12/05/2016
Valladolid es una ciudad para volver
Su gastronomía es una de las mejor valoradas de España, conocida como “La Capital de la Tapa”
Pasear por el centro de Pucela, como la llaman sus habitantes, significa atravesar calles con un encanto único, empedradas, adornadas por monumentos y repletas de locales a ambos lados acomodados a las obras de estilo romántico y gótico, los edificios renacentistas o las casas burguesas del siglo XIX. Alojarse en el núcleo de Valladolid es muy sencillo gracias a la gran oferta y variedad de hoteles, de excelente calidad, que se encuentran en los puntos más neurálgicos. Pueden encontrarse desde aquellos de corte más moderno hasta los ambientados en el siglo XV.
Muchos de los edificios más emblemáticos son visitables y realizan actividades durante todo el año, y la mayoría son fácilmente accesibles ya que se encuentran en pleno centro. Algunos han sido adaptados como museos, como la Academia de caballería, cuya fachada iluminada al anochecer es un espectáculo; la Catedral y la Iglesia de la Antigua; la Universidad, fundada en el año 1241; el Palacio de Santa Cruz del siglo XV, en cuya fachada confluyen elementos góticos, renacentistas y neoclásicos; el Colegio de San Gregorio; la Iglesia de San Pablo construida en el siglo XV con su espectacular fachada de estilo hispano-flamenco; o la Casa-Museo de Zorrilla, hogar del poeta José Zorrilla, repleto de objetos y recuerdos personales del escritor.
La gastronomía vallisoletana es de las más respetadas y mejor valoradas de España. En ella, aúnan la tradición y la modernidad en un conjunto de exquisitos aromas y sabores que componen los platos más típicos. El más representativo es el asado de lechazo, que debe ser acompañado por alguno de los vinos de las cinco denominaciones de origen calificadas de la región. Sin olvidarnos de postres como los postres elaborados según recetas ancestrales, como los chocolates artesanos, los mantecados de almendra, las pastas y otros dulces locales.
Pero sin duda, uno de los elementos más arraigados en Valladolid es la tradición de visitar los diferentes y variados bares de tapas y pinchos, con más de 8.000 establecimientos dedicados a este arte. La capital castellana es el emblema de la gastronomía española que tiene su sede en Valladolid, conocida como “La Capital de la Tapa” donde, cada otoño, se celebra el “Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid”, que reúne a los mejores chefs del país para crear verdaderas y deliciosas joyas como perfecto acompañamiento de los vinos.
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Valladolid es una de las ciudades con más zonas verdes por habitante de España, por lo que es posible disfrutar de la naturaleza sin desplazarse del centro, gracias a los bellos parques repletos de fauna y flora autóctonas, como el Campo Grande o la Rosaleda. Ambientes ideales para descansar de la ciudad dentro de la misma. Los ríos y los canales, que atraviesan Valladolid, también son excelentes lugares de visita, como el Río Pisuerga y su Playa de las Moreras; o el Río Esgueva, legado de la época medieval de la ciudad, de la que aún se conservan puentes, como el que se haya en el Paseo del Cauce.
Valladolid es una ciudad de contrastes, entre la arquitectura histórica y la moderna más rompedora; como puede comprobarse, especialmente, durante la noche. La capital castellana resplandece incluso cuando el cielo se oscurece, ya que los principales edificios de la ciudad se iluminan con una gama de colores. Entre los que podemos destacar la Academia de Caballería, la plaza del Milenio, la antigua muralla de la ciudad, el Teatro Calderón, el Museo Patio Herreriano o el Pasaje Gutiérrez.