14/01/2015
Nueve de cada diez mayores cuida su alimentación para proteger la salud
Encuesta a 1.200 personas de entre 65 y 80 años en 17 comunidades autónomas para conocer sus hábitos en el consumo de alimentos
· Solo un 5% dice tener problemas para seguir una correcta alimentación, aunque el 10% admite saltarse alguna comida
Habrá, por tanto, más gente con 65 años en plenas facultades físicas, mentales y con vida activa. Para no perder de vista a esta población de futuro, HISPACOOP (la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios a la que pertenece Fundación EROSKI) ha querido acercarse a ellos con el fin de conocer sus hábitos y sus dificultades y necesidades en el consumo de productos alimenticios. Para ello, entre octubre y noviembre, realizaron un total de 1.200 entrevistas a personas de entre 65 y 80 años. Todos ellos vivían en su propio hogar en las 17 comunidades autónomas del país (no se incluyó a la población mayor residente en unidades y centros asistenciales).
La alimentación importa
La alimentación es fundamental para las personas mayores de 65 años encuestadas y el 98% aseguran cuidar de ella porque están convencidos de que hacerlo les ayuda a mantener un buen estado de salud.
En este sentido, el 95% asegura comer pan y cereales diariamente, y el 92% también leche. Además, el 85% incorpora fruta a su dieta diaria. En el caso de las verduras, las hortalizas y los tubérculos, solo el 57% manifiesta consumirlos todos los días y el 29% realiza tres o cuatro tomas semanales. Las legumbres suelen tomarse una o dos veces por semana, tal y como indica el 79% de los consultados. Por su parte, las carnes y sus derivados, y el pescado o el marisco se comen preferentemente una o dos veces por semana, como señala el 61% y el 55%, respectivamente. Asimismo, los huevos se consumen en su mayoría entre 1 y 2 veces a la semana (lo dice el 66% de los encuestados).
Por último, los productos precocinados o preparados no les interesan. De hecho, el 74% asegura que no los toma. Tampoco los snacks o los azúcares y la bollería industrial forman parte de su cesta de la compra. El 86% nunca los consume o lo hace esporádicamente.
En ocasiones, los mayores complementan su dieta con productos funcionales o modificados. El 51% de las personas consultadas los toma con el objetivo de mejorar su calidad de vida y para prevenir o paliar los síntomas de enfermedades. Esta preocupación por complementar la dieta tiene mayor incidencia entre los más jóvenes, de los 65 a los 69 años, y las mujeres. Por lo general, toman especialmente productos bajos en sal (los adquiere el 25% de quienes complementan su dieta) y bajos en grasas (el 23%).
Sin dificultades, pero a veces ayunan
Aunque la gran mayoría de los consumidores mayores consultados asegura no tener problemas para seguir una dieta rica que combine diferentes grupos de alimentos (solo un 5% de los consultados aprecia algún tipo de limitación por el encarecimiento del nivel de vida o la pérdida de apetito), casi uno de cada diez entrevistados reconoce saltarse alguna comida, un problema que tiene una mayor incidencia a partir de los 70 años. Y el ayuno también puede provocar déficit nutricional.
Quienes prescinden de alguna ingesta básica lo hacen, en su mayoría, de forma esporádica, si bien un 15% reduce la toma de productos todos o casi todos los días. Este grupo de riesgo representa en el conjunto de entrevistados un reducido 1,4% de la población mayor de 65 años.
Los motivos para saltarse alguna comida tienen que ver, sobre todo, con la falta de apetito o con la pereza de cocinar solo para una persona. También los problemas digestivos inciden en la eliminación de las cenas o las dificultades para conciliar el sueño, fruto de malas digestiones.