16/10/2014
Las familias de baleares encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación
Un 29% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable
Los gastos se multiplican y a las familias no les queda más remedio que imponer recortes. Los expertos nutricionistas temen que con un presupuesto limitado no se realicen las mejores elecciones y se produzca un desequilibrio nutricional en el afán por ajustarse el cinturón. EROSKI CONSUMER ha querido indagar en este asunto y saber si la crisis económica ha modificado de alguna manera los hábitos nutricionales y de compra de productos alimenticios de la población. Para ello, realizó entre agosto y septiembre una encuesta online a 2.000 personas de entre 25 y 69 años que procedían de 9 comunidades autónomas.
En las Islas Baleares, se entrevistó a un total de 142 personas. Poco más del 50% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 48% del total de entrevistados baleares). La media de edad se hallaba en los 42 años. Todos los consumidores baleares consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 57% se encarga solo de esta tarea y otro 42% la comparte con otra persona.
Gasto en comida
Cada mes, las familias baleares encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 307 euros, un 10% menos que la media del estudio (343 euros) y un 17% menos que la comunidad que más dice gastar, Galicia (368 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias baleares hicieron en 2013 un desembolso de 3.776 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 15% desde que se inició la crisis en 2008.
Sin embargo, algunos encuestados baleares lo perciben de otra manera. Un 63% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 105 euros mensuales. Por el contrario, otro 19% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido.
Manejan un decrecimiento de 123 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 55 euros mensuales en los hogares baleares.
La compra en crisis
La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 87% de los entrevistados en las Islas Baleares suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 80% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 81% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y el 78% reconocen que adquieren más productos de marca blanca.
Pero los consumidores baleares encuestados no solo miran y comparan más, el 83% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 49% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 52% y el 40% de los consultados compra menos carne de bovino (ternera, vaca), galletas, bollería, pastelería y repostería; queso, chocolates y embutidos. Por el otro, el 30% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y el 20%, verduras y hortalizas.
Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 61% de los entrevistados baleares reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.
La dieta en crisis
Un 68% de los consumidores consultados en las Islas Baleares reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 29% de los entrevistados baleares admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (la media del estudio es del 24%).
En ese sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 27% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Además, el 16% admite haber incrementado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Por otra parte, en torno al 23% de los entrevistados baleares han disminuido el consumo de frutas y el 14%, de verduras y hortalizas frescas. Ambos son ricos en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).
Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.
Eroski prensa