23/05/2016
Las Jornades Gastronòmiques hacen un reconocimiento al proyecto de recuperación rural del GEN-GOB en Can Toni d'en Jaume Negre
Las líneas de trabajo que se están llevando a cabo en Can Toni d'en Jaume Negre están estructuradas sobre tres pilares: el fomento de la biodiversidad; la agricultura ecológica y las buenas prácticas ambientales, con prioridad al trabajo con las razas autóctonas y las variedades locales; la educación ambiental y la formación profesional.
El director insular de Turisme, Vicent Torres Ferrer, manifestó "el reconocimiento del Consell d'Eivissa al trabajo que lleva a cabo el GEN-GOB en esta finca", en un proyecto de recuperación de variedades vegetales, razas autóctonas y elementos patrimoniales que "es digno de admiración".
El coordinador de los trabajos de recuperación en Can Toni, Marià Marí, ha destacado que "los visitantes también han podido conocer iniciativas de vital importancia en cuanto a la gestión del agua, como son la construcción de dos aljibes, elemento que se ha utilizado tradicionalmente para recoger agua de lluvia y almacenarla, sobre todo en una época en que el agua es un bien tan preciado como escaso ».
La boda, las paredes de piedra seca, el banco con las 20 variedades de figuera eivissenca y la gallina eivissenca, entre otros, han sido algunos de los elementos tratados durante la visita.
Aparte de disfrutar de un entorno único, dado que la finca se sitúa en una zona de gran valor paisajístico de Sant Llorenç de Balàfia, los visitantes han podido imaginar cómo era la vida en el campo de Eivissa a mediados del siglo XX.
Paralelamente, los más pequeños han conocido de cerca el núcleo zoológico y de reproducción de tortuga mediterránea (Testudo Hermanni Hermanni), una especie, que según afirmó Agnès Vidal, educadora ambiental del GEN en la finca, «se encuentra prácticamente extinguida en Eivissa desde hace cerca de 80 años y está actualmente incluida en el Catálogo de Especies amenazadas de las Illes Balears». También han podido probar sabores del campo, a través de un juego en el que, con los ojos tapados, deben ser capaces de reconocer miel, aceite o piñones.
La visita ha terminado con una degustación de productos eivissencs, con tortas, cocarrois, aceitunas, buñuelos y flaons.