo incluso en su círculo de amistades o compañeros de trabajo. Vuelvo a la importancia de la integración desde el sistema educativo, ya que si en la escuela los niños conviven con otros con patología mental los van a ver cómo una persona, no como alguien con discapacidad.
- A punto de cumplir 20 años como entidad en la Comunidad, ¿qué balance hace de este periodo?
- Me gustaría decir que es muy positivo, pero no puedo hacerlo. Hay una parte buena y otra negativa. Feafes nació a partir del cierre de los manicomios. Se trataba de crear un organismo que fuera reivindicativo. En este tiempo se ha hecho una labor grande, se ha luchado mucho para buscar la integración de las personas con discapacidad mental, en la pelea contra el estigma, en las ayudas en la familias. También hemos dado a conocer una patología que afecta al 25% de la población, que es un porcentaje alto. En lo negativo están aspectos como la reforma del Código Penal que hace un nexo de unión entre personas con enfermedad mental y peligrosidad, algo que viola los Derechos Humanos y que además es mentira. Se pretende que se pueda privar de libertad de forma preventiva a alguien porque pudiera llegar a hacer algo, que nunca ha hecho.
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