19/05/2025
Rutas poco conocidas que te harán redescubrir el placer de viajar
A veces, lo que más apetece es dejar atrás las rutas de siempre y buscar caminos menos transitados. Si te gusta viajar con calma, descubrir pueblos pequeños o perderte en paisajes que no aparecen en las guías más populares, este artículo es para ti.
Te contamos algunas rutas poco conocidas que pueden devolverte el gusto por viajar, con consejos prácticos para que la experiencia sea cómoda y sencilla desde el primer momento.
Caminos rurales
Imagina una carretera secundaria, de esas que atraviesan campos de olivos o viñedos, y que de repente te lleva a un pueblo donde el tiempo parece ir más despacio. En Andalucía, la ruta de los Pueblos Blancos es un buen ejemplo: Zahara de la Sierra, Grazalema o Setenil de las Bodegas sorprenden por su tranquilidad y por la amabilidad de la gente. Aquí, lo habitual es sentarse en una terraza, pedir un café y dejarse llevar por la conversación.
En el norte, la ruta del Cares une Asturias y León a través de un desfiladero espectacular. Es un sendero muy apreciado por quienes disfrutan de la montaña, pero sin el bullicio de otros caminos más conocidos. El paisaje cambia a cada paso y, si tienes suerte, puedes ver cabras montesas o buitres sobrevolando el valle. No hace falta ser un experto en senderismo para disfrutarlo, lo importante es tener ganas de caminar y de mirar alrededor.
Si sales desde Madrid y prefieres no preocuparte por el coche, reservar un aparcamiento larga estancia Barajas te permite dejar el vehículo en un lugar seguro y empezar el viaje con la cabeza despejada. Es un pequeño detalle que marca la diferencia, sobre todo si tienes previsto volver cargado de recuerdos.
Rutas históricas
Algunas rutas te pueden sumergir en un viaje en el tiempo, como el Camino de Santiago, por ejemplo, que tiene variantes menos transitadas como el Camino Primitivo o el Camino de Invierno. Estos trayectos cruzan aldeas donde aún se conservan tradiciones antiguas y donde el ritmo lo marca el propio camino. No hace falta recorrerlo entero para sentir esa mezcla de historia y naturaleza; a veces, basta con una etapa para entender por qué tantos viajeros repiten.
Otra opción interesante es la Vía de la Plata, que conecta el sur y el norte de la península siguiendo el trazado de una antigua calzada romana. A lo largo del recorrido, aparecen ciudades como Mérida o Salamanca, pero también pueblos pequeños donde la vida sigue ligada a la tierra y a las costumbres de siempre. Es una ruta que invita a parar, a probar la gastronomía local y a escuchar historias de quienes viven allí.
Por cierto, para quienes vuelan desde la capital, contar con un parking con traslado aeropuerto Madrid facilita mucho la organización. Dejas el coche, te llevan directamente a la terminal y, a la vuelta, solo tienes que recogerlo y seguir tu camino. Así, el viaje empieza y termina sin complicaciones.
Si te animas a probar alguno de estos caminos, descubrirás que viajar puede ser mucho más sencillo y gratificante de lo que parece. Solo hace falta elegir bien el punto de partida, dejarse llevar y estar abierto a lo que surja. Al final, lo importante es disfrutar del trayecto y volver a casa con la sensación de haber vivido algo único.