21/08/2017
Los embalses españoles, en el nivel más bajo de la última década
La cuenca del Duero, al 37% de su capacidad, es una de las que más preocupa junto a la del Segura (al 19,1%) y la del Júcar (al 29,9%). Ante esta situación, muy complicada para los agricultores, la Comisión Europea aprobó el pasado viernes el adelanto del 70% de las ayudas directas de la Política Agrícola Común (PAC). Casi 3.300 millones de euros que se podrán abonar a partir del 16 de octubre. Una ayuda que no elimina el riesgo de que cada día sin lluvia que pase a partir de septiembre, incremente la posibilidad de escasez extrema para 2018.
Con unos embalses que piden agua a gritos y sólo ven cómo sus vasos cada día están más secos, los problemas por la sequía no sólo afectan al perjudicado campo de Castilla y León, que vieron mermada en un 60 por ciento su cosecha de cereal y ahora tiene en jaque la de regadío, con cultivos sin el líquido necesario para culminar la campaña por haber agotado ya el cupo asignado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). También hay pueblos que pasan sed. Más de sesenta núcleos de población están teniendo dificultades para que sus vecinos puedan abrir con tranquilidad el grifo, mientras que desde las diputaciones provinciales se encargan de fletar camiones cisternas o repartir botellas que permitan seguir con un día a día condicionado.
Es la provincia de Burgos la que presenta más afectados. Más de una veintena pueblos han requerido en lo que va de agosto de la ayuda de la institución provincial para paliar los problemas de abastecimiento derivados de la sequía, la escasez de caudal o la bajada del nivel de los pozos que deberían nutrir las redes. Una situación de reservas bajo mínimos tras un año con un déficit hídrico notable al que se añade la complicación del verano, cuando la población de muchos de los pueblos de Castilla y León crece de manera notable y con ello se multiplica la demanda de agua.
También en Soria es destacado el número de pueblos, una veintena, que requieren de la ayuda de la Diputación para tener agua. Lo mismo que en Zamora. León y Ávila también presentan problemas en este sentido. En otras provincias, como Segovia, el mal sigue siendo el arsénico.
Unos bajos caudales y niveles de los embalses que han obligado ya a declarar el fin de la campaña de riego en las tomas directas del Carrión, el Duero y el Pisuerga mes y medio antes de lo habitual. Afecta los cultivos, pero también al riego de jardines. Por ejemplo, en la ciudad de Valladolid no se podrán dar los aspersores de 216 de sus 300 hectáreas de áreas verdes.
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